Sociedad

La vida en la calle San Felices de tres localidades navarras

El Instituto Nacional de Estadística sitúa a la población navarra en el podio de la felicidad. Viana, Mendavia y Lumbier sirven de escenarios para comprobarlo

Goyo Provedo Arrondo, 83 años, juega con su perra Goya en la parte trasera de la calle San Felices de Mendavia.
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Goyo Provedo Arrondo, 83 años, juega con su perra Goya en la parte trasera de la calle San Felices de Mendavia
Goyo Provedo Arrondo, 83 años, juega con su perra Goya en la parte trasera de la calle San Felices de Mendavia.

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Iván Benítez

Publicado el 08/04/2024 a las 05:00

Hasta tres calles de Navarra aluden en sus placas a la felicidad. La primera, en Viana, fundida a los barrotes de hierro de un balcón, parece apuntar hacia el punto exacto donde el rey Sancho VII el Fuerte mandó fundar la villa en febrero de 1219. Aquí, a los pies de la memoria, frente a una de las cuatro puertas de esta ciudad fortificada, vive con su familia un agricultor de 57 años que hoy sigue trabajando las viñas que plantó de niño con su hermano. La segunda alusión a la felicidad sobresale de una pared desconchada de un corral abandonado en Mendavia, justo delante de la vivienda de una emigrante cubana que confiesa que se ha encontrado con la vida tras huir del infierno de la dictadura. La tercera señal, atornillada en el casco antiguo de Lumbier, preside entre cables una particular calle con forma de “u” que parece nacer del estanco de una escritora que sueña con que las palabras sigan sorprendiendo las cuartillas en blanco al amanecer. Coincide que las tres placas, trazadas con letras mayúsculas y casi infantil, se denominan de la misma manera: calle San Felices y San Felices kalea/karrika.

En estos tres vectores de felicidad viven, trabajan o están de paso el agricultor vianés Javier Armañanzas, la cubana Maidelys González, el matrimonio mendaviés Goyo Povedo y Mª Jesús Aramendia, el cartero navascuesino Peio Oroz, el escultor ibargoitiarra Pablo Juarros y la estanquera y escritora lumbierina Blanca Eslava. Todos reaccionan con los ojos bien abiertos y los corazones al galope a la pregunta de si son felices. Aunque les ha pillado por sorpresa, no dudan en reflexionar sobre un estado de ánimo que, según explican, responde a unos estímulos que deben regarse diariamente desde la sencillez.

La Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística asegura que Navarra es la comunidad con el porcentaje más alto de ciudadanos y ciudadanas que se han sentido felices en el último mes. Un 72,7%, mientras que un 25,9% dijo que algunas veces y un 1,4% nunca. “Una evolución positiva respecto a años anteriores”, valora el informe. Asimismo, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoce que la felicidad es una meta humana fundamental y pide “un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado del crecimiento económico que promueva la felicidad y el bienestar de todos los pueblos”.

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