"Agradecidos" a la labor de los 1.300 catequistas que hay en Navarra
El arzobispo Florencio Roselló destaca que los catequistas se han convertido en una figura “imprescindible para que las nuevas generaciones conozcan a Dios”


Publicado el 08/03/2025 a las 05:00
El arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló, recuerda con cariño a la catequista que le preparó para la Primera Comunión. “Me quería y me cuidaba”, dice en la carta pastoral publicada con motivo del Día del Catequista. Ana, Mercedes, Consuelo y muchas otras catequistas también recuerdan “con cariño” a los niños y niñas a los que han enseñado las verdades básicas de la fe y que luego han visto crecer. “Sembramos y a veces los frutos se ven con el tiempo”, admiten.
En Navarra hay en torno a 1.300 catequistas. Como en años anteriores, el 22 de febrero la diócesis celebró en Pamplona el Día del Catequista, una jornada festiva que congregó a 500 voluntarios y voluntarias de parroquias de toda Navarra. Tras un rato de oración el iglesia de San Nicolás, peregrinaron hasta la catedral a ganar el Jubileo. Después se juntaron en el hotel Tres Reyes para comer en un “ambiente de alegría y fraternidad”.
El delegado diocesano de catequesis, Francisco Javier Ahechu, explica que estas jornadas quieren ser un agradecimiento a estas personas por la gran labor que hacen dentro de la Iglesia. Sin embargo, los propios catequistas coinciden en que a pesar del esfuerzo de tiempo y preparación que supone, reciben más de lo dan. “Voy muy a gusto. A los niños y niñas les coges mucho cariño y al final aprendes mucho de ellos. Tienen una bondad tan cristalina...”, relata Ana Gracia Lapuente, catequista de Tudela que prepara a chavales para la Primera Comunión. Lleva 16 años en esta labor. “Empecé cuando mi hijo tenía 7 años y le apunté a catequesis. Al final lo haces por amor a Dios. Nos ha ayudado a crecer en la fe a toda la familia. De hecho, mi marido, que antes estaba más alejado de la fe, ahora es catequista de confirmación”, relata Ana Gracia, que acudió a Pamplona con un grupo de 25 catequistas de Tudela. “Somos una cuadrilla muy maja. Nos lo pasamos en grande”, expresa.
Al Día del Catequista también acudió un buen grupo de unidad pastoral de Erripagaña y Mendillorri, con su párroco, José Manuel García de Eulate. “Como es un barrio joven tenemos muchos grupos de catequesis de niños y adultos pero no faltan voluntarios. Hay más de 40. La mayoría somos madres pero también hay padres, que suelen preferir los grupos de adolescentes. Ahí hay que estar más preparados porque te lanzan muchos interrogantes”, explican Mercedes Bireben y Consuelo Bascón, amigas que llevan ya cuatro años como catequistas. En Erripagaña-Mendillorri usan un novedoso método, Godly Play, que ayuda a desarrollar la experiencia espiritual a través del pensamiento reflexivo, el asombro y el juego.
La delegación diocesana de catequesis lleva desde 1990 trabajando en diferentes proyectos y en la elaboración de materiales y guías. Recientemente se renovó el equipo de catequesis, que tiene como secretaria de la delegación a Rosa Latienda. Sus responsables explicaron el nuevo proyecto en el que se está trabajando. Ahechu recuerda que el hecho religioso ya no se enseña en el seno de muchas familias, “por tanto la catequesis se convierte en un primer anuncio y en una iniciación cristiana en la que hay que acompañar también a los padres”. Así lo expone también el arzobispo en su carta: “Hemos perdido esos “botes salvavidas” que eran las madres y las abuelas que enseñaban las primeras oraciones a los niños en casa. El catequista hoy, no es que sea necesario, se ha convertido en imprescindible, sin ellos va a ser muy difícil que las nuevas generaciones conozcan a Dios”.