Adolescencia
Proyecto Hombre alerta de los riesgos del cannabis y desmonta algunos mitos en torno a su consumo
Esta sustancia es la que motiva la inmensa mayoría de atenciones en el programa para adolescentes Suspertu


Actualizado el 09/05/2024 a las 14:15
Las alarmas suelen saltar cuando el consumo de porros se cuela en el día a día. Cuando el rendimiento académico cae, se empieza a faltar a clase o la conflictividad en el seno familiar crece. Así lo comprueban año tras año en Suspertu, el programa que Proyecto Hombre desarrolla para la prevención y la atención de consumos de drogas y otras conductas de riesgo en la adolescencia. El año pasado acompañaron a 103 adolescentes y 245 familiares, una cifra similar a la de años anteriores. Tres de cada cuatro fueron varones y, en la inmensa mayoría de los casos, la sustancia que motivó la petición de ayuda fue el cannabis. Aunque el alcohol y el tabaco suelen estar también presentes, "no llegan familias preocupadas por consumos de drogas legales". Y los casos en los que es otra sustancia ilegal la que está generando el problema "son residuales".
La entidad ha hecho público esta mañana su balance de actividad del año pasado y ha querido trasladar un mensaje de preocupación sobre "los efectos del cannabis en la salud mental de la adolescencia". Se han apoyado en un estudio publicado en el British Medical Journal, "que reúne el mayor conjunto de evidencias científicas logrado nunca sobre el consumo de esta sustancia", para recordar que "el consumo de cannabis es un claro factor de riesgo añadido para el desarrollo de psicosis, en particular de esquizofrenia o trastorno bipolar". Además, no se produce sólo cuando el consumo es habitual, "sino que el riesgo se produce incluso con uno único en determinadas personas".
La publicación sirve de base también para "desmontar algunos mitos" que siempre han rodeado al cannabis. El primero, aquel que defiende que es una sustancia que no provoca adicción. "Hay evidencia de que sí". El segundo, que no implica riesgo en el embarazo. "Puede provocar problemas de desarrollo en el feto, anomalías y bebés con un peso por debajo de lo normal". Y por último, que no afecta tanto a la hora de conducir. "La capacidad de reacción se ve afectada y se puede hasta duplicar el riesgo de sufrir accidentes".
Los supuestos beneficios "se constatan únicamente en número muy pequeño de personas", como los enfermos de epilepsia, las personas con dolor crónico o en tratamientos de quimioterapia. "Y siempre en dosis prescrita por profesionales médicos". El estudio concluye que "el consumo general como uso lúdico sólo supone riesgos y algunos pueden llegar a ser muy graves". Y en cuanto a los menores de 25 años, la postura es tajante: "Prácticamente aboga por la prohibición".
UN PERFIL MUY DISTINTO A PROYECTO HOMBRE
Suspertu nació en 1997, como respuesta a la demanda de ayuda de numerosos padres y madres de adolescentes que acudían a Proyecto Hombre preocupados por el consumo de drogas de sus hijos e hijas. Se trataba, sin embargo, de un perfil muy diferente al atendido por Proyecto Hombre en aquel momento: eran chicos y chicas muy jóvenes, por lo general estudiantes, que convivían con su padres y madres, y que consumían alcohol, tabaco, cannabis, y en menor medida, otras drogas como el éxtasis (pastillas), el speed, y en algunos casos, la cocaína.Por lo general, su consumo no reunía las características propias de una adicción, y precisaba una intervención de corte más preventivo (a modo de intervención temprana) que terapéutico. Además, este consumo estaba asociado a otro tipo de conductas o situaciones-problema de diferente intensidad, como la agresividad, los problemas psicológicos, el absentismo, los conflictos familiares o incluso los problemas con la justicia.Con el tiempo, Suspertu se ha orientado a la atención de estos comportamientos, y no únicamente a la de los consumos de drogas, especializándose en la atención a los y las adolescentes con comportamientos de riesgo. El rango de edades a las que atiende va desde los 13 hasta los 20 años.
JÓVENES CON UN GRAN MALESTAR PISCOLÓGICO
Los jóvenes que llegan a Suspertu lo suelen hacer motivados, "obligados incluso", por sus padres, porque muchas veces no tienen conciencia "de tener un problema". "Hay un porcentaje muy pequeñito en que son ellos los que toman la iniciativa, pero son los menos". "Normalmente vienen con consumos y mucho malestar, pero no una adicción". Lo que sí ven es que "tienen problemas en casa". Eso es lo que les empuja a mucho a "hacer cambios". "Desde ahí se engancha mejor con ellos y empiezan a colaborar".
Aunque el trabajo siempre es mucho más efectivo cuando se combina la terapia con ambas partes, jóvenes y familias, en algunos casos se comienza a trabajar sólo con las familias, ante la resistencia de los adolescentes a incorporarse. Lo que no se hace nunca es "atender sólo a los hijos". La duración media del programa, "que va mucho más allá del consumo de drogas porque interviene en todas las áreas de la vida de la persona", es de 6 meses. "Es una intervención integral con chicos y chicas que suelen presentar otros comportamientos de riesgo asociados ". "
Las edades oscilan entre los 13 y los 20 años y la media ronda los 16,5 años. Tres de cada cuatro conviven con sus familias de origen y el resto, sólo con sus madres. La mayoría desarrolla alguna actividad académica o formativa y uno de cada tres cuenta con un diagnóstico de salud mental. Otro tercio ha tenido algún tipo de problema judicial (incluyendo sanciones por consumos).
Frente al estereotipo de que "los menores que consumen pasan de todo", suelen presentar un "elevado malestar psicológico", "muy baja autoestima" y "muy poca tolerancia a la frustración". Su relación con la familia está "muy deteriorada" y la comunicación flaquea. También suelen tener en común "las edades de inicio de consumos muy tempranas", un factor "de alto riesgo para la progresión de los consumos".
EL 70% TERMINAN EL PROGRAMA CON RESULTADO POSITIVO
El 70% de los menores terminan el programa con un alta terapéutica o un alta parcial, es decir, "habiendo cumplido mayoritariamente los objetivos". Según una investigación que Proyecto Hombre impulsó para evaluar la eficacia del programa, "se dan mejoras muy significativas en todas las áreas: la personal, el escolar, la dinámica familiar, etc.". Además, cerca de un 70% abandonan los consumos de marihuana. Los cambios, además, "no sólo se mantienen en el tiempo, sino que siguen mejorando".