Solidaridad

La ablitera a la que la sangre alemana salvó la vida

Desde el mismo momento en el que supo que su donante era alemán, la ablitera Mª Jesús Escribano sintió que debía viajar allí en agradecimiento a su anónimo salvador. Curada de la leucemia que padeció, cumplió su deseo junto a su familia

ANTE LA PUERTA DE BRANDEBURGO De izda. a dcha.: Ricardo Muñoz Cornago, Mikel Muñoz Escribano, María Jesús Escribano Ayensa, e Íñigo Muñoz Escribano, junto a su esposa Marta Bonilla Simón y la hija de ambos Noa
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De izda. a dcha.: Ricardo Muñoz Cornago, Mikel Muñoz Escribano, María Jesús Escribano Ayensa e Íñigo Muñoz Escribano, junto a su esposa Marta Bonilla Simón y la hija de ambos, Noa
ANTE LA PUERTA DE BRANDEBURGO De izda. a dcha.: Ricardo Muñoz Cornago, Mikel Muñoz Escribano, María Jesús Escribano Ayensa, e Íñigo Muñoz Escribano, junto a su esposa Marta Bonilla Simón y la hija de ambos Noa

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Diego Carasusán

Actualizado el 10/02/2025 a las 09:14

El 5 de mayo de 2015 llegó la mala noticia. Ese día, a la ablitera María Jesús Escribano Ayensa le anunciaron que tenía leucemia (cáncer en la sangre). Y su vida cambió. Con 56 años, casada y madre de dos hijos, Escribano dejó su trabajo, a la postre de forma definitiva, como profesora en el colegio de Ablitas para centrarse en su proceso de curación.

Un proceso que transitó por dos vías. Una fue la de someterse a sesiones de quimioterapia en el Hospital de Navarra en Pamplona para que el cáncer remitiera por completo, mientras que, de forma paralela, el Servicio Navarro de Salud (SNS) inició la búsqueda de un donante de médula.

“Desde el primer minuto me dijeron que mi caso solo se podría resolver con un trasplante de médula (a través de una transfusión de células madre de un donante de sangre) y, por eso, era prioritario encontrar a la persona compatible conmigo”, explica la ablitera.

El protocolo establecido en estos casos indica que la búsqueda de ese posible donante debe comenzar por los hermanos del paciente. En el caso de Escribano, sus dos hermanos se sometieron al preceptivo análisis de sangre, pero ninguno resultó compatible.

Entonces se activó el plan B, buscando a ese ansiado donante en la base de datos de la Fundación Josep Carreras, entidad con la que el SNS trabaja en coordinación para este tipo de casos.

LA ESPERANZA ALEMANA

El 14 de julio de 2015, poco más de dos meses después de ser diagnosticada de leucemia, Escribano recibió la noticia de que se había encontrado a un donante compatible. “Me dijeron que era un varón, alemán, y de unos 28 años. Solo te dan esos datos pero, para mí, era más que suficiente”, recuerda la ablitera, que tiene muy grabada en su memoria otra fecha clave: el 17 de octubre de 2015, día que se fijó para el trasplante. “Era sábado y nunca se hacían trasplantes en sábado. Pese a ello, todo el equipo del Hospital de Navarra trabajó para poder realizarlo. Fue una muestra más de todo lo que hicieron por mí y por lo que siempre les estaré agradecida”, apunta.

BERLÍN, UN LUGAR FAMILIAR

Un agradecimiento que, cómo no, la ablitera también tiene hacia su donante alemán, un país en el que nunca había estado y que, desde que supo que su salvador era de allí, “me propuse visitar”. “No puedo explicarlo con palabras, pero sentía que, si todo salía bien, tenía que ir. Se lo dije a mi marido (Ricardo Muñoz Cornago) y a mis dos hijos (Íñigo y Mikel), y todos estuvieron de acuerdo”, indica Escribano, quien recibió el alta definitiva en octubre de 2016.

“Por mi cuerpo corría sangre alemana”, señala la ablitera, quien bromea diciendo que, desde entonces, “mi marido me dice que soy todavía más cuadriculada de lo que lo era antes de la leucemia”.

El viaje familiar a Alemania, realizado recientemente, se fijó con Berlín como destino. “Al no saber de qué región era mi donante, pensamos que lo mejor era ir a la capital”, explica la ablitera, quien apunta que “una vez allí me sentí como si estuviera en un lugar familiar”. “Iba por la calle pensando que, quizás, alguna de esas personas con las que nos íbamos cruzando era mi donante”, señala Escribano, quien asegura que volverá a Alemania, “porque siempre estaré en deuda con ese donante anónimo que me salvó la vida”.

CÓMO SER DONANTE

Registro de Donantes de Médula Ósea. Fue creado en 1991 por la Fundación Josep Carreras y desde 1994 es reconocido por el Ministerio de Sanidad como el registro para todos los pacientes del Sistema Nacional de Salud.

Cómo registrarse. Cualquier persona entre los 18 y 40 años de edad puede ser donante de médula ósea. Para ello es necesario inscribirse en el Registro de Donantes de la Comunidad Autónoma donde se resida contactando con el centro de referencia más cercano al domicilio. Allí se le realizará un análisis de sangre y deberá firmar un consentimiento para la inclusión de sus datos en el Registro Mundial de Donantes. Nadie puede inscribirse para hacerse donante de una persona en concreto, ya que las posibilidades de compatibilidad con dicha persona son muy pequeñas. Así, el donante quedará inscrito en el citado Registro Mundial de Donantes a la espera de que haya un receptor compatible.

A la espera del receptor. La donación a un paciente puede demorarse unos meses o hasta que el donante cumpla 60 años. Si finalmente surge la posibilidad de llevar a cabo la donación al aparecer un receptor compatible, el donante recibirá deberá someterse a otras pruebas (análisis de sangre, electrocardiograma, placa de tórax y examen médico completo). Si el donante supera las pruebas, se decidirá la forma en la que se llevará a cabo la donación.

Cómo se hace la donación. Hay dos métodos de donación. Uno es el de transfusión de sangre periférica. En él, durante los 5 días previos a la donación se le administra al donante unas inyecciones subcutáneas que hacen salir las células madre de la médula ósea a la sangre. La donación se realiza en un hospital a través de una extracción de sangre sin necesidad de ingreso. El otro método de donación es el de trasplante de médula ósea. Para ello el donante debe ingresar en el hospital la noche anterior a la donación. Al día siguiente, y con anestesia general, se le realizarán dos punciones en la parte superior de cada una de las cresta ilíacas posteriores para extraer las células madres directamente del hueso.

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