Salud
6.500 personas están diagnosticadas de alzhéimer en Navarra y va a más
Informar al entorno, llevar una placa de identificación, tener una foto reciente y mantener actividades a lo largo del día pueden ayudar si tienden a deambular


Actualizado el 04/09/2024 a las 07:09
Cuando cae el sol y la luz va decreciendo hasta la noche se puede producir un estado de confusión en las personas que padecen enfermedad de alzhéimer. Es el síndrome del atardecer, un momento clave, sobre todo en las primeras etapas de esta dolencia, ya que las personas afectadas pueden desorientarse y llegar a perderse. Esta situación genera una gran angustia en cuidadores y familiares pero también en el propio afectado que muchas veces no reconoce dónde está ni sabe quién es hasta el punto de que ni siquiera entiende cuando le hablan.
La desaparición de las personas con alzhéeimer fue este martes el tema central de una jornada que organizó en Pamplona la asociación ‘Recuérdame, el principio de la desconexión’. Representantes de todos los cuerpos policiales que actúan en Navarra y también de otras comunidades participaron en la jornada para dar claves sobre cómo actuar en estas situaciones. Y es que según José Codina, presidente de la asociación, cuando se detecta la desaparición de una persona con demencia hay que coger el teléfono y avisar lo antes posible. Las horas siguientes son claves. “Pensaba que estaba preparado pero cuando te toca, ves que no lo estás”, dijo.
El psiquiatra de la Clínica Padre Menni, Joaquín Roldán Larreta, apuntó que en Navarra hay 6.500 personas diagnosticadas de alzhéimer. De ellas, 5.000 permanecen en sus domicilios y 1.500 se encuentran en residencias. Sin embargo, por cada persona diagnosticada hay cuatro más afectadas, apuntó. Y según la OMS la progresión de afectados va a más.
EVOLUCIÓN DESIGUAL
Un 60% de las personas con demencia padecen azhéimer y el resto tienen otros tipos de demencia, aunque lo signos pueden ser similares, añadió el experto. Con todo, hay que tener presente que la evolución no es igual en todos los casos aunque es común la pérdida progresiva de autonomía. La edad es el principal factor de riesgo. También ser mujer, tener problemas cardiovasculares, ser fumador, la inactividad física y mental, los trastornos psiquiátricos (ansiedad y depresión), las alteraciones metabólicas y el consumo de alcohol, que incrementa el riesgo.
Desde la fase leve de la enfermedad, cuando la persona aún es autónoma, hasta las fases más graves pueden pasar tres o veinte años. No se sabe. Y en ese tiempo, sobre todo al principio, preocupa que la persona se pueda perder.
En este marco, el psiquiatra desgranó tres síntomas que van a influir en que las personas puedan desaparecer: la agnosia o incapacidad para reconocer cosas familiares, incluida su propia casa lo que le lleva a marchase; la anosognosia, es decir no tener conciencia de la enfermedad lo que puede generar conflictos a la hora de limitar, por ejemplo, la conducción; y la desorientación, que puede ser en el tiempo pero también referida al aspecto personal y espacial. “El afectado no se ubica”.


TENER EMPATÍA
Ante estas situaciones el especialista aconsejó “tener empatía”. “El paciente suele buscar algo familiar”, dijo. Se trata de una situación complicada ya que genera bastante angustia e incluso, en ocasiones, agresividad.
Por eso, de cara a las salidas aconsejó llevar anotaciones escritas, informar al entorno de la situación (vecinos, amigos, etc.), llevar alguna placa de identificación o recurrir a sistemas de geolocalización (con consentimiento del afectado cuando es autónomo en las primeras fases), por ejemplo en el móvil o pulseras. También que el paciente salga acompañado cuando va fuera de su entorno habitual y tener una foto reciente a mano por si es preciso para los cuerpos policiales.
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Y es que la deambulación errática, caminar sin rumbo, es uno de los problemas que pueden aparecer y causar desde caídas hasta el fallecimiento. Así, es habitual el síndrome del atardecer, un estado de confusión al final de la tarde que puede cursar con deambulación. En este caso, se recomienda descartar primero que se trate del efecto de alguna medicación. Además. llevar a cabo actividades por la tarde puede ayudar así como limitar las siestas, el consumo de azúcar y café o encender luces cuando cae la noche.
DISMINUIR LA DEAMBULACIÓN
La deambulación errática, caminar sin rumbo, puede presentarse en personas afectadas. Por ejemplo, cuando cae la noche (síndrome del atardecer). Algunas recomendaciones para disminuirla son:
1 Actividades. Tener un programa estructurado de actividades a lo largo del día.
2 Identificar. Intentar identificar el momento del día en que es más probable que la persona deambule (atardecer, etc.).
3 Dos horas. Satisfacer necesidades básicas, incluyendo ir al baño, nutrición e hidratación. Reducir la ingesta de líquidos hasta dos horas antes de acostarse para evitar que se levante por la noche.
4 Tranquilizar. En caso de que la persona se sienta perdida, abandonada o desorientada hay que intentar tranquilizarla.
5 Orden. Es importante mantener un orden dentro de la casa. Dejara cada cosa en su lugar y evitar que haya demasiados objetos a la vista.
6 Zonas concurridas. Es preferible evitar los lugares concurridos que puedan ser confusos y causar desorientación, como es el caso de los centros comerciales.
7 Solo. No dejar a alguien con demencia en entornos nuevos que puedan causar confusión.
QUÉ HACER ANTE UNA PERSONA DESORIENTADA
Si se identifica a una persona desorientada hay que seguir una serie de pautas:
1 Acercarse de manera tranquila y relajada.
2 Presentarse. Es importante presentarse de forma educada y preguntar si le puede ayudar.
3 Apoyo. Si la persona no recuerda dónde vive ni sabe contactar con algún familiar hay que restarle importancia para no inquietarle más. Se trata de mostrar apoyo.
4 Identificador. Preguntar o revisar si lleva algún identificador o móvil de contacto.
5 Suave. Hay que hablar de forma suave. Si no entiende, utilizar frases más cortas y sencillas.
6 Confrontación. Evitar la confrontación. Si no comprende o está nervioso es mejor llamar a la policía para que ayude.
7 Agresividad. En ocasiones la desorientación y el nerviosismo pueden producir cierta agresividad. Hay que mantener la calma, dejarle espacio para desahogarse e intentar distraerle cambiando de tema (preguntar dónde nació...).
8 Avisar al 112. Avisar al 112 ya que es posible que la familia haya interpuesto una denuncia y, de esta forma, sea más sencillo localizar a la familia.
“Todos podemos ser víctimas indirectas de una desaparición”
La desaparición de un familiar con alzhéimer puede ser un acontecimiento estresante y angustioso. Sin embargo, la mayoría de las personas que llegan a desaparecer en Navarra son encontradas en buenas condiciones. Se trata de una de las comunidades donde este porcentaje es más alto, destacó ayer durante la jornada Marcial Bravo, jefe de servicio de Centro Nacional de Desaparecidos. Esta circunstancia, añadió, se debe al trabajo que realizan los cuerpos policiales que, según dijo, mantienen una especial colaboración en estas acciones. “Nos preocupa en especial la franja de 13 a 17 años y los mayores de 65”. Ante la desaparición de un familiar con alzhéimer, el experto recomendó llevar a cabo primero una comprobación mínima. Por ejemplo, si el afectado es todavía autónomo y acude a algún centro todos los días se puede realizar el itinerario por si se ha entretenido.
Tras esa primera comprobación es muy importante avisar lo antes posible a los cuerpos policiales lo antes posible ya que las primeras 24 horas son cruciales para encontrar al afectado en buenas condiciones, y más en época invernal o zonas rurales.
El ministerio del Interior diseñó un Plan Estratégico en Materia de Personas Desparecidas 2002-2024 para actuar en distintos ámbitos, sobre todo para dar respuesta a las familias. Así, se ha trabajado en la sensibilización, formación, etc. “Todos podemos ser víctimas indirectas o el día de mañana ser sujetos activos de una desaparición”. La sensibilización se ha trabajado socialmente pero también en los cuerpos policiales, para aumentar la empatía. “Empiezan a vislumbrarse resultados ya que hay menos denuncias”. Y son fruto de las campañas de prevención ya que la sociedad es cada vez más consciente de que hay que cuidar a los mayores y de que corren el riesgo de desorientarse y perderse, dijo.