Día Internacional del Cáncer de Mama
Historias entrelazadas en rosa en la plaza del Castillo
Tres mujeres que han padecido cáncer de mama comparten sus vivencias y cómo la enfermedad ha impactado en sus vidas


Actualizado el 19/10/2024 a las 15:22
A María de Miguel el cáncer de mama le llegó "como regalo de su 40 cumpleaños", ironiza. "Yo misma me encontré un bulto. Pensaba que era un grano que me iba a salir, pero lo comenté con mi entorno, y me aconsejaron que lo mirara", recuerda. "Sorpresa: era malo". Así recordaba esta mañana el comienzo de su proceso De Miguel, que todavía no ha cumplido los 41, desde la plaza del Castillo, donde ha participado en el acto impulsado por la asociación Saray con motivo del Día Internacional de esta enfermedad.
"He tenido mucha suerte. Lo primero que hicieron fue quitármelo y, después, empecé con el tratamiento. Este lunes terminé mis sesiones de quimio". Lo ha llevado "bastante bien", pero eso no quita para que reconozca que en el camino de la recuperación hay "días muy malos".
PARAR Y CAMBIAR DE VIDA
De Miguel no se ha preguntado el porqué ella. "Desde el primer momento lo he sabido. Supe que venía por mi estrés, tenía que parar. Mi cuerpo ya venía dándome toques de atención, pero no paraba. No hacía más que trabajar más y más. Y con esto, la vida, ha venido para decirme que si yo no paro, me para ella. Mentalmente lo he trabajado desde este punto de vista". Así que los últimos seis meses, los que ha durado el tratamiento, los ha dedicado a "cambiar, para no volver a caer en lo mismo". "Si se me olvida, aun tengo la radioterapia y las pastillas que me lo recordarán".
Cree que el apoyo que ha recibido ha sido "la clave" para ser capaz de encarar la enfermedad con esta actitud y poder "sacar lo bueno que todo lo malo tiene". "Todo mi entorno se ha volcado conmigo y siempre conoces personas nuevas que te da consejos. Hay que dejarse ayudar", aconseja. A las personas que acaban de recibir el diagnóstico les diría que "todo pasa y que se sacan las fuerzas". "Van a tener días malos pero también días y semanas muy buenos y esos, hay que aprovecharlos a tope". También que miren su vida y reflexionen. "¿Es tu día a día aquello que de verdad quieres hacer? Si no lo es, cámbialo".
"No he tenido cáncer, pero me quité los dos pechos por mis antecedentes familiares"
"Los seis hermanos que somos decidimos hacernos las pruebas genéticas por los antecedentes familiares. Tenía 6 tías y todas han muerto de cáncer de mamá. Los resultados indicaban que yo también tenía muchas posibilidades, así que decidí quitarme los dos pechos. De esto hace 3 años y es una decisión que cuesta mucho tomar". Así ha relatado su historia Marijose Zamora Barrionuevo, de 58 años, voluntaria de Saray, una asociación a la que llegó en busca, sobre todo, de apoyo psicológico. "Me ha impactado mucho, caí mucho, y en Saray he encontrado una casa. Estoy con mis compañeras, las adoro y me ayudan muchísimo".
Zamora ha tenido que acostumbrarse a vivir con prótesis. "Al año y medio una se me movió, y me la tuvieron que cambiar el año pasado". Ella no tiene pega a la atención sanitaria recibida. "No tengo ningún problema para las revisiones, ni con genética ni con plástica. Las doctoras son bellísimas personas y eso ayuda mucho. Pero sí sé que hay compañeras mías a las que no les llaman desde hace año y medio o dos años para las revisiones. Hay mucho retraso y esto no tenía que ser así en una enfermedad como el cáncer de mama".


"Llevo 20 años en este mundo gracias a la investigación"
A Charo Zuazu Sagardoy, de 71 años, le hicieron una mastectomía total de un pecho hace 20 años. Después de pasar "un año malo con quimio" y otros cinco con tratamiento (tamoxifeno), a los 7 años del primer diagnóstico y con el pecho ya reconstruido, tuvo una recidiva (recaída). "Alguna célula se debió de quedar por ahí y otra vez intervención y tratamiento de quimio y radio. Ahí ya me rebelé, yo no quería repetir. Pero puedo decir que las prótesis que pone la seguridad social aguantan todo y no me tuve que volver a reconstruir", ha explicado tirando de sentido del humor.
Desde entonces a ahora, "revisiones y aquí seguimos". Percibe que la concienciación social ha cambiado, también la manera de mirar a las personas con cáncer de mama. "En mi época aún había amigas que no querían verme. Les impactaba verme sin peluca. Venían a acompañarme pero esas cosas se notan". Cree que ahora esto se ha normalizado. "Aunque yo sigo viendo a una persona con pañuelo y se me va la vista. Yo miro a la patilla. Si veo una patilla limpia, me solidarizado interiormente con ella. Porque es un camino duro y eso no hay que negarlo".
Como se prejubiló, Zuazu ha tenido tiempo para volcarse en Saray. "Llevo 20 años como voluntaria, al principio más esporádicamente y ahora ya es mi segunda casa". Ella pide "investigación y más investigación". "Yo siempre digo que gracias a la investigación llevo 20 años en este mundo".
Sensibilización y minuto de silencio
Saray ha celebrado hoy este acto de sensibilización en la Plaza del Castillo, donde se han instalado carpas informativas, hinchables y un photocall elaborado por el centro Isterria. También se ha desarrollado una marcha nórdica por el centro de Pamplona para recordar la importancia del ejercicio físico y a las 12 se ha guardado un minuto de silencio "por las que están y por las que no están". Después ha llegado el momento de los bailes latinos para animar el ambiente.
LA CARRERA, EL DOMINGO 27
La jornada de hoy ha servido como aperitivo del domingo que viene, cuando se celebrará la carrera solidaria. Para este año se han puesto a la venta 12.000 dorsales a un precio de 8 euros. La iniciativa, que cumple su XIII edición, persigue recaudar fondos que se destinan a la investigación en cáncer de mama. Como novedad, la salida de la carrera tendrá lugar en varias franjas horarias por categorías. A las 11.00 de la mañana para las personas que quieran hacer la carrera corriendo. A las 11.15 horas para quienes vayan en bicicleta, patines y Kangoo. Y a las 11.30 horas para las personas que vayan a hacer la carrera caminando.
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La carrera consta de un recorrido de 5 kilómetros y acoge a todas las personas que quieran participar, sin límite de edad y en transporte que no sea motor.