Salud
¿Por qué la sanidad del Gobierno de Navarra es un problema?
El rifirrafe entre PSN y Geroa Bai ha visibilizado las tensiones que genera Salud debido a listas de espera disparadas, falta de profesionales o conflictos laborales aunque ahora se gasta más que nunca.


Publicado el 15/09/2024 a las 05:00
Listas de espera disparadas, falta de profesionales, sobrecarga laboral, centros de salud con dificultades de acceso... Los problemas en la red sanitaria pública se amontonan aunque la inversión pública es mayor que nunca: 2.094 euros por habitante en 2023, cuando hace una década eran 1.382 euros, una cuarta parte del presupuesto anual de Navarra. El devenir sanitario preocupa a los navarros que ven como un sistema del que presumían se tambalea. Y el malestar porque no llega la cita para el especialista se acrecienta con el ruido político. ¿Por qué la cartera de Salud es un problema? PSN y Geroa Bai, socios de Gobierno, han hecho públicas sus discrepancias sobre la gestión sanitaria en los últimos días. Cabe recordar que la cartera de Salud estuvo en manos socialistas la pasada legislatura (2019-2023) y ahora, en el segundo gobierno de Chivite, ha pasado a Geroa Bai.
El desencuentro comenzó con las palabras del portavoz del PSN, Ramón Alzórriz, indicando que se han inyectado “cientos de millones de euros más a Salud” pero los problemas “siguen ahí”. Y, de paso, aconsejando que “hay que gestionar de manera diferente, de manera eficiente”. Los dirigentes de Geroa Bai transmitieron un “enorme enfado”: Koldo Martínez, acusó al PSN de “dar la espantada” a la cartera de Salud en la constitución del Gobierno y le criticó por dar lecciones. “¿Se le olvida lo que el PSNhizo y no hizo en la legislatura pasada?”, preguntó en redes sociales. “Lejos de remar a favor de la sanidad pública la meten en el ruido partidario”, declaró a su vez Uxue Barkos.
La gestión sanitaria es muy compleja pero destaca que la presidenta, María Chivite, secretaria general del PSN, ni siquiera hizo una simple defensa pública de la gestión de su consejero, Fernando Domínguez (GB), tal y como le pidieron esta semana. Domínguez tiene la experiencia de haber liderado la sanidad navarra entre 2015-2019, en el Gobierno presidido por Uxue Barkos. Pero más allá de quién esté al frente de la cartera de Salud, las declaraciones de los políticos generan desconfianza. ¿Qué le pasa a la sanidad navarra?
LAS LISTAS DE ESPERA: EL CABALLO DE BATALLA
En un contexto de cambio social, donde despunta el envejecimiento y la cronicidad, y de conflictos profesionales las listas de espera son el caballo de batalla. Nada menos que 70.840 personas engrosan la lista para una primera consulta de especialista. Y aguardan una media de 88 días. Son los peores datos históricos y marcan también el desencuentro político.
Domínguez ya afrontó el reto de reducir las listas de espera en su primer mandato. Allá por junio de 2015 había 45.300 personas en esta lista (con una demora de 54 días) y se llegó a 55.000. Manos a la obra tomaron medidas como la contratación de profesionales, el aumento de las horas extra o de derivaciones a centros concertados, entre otras. Medidas que ahora ha replicado pero sin éxito. Y lo ha hecho porque, en su momento, estas medidas funcionaron: en junio de 2018 las listas se redujeron hasta 27.800 pacientes, con una media de 34 días de espera. La legislatura terminó un año después con un repunte (35.700 pacientes en lista) que Domínguez atribuyó a la huelga que los médicos llevaron a cabo al final de su mandato.
En 2019 el PSN se hizo cargo de la cartera de Salud durante el primer gobierno de Chivite. Y el resultado final es que en junio de 2023 había 22.302 pacientes más en lista (57.200), con un aumento de espera de 43 a 70 días. Por eso, desde Geroa Bai saltan cuando el PSN critica la gestión actual.
Evidentemente en este incremento jugó un papel importante la pandemia. Los años 2020 y 2021 pusieron a prueba el sistema y cambiaron muchas formas de actuar. Se limitó el acceso a los centros de salud con las consultas no presenciales y la lucha contra la covid-19 centró la acción sanitaria, que tuvo que afrontar un programa de vacunación masiva.
Con la salida de la crisis sanitaria llegó el imparable ascenso de las listas. A pesar de que la consejera Santos Induráin hizo un copia y pega de las medidas para bajar listas (aumento de actividad en horario ordinario, horas extras, priorización clínica, derivaciones), los resultados no llegaron.
El consejero Domínguez ha heredado unas listas de espera abultadas (65.900 pacientes para primera consulta en agosto de 2023 que ahora llegan a 70.840). Por eso, anunció “medidas que ya se mostraron eficaces en otros momentos” pero adaptadas a la nueva realidad del sistema. Y es que advirtió sobre factores que influyen en las listas como la demanda, la cantidad de festivos de un mes, la libertad de los profesionales para hacer horas extras o no así como la edad de los profesionales, cada vez mayor, que les da derecho a un mayor número de días de vacaciones (días canosos), entre otras. Y, tras nuevos aumentos, aludió a fallos en el control y evaluación en las agendas y citaciones, al hecho de que en algunos servicios clave el 70% de la agenda son revisiones o a que no son duros en las instrucciones así como en el control de las vacaciones para que los servicios no se queden “en cuadro” en algunos festivos.
Domínguez anunció nuevas medidas cuyos resultados están por ver pero todo lleva a pensar, tal y como indican desde distintos colectivos y también los grupos políticos, que el sistema está obsoleto y es preciso realizar cambios estructurales. Ahí están los datos. “La sanidad navarra no puede seguir como hasta ahora porque no es sostenible en el tiempo”, dijo esta semana Domínguez. Y recordó que tienen “ideas” para “cambiar las cosas” y que uno de los pilares es la nueva Ley Foral de Salud, que ya está en borrador.
CAMBIOS IMPORTANTES: ENVEJECIMIENTO Y CRONICIDAD
Lo cierto es que Domínguez no esconde que hay problemas de accesibilidad al sistema, dificultades para contratar profesionales así como falta de herramientas informáticas, de presupuesto para nuevas acciones, consultas fallidas y quejas de alcaldes, usuarios y profesionales.
La sociedad navarra ha sufrido cambios importante en los últimos años. De entrada, un cambio demográfico ya que el número de usuarios de la red pública ha aumentado en seis años en 24.703 personas. Según los últimos datos, hay 662.386 personas con Tarjeta Sanitaria, y, por tanto, con derecho a asistencia.
Pero quizás impacte más que hay más personas mayores que atender porque la esperanza de vida es mayor. Así hay 137.908 mayores de 65 años, muchos de ellos con procesos crónicos que se alargan en el tiempo y se multiplican también los pacientes pluripatológicos, que requieren la atención continua en varias especialidades médicas.
Este marco, más personas y más crónicos, choca con las dificultades que tiene la población para acceder a la Atención Primaria, donde se resuelven la mayoría de procesos, y con la falta de profesionales en centros rurales y urbanos (ya en 2018 se anunció la jubilación de 666 médicos en una década). Por ejemplo, la estrategia para atender crónicos en los centros de salud se frenó durante la pandemia, aunque se está reactivando.
Con todo, al dar explicaciones sobre las listas de espera, Domínguez extendió la responsabilidad a todos. Gestores, los primeros, pero también apeló a la ciudadanía. Y apuntó “el cambio de actitud de la sociedad tras la pandemia, la concepción de cada uno de qué es una ‘atención adecuada’ y la falta de conciencia individual del autocuidado”.
A su juicio, “la exigencia al sistema público es mucho mayor que en 2020: se pide más, en menos tiempo, con mayor calidad y en la puerta de casa”. Una situación, dijo, que si no se revierte va a suponer una continua “insatisfacción” para el usuario sin patología grave porque está lejos de lo que los recursos económicos, humanos y de infraestructuras permiten, en Navarra y en el resto del país, dijo. “Los pacientes que tienen problemas graves de salud, como un proceso oncológico, son los menos exigentes y los más agradecidos con el sistema”, añadió.
A todo ello, sumó que los profesionales tienen que hacer frente a pacientes y familiares que no aceptan un diagnóstico porque quieren más, porque a un conocido le han hecho una prueba. En el primer trimestre del año, por ejemplo, la actividad en el SNS se corresponde a cuatro visitas a la red pública por cada navarro. Todo en un contexto de finitud de recursos y de profesionales saturados y sobrecargados.
CONFLICTOS LABORALES: ESCASEZ Y DESCONTENTO PROFESIONAL
Los conflictos laborales han marcado los últimos años en la red sanitaria pública de Navarra. Antes de la pandemia, en 2019, los médicos llevaron a cabo 11 jornadas de huelga en demanda de unas ‘condiciones laborales y económicas dignas’.
Los médicos, liderados por el Sindicato Médico de Navarra, pedían el control de la sobrecarga laboral (limitación de TIS, tiempos adecuados para atender a los pacientes, incentivar las plazas de difícil cobertura, plantillas completas, disminución de tareas burocráticas, etc.) y la recuperación salarial, entre otras medidas. Y lo hacían con dos pesos pesados detrás: la falta de profesionales y la falta de “atractivo” de Navarra para atraer nuevos. La legislatura acabó sin acuerdo.
Con los nuevos responsables de Salud (PSN) el conflicto se mantuvo y aunque inicialmente se llegó a un acuerdo la pandemia lo paró todo. El Sindicato Médico reactivó las demandas en 2022, esta vez con un colectivo detrás cansado y estresado por los años de pandemia. Tras una huelga indefinida en febrero de 2024 se alcanzó un acuerdo que incluía mejoras también para otros colectivos (pago del desplazamiento a zonas de difícil cobertura, aumento del complemento específico para administrativos, etc.) aunque una de las de mayor calado fue la subida de 400 euros mensuales a los médicos. La medida fue criticada por Geroa Bai que consideró que debería haber sido para Primaria o para plazas de difícil cobertura.
Otro punto de fricción fue la exclusividad, que inicialmente el PSN estaba dispuesto a eliminar para que los médicos pudiesen abrir consultas privadas manteniendo el sueldo. Geroa Bai no lo compartió y el PSN dio marcha atrás.
A la vez, otros colectivos sanitarios salieron a la calle para visibilizar sus reivindicaciones y llegaron también a la huelga, aunque sin acuerdo. Fruto de los compromisos sindicales alcanzados con el anterior Gobierno ahora se tramita la carrera profesional para todos los sanitarios del SNS. Unos 3.300 auxiliares de enfermería, técnicos de laboratorio o celadores, entre otros. Previsiblemente se aprobará en breve.
Respecto a los médicos, la situación es incierta ya que el Sindicato Médico anunció una nueva huelga para octubre con objeto de seguir logrando mejoras, sobre todo en el terreno de la sobrecarga y en sueldos. De nuevo, Domínguez tendrá que negociar con los médicos aunque ya ha descartado nuevos aumentos salariales y ha dejado claro que es “absolutamente contrario” a eliminar la exclusividad.
Al margen de las medidas laborales, el colectivo sanitario exhibe malestar, sobre todo por la sobrecarga que sufren en el día a día. Pide medidas para que Navarra “sea atractiva” y vengan más médicos, un problema que se extiende por todo el país y que ha llevado a las comunidades autónomas a competir por los profesionales. Y la calle, los ciudadanos, protestan, desde Leitza hasta Elizondo o Peralta. La ciudadanía demanda soluciones a la falta de médicos tanto en los centros de salud como en los hospitales donde la carencia de algunos especialistas, radiólogos en Tudela por ejemplo, es clamorosa.
NUEVA LEGISLACIÓN: EN BUSCA DE SOLUCIONES
Los retos son de gran magnitud. De momento, Salud ha hecho público el borrador de la nueva Ley Foral de Salud, que sustituirá a la de 1990 y que persigue “reordenar y modernizar” el sistema.
La norma tenía que haber visto la luz en la pasada legislatura, con el PSN. Sin embargo, únicamente se aprobó un dictamen en una Comisión Especial de Salud. Geroa Bai criticó el retraso. “La ley es absolutamente necesaria. Lo sabíamos en la legislatura pasada (2015-19), cuando se redactó un primer borrador de la ley que tenía que haber sido completado en esta legislatura”. De nuevo, el PSN se amparó en la pandemia: “Nos hubiera gustado tener más tiempo pero ha sido una legislatura condicionada por la pandemia”, dijeron.
La nueva ley apuesta por un área única de salud, en lugar de tres, con objeto de mejorar la redistribución de los recursos y garantizar la supervivencia de todos los centros en todas las comarcas; en definitiva poder movilizar temporalmente a los profesionales. Además, se busca el cambio de la naturaleza jurídica del SNS para ganar en autonomía, lo que redundará en mayor fluidez en la contratación de personal, compras, etc. Y busca la autonomía de los centros pero con rendición de cuentas de su actividad e indicadores de acciones. Queda por ver si se podrá abordar la integración del personal de la urgencia rural (SUR) en los equipos de Atención Primaria, para disponer así de más médicos, aunque no se sabe cómo afectaría al servicio de urgencias. Y se abren incógnitas sobre si esta nueva ley o las medidas implantadas para bajar listas tendrán finalmente resultados que frenen la deriva en la que se encuentra el sistema sanitario público.
CLAVES
1. Sin freno. Las medidas que funcionaron hace años para frenar las listas de espera no bastan: horas extras, reordenación de la jornada ordinaria y derivaciones. Hay 70.840 pacientes en espera de primera consulta una media de 88 días. Ya se han implementado más medidas y está por ver el resultado.
2. Faltan profesionales. Es un problema en todo el país y, por el momento, de difícil solución. Las comunidades compiten por ellos y colectivos y sindicatos inciden en que Navarra “no es atractiva” para los más jóvenes. Y no solo faltan en Atención Primaria sino también en especialidades como radiología o urología, por ejemplo en Tudela.
3 ¿Nueva huelga?. El Sindicato Médico prevé una nueva huelga para el próximo octubre. Las mejoras alcanzadas tras la última huelga (entre ellas los 400 euros mensuales) no han resuelto la sobrecarga debida, en parte, a la falta de profesionales.
4. Demanda. La demanda de la población crece de la mano de una sociedad más exigente, envejecida y con más problemas crónicos. Los gestores afirman que la exigencia al sistema público es mucho mayor tras la pandemia. La actividad en el primer trimestre del año se corresponde con cuatro visitas a la red pública por cada navarro.
5. Autonomía. Salud busca ser más autónoma para agilizar contratos, compras y la búsqueda de profesionales. Así se persigue con la nueva ley foral de Salud, todavía en borrador. También que se establezca por ley la suficiencia presupuestaria para que no le afecten posibles recortes. Todo en el momento de máxima inversión en Salud: 2.094 euros por habitante.
6. Tensión. La situación ha tensado la relación entre los socios de Gobierno, Geroa Bai y PSN. Públicamente el PSN ha reclamado una gestión más eficiente, ya que Salud está ahora en manos de Geroa Bai, muy molesto por las críticas. El PSN tuvo la cartera la pasada legislatura, cuando las listas se dispararon.