DANA
La historia del torero tudelano que caminó 500 km para ayudar en las inundaciones de Valencia de 1957
Isidro Marín hizo su travesía con el fin de recaudar fondos para los afectados por las inundaciones de la ciudad del Turia: logró reunir 500.000 pesetas de entonces


Publicado el 31/10/2024 a las 12:03
El 14 de octubre de 1957 España amaneció con la triste noticia de unas terribles inundaciones en Valencia. En pocas horas, el agua dejó un balance de más de 80 muertos y miles de personas afectadas. Los daños se valoraron en unos 8.000 millones de pesetas de hace 50 años. La ayuda empezó a llegar de todas partes. Navarra no podía ser menos y se lograron recaudar dos millones y medio de pesetas.
Pero quizás el mayor gesto que hizo Navarra fue el peregrinaje de uno de sus hombres más populares de entonces, el torero Isidro Marín . Isidro había tomado la alternativa cinco años antes en Pamplona de mano de su hermano Julián y, tras un año de triunfos y ovaciones, tuvo un percance gravísimo precisamente en la plaza valenciana de Játiva. Este percance estuvo a punto de costarle la vida y sólo su juventud y las atenciones médicas lograron lo contrario. Isidro perdió la mitad de la temporada y a partir de la cogida las cosas no fueron tan bien. Siguió toreando, pero las corridas fueron escasas.
Quizás nunca conoceremos el motivo de que a Isidro Marín se le ocurriera esta iniciativa, esta peregrinación, pero el caso es que el 13 de noviembre, un mes después de las inundaciones, Isidro partió de Pamplona para un peregrinaje que le iba a llevar por tierras de Navarra, La Rioja, Zaragoza, Teruel, Castellón y Valencia recogiendo donativos para los afectados. Más de 500 km en total.


UN PERRO DE COMPAÑÍA
A las 13 horas parte de Pamplona con "el caritativo fin de recoger donativos en metálico y especies con destino a los damnificados de la ciudad de la flores, donativos que piensa entregar personalmente a D. Marcelino Olaechea, arzobispo de aquella diócesis". Partiría del Gobierno Civil y fue despedido por el Gobernador Civil Manuel Valencia Remón; el teniente alcalde Ángel Goicoechea; y otras autoridades. Antes de salir, el Vicario de la Diócesis Juan Ollo bendijo a Isidro y a su acompañante (cuñado de su hermano Julián que le seguiría hasta Peralta). Isidro , desde entonces, tuvo como único compañero a un perro con el que realizó todo el recorrido.
En su salida, Isidro vestía chaqueta de pana y camisa a cuadros.
Mientras el mundo estaba inmerso en los primeros logros espaciales -Rusia había lanzado el Sputnik II con la perra Laika-, y se sucedían rebeliones de Argelia contra Francia y de los insurgentes de Ifni en el Sahara Español, Isidro caminaba.
Durante algo mas de un mes, Isidro avanzaría sin descanso hacia esas tierras soleadas, entonces tristes y de luto por la tragedia.
Esta travesía la hizo sin mas compañía que la de un perro, pero con el calor de todas las gentes que salían a su paso. No obstante, Navarra "le seguía y apoyaba moralmente" y los periódicos de la época, sobre todo los locales, narraban su gesta casi día a día.
Isidro pasaba por caminos, ciudades y pueblos siendo aclamado en todos ellos. Todas sus impresiones las iba apuntando en un cuaderno de bitácora. En otro recopilaba sellos municipales y dedicatorias de alcaldes que agradecían su gesto desinteresado; y en un tercero las aportaciones que día a día le daban ayuntamientos, asociaciones y personas de toda condición social.
Cuando llegó a su ciudad natal, Tudela, la emisora local de radio le esperaba con unas 30.000 pesetas recaudadas por varios objetos subastados, entre ellos una medalla pasada por Santa Ana, la Virgen del Pilar y la Virgen de los Desamparados. El recibimiento en nuestra ciudad fue "apoteósico". Llegó a las 12.30 horas y todas las calles del trayecto estaban abarrotadas. En la plaza de los Fueros fue recibido por autoridades civiles y militares.
En todo el trayecto la situación se repetía. A medida que avanzaba, las gentes enteradas de su gesta le aclamaban, le agasajaban y le animaban. Así, etapa a etapa, fue llegando a Valencia . Pero los homenajes y muestras de cariño eran cada vez más multitudinarios y emocionantes. Como en Sagunto, ya cerca del final del viaje, donde, con motivo de su llegada, se organizó un Festival con el Orfeón Universitario, Teatro Español Universitario, Grupo de Danzas de la Sección Femenina y la presencia de figuras del deporte español.
En Valencia le esperaba una recepción mejor. Isidro entraría el día 14 de diciembre a esa ciudad acompañado de una caravana motorizada que le escoltaría hasta la Puerta de Serranos. El dinero recaudado sobrepasaba las 500.000 pesetas de entonces.
Estando en esas tierras, Isidro tuvo además otra alegría. Su hermano Julián le entregó en persona una carta de D. Sebastián San Martín en nombre de la Santa Casa de Misericordia, en la que le confirmaba que se le había incluido para torear dos tardes de la Feria de San Fermín.
Al día siguiente de su llegada, domingo 15 de diciembre, pese al cansancio, Isidro participaría en un festival taurino a beneficio de los damnificados. Mató dos novillos cortándoles las orejas, el rabo y al segundo una pata y saliendo a hombros ante la afición que le aclamaba.
Durante varios días, Isidro permaneció en aquellas tierras, recibió homenajes de clubes taurinos, autoridades, fue nombrado socio de honor de muchas fallas, etc. Regresaba a Pamplona el día 23 de diciembre.
Ésta fue la odisea de nuestro insigne paisano, como rezaba una pancarta de sus amigos de la Peña Isidro Marín traída a Valencia : "Tudela saluda a Isidro en su mejor paseíllo".