MIR
Los suspiros previos a la prueba final del MIR: "Tengo muchas ganas de hacerla, me lo quiero sacar a la primera"
Esto comentaba Cristina Jiménez Ayerbe en los minutos previos a la prueba del MIR y de otras distintas especialidades sanitarias . Decenas de candidatos acudieron el pasado sábado 25 de enero al aulario de la UPNA para examinarse


Actualizado el 26/01/2025 a las 00:06
En la escena se conjugaban interacciones diversas. Representantes de academias entregaban panfletos, grupos de amigos se distraían de sus nervios con la charla trivial que suele preceder pruebas de gran envergadura y padres daban las últimas palabras de ánimo a sus hijos. Todos estos personajes ocupaban la acera del frente del aulario de la UPNA, donde 466 aspirantes rendirían a las 16 horas de ayer 25 de enero el examen de acceso para ser Médico Interno Residente (MIR) y las demás pruebas de Formación Sanitaria Especializada (FSE).
Entre suspiros y encogidas de hombros, los candidatos tenían la mirada puesta en las puertas que finalmente se abrieron a las 14:50 horas, diez minutos antes de lo previsto. Una vez libre el acceso, Geraldine Defontaine y su esposo Antonio no le quitaron los ojos de encima a su hija Claire, pamplonesa de 24 años, de la que se habían despedido minutos antes y que se presentaba por primera vez al MIR este año 2025. Acudió a hacerla con ocho meses de preparación a sus espaldas. Un período en el que, según contaba su madre, mantuvo costumbres que le ayudaron a relajarse, como irse pronto a la cama, estudiar todo el día y salir a correr todas las noches. La rutina que sus padres describen como “intensa y muy rígida” la acompañó hasta ayer para despojarla de los nervios ante una prueba que dura cuatro horas y media y se celebra en simultáneo a nivel nacional.
Los simulacros de centros de preparación y la disciplina de estudio constituyeron el método más efectivo contra los nervios también para Cristina Jiménez Ayerbe, donostiarra de 22 años, que se presentaba al EIR por primera vez para convertirse en matrona, una de las especialidades más demandadas. Aunque es su primera vez como candidata, Jiménez se sabe la película de memoria: “He hecho varios simulacros ya y estoy tranquila. Tengo muchas ganas de hacerlo, me lo quiero sacar a la primera”.


Sin embargo, las buenas sensaciones no son comunes en la escena previa al examen y la preparación no consigue salvar de los nervios a todos. Para Nagore Villalba Benito, de Bilbao, y para Aitana Sabugo García, de León, diez meses de estudio y dos simulacros mensuales no les daban suficientes garantías. Las dos enfermeras tituladas de 22 años se aferraban a las ganas de acabar como mayor motivación. Villalba para alcanzar plaza en la especialidad de salud mental y Sabugo para la familiar y comunitaria. Esto, según Villalba, en un panorama no muy alentador: “Si hubiesen más plazas, se presentaría más gente”. Un sentir que comparte su amiga por tratarse de una formación con 24 plazas en Navarra. “Hay muy pocas para todas las enfermeras que hay en la comunidad”, afirmó Sabugo.