Salud mental
Almudena Sánchez y Adriana Goñi, impulsoras del proyecto Sessamo: "Nos interesa sobre todo el debut en trastorno mental"
Sánchez, catedrática de Salud Pública de la UPNA, y Goñi, psicóloga clínica de Hospital de Día del Servicio Navarro de Salud, explican a dos voces cómo están desarrollando el proyecto Sessamo en Navarra. De momento, han llegado a 24 centros


Publicado el 08/04/2024 a las 05:00
¿Cuándo se puso en marcha el proyecto Sessamo?
Se pidió financiación al Instituto de Salud Carlos III en el año 2020 y se concedió para tres años, desde 2021 hasta diciembre de 2023. El presupuesto es de 100.000 euros aproximadamente. Pero nos pilló el covid y el proyecto estuvo casi paralizado porque no podíamos entrar en los colegios a recoger la información. Podríamos decir que comenzó de verdad en 2022, aunque en Navarra llevamos dos cursos, éste y el anterior. Ahora mismo estamos terminando de recoger la información, que es la fase inicial del proyecto.
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¿Por qué abarcan también Canarias y Álava?
Porque cuando pedí el proyecto yo (Almudena) era catedrática de Medicina Preventiva en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, pero mantenía mucha relación con Navarra porque soy originaria del País Vasco y me formé aquí. Por eso se planteó en un primer momento incluir a Canarias y Navarra y después añadimos también al País Vasco. En 2021 surgió una plaza en la UPNA y yo decidí volver, así que el proyecto se vino conmigo.
¿Cuál es la metodología de trabajo?
Utilizamos una plataforma digital que hemos desarrollado. Los alumnos y alumnas acceden a través de sus chromebooks. Cada uno tiene un código de acceso porque toda la información es anónima. En realidad, son dos cuestionarios distintos. El primero, sobre estilos de vida: dieta, actividad física, hábitos de sueño, hábitos tóxicos (consumo de drogas, tabaco, alcohol), consumo de internet y redes sociales, adicción a internet y videojuegos, relaciones sexuales, acontecimientos vitales estresantes, como el bullying, abusos por parte de familiares, negligencias por parte de los padres, violencia de pareja. Es muy amplio. Incluye también un cuestionario de autoconcepto, de cómo se ven a ellos mismos.
¿Y el segundo?
Es la parte de trastornos de la salud mental. Hacemos un cribado de trastorno de la conducta alimentaria, de déficit de atención e hiperactividad, de síntomas podrómicos de psicosis, de riesgo de suicidio y autolesiones, ansiedad, depresión y estrés. E hicimos una modificación en el proyecto original para incluir el estrés postraumático por covid.
¿Qué quiere decir exactamente hacer un cribado?
Que es un screening. Nosotras nunca vamos a poder diagnosticar un trastorno. Utilizamos escalas de cribado que a nosotras nos orientan, nos dan sospecha, pero nada más. Usamos escalas cortas, pero aun así necesitan más de una hora para rellenar los dos cuestionarios. También se les pesa, se les mide y se les mide la circunferencia de cintura para determinar si tienen obesidad abdominal. Además, a todos aquellos cuyos padres y madres les han dado consentimiento, les sacamos una muestra genética.
¿Para qué?
Hemos pedido de nuevo financiación al Instituto Carlos III para acometer el seguimiento de la cohorte hasta diciembre de 2027 y, asociado a esta matriz, impulsar un subproyecto nuevo en coordinación con la Universidad de Barcelona, que se va a encargar de todo el análisis genético. La idea es extraer de esta muestra que tenemos todo el ADN para hacer un genotipado completo y establecer perfiles de riesgo genético. Para esta parte hemos pedido casi 200.000 euros, porque el análisis genético es muy caro.
¿Qué son los perfiles de riesgo genético?
Hay una serie de mutaciones y polimorfismos genéticos que, cuando aparecen de manera repetida, se asocian a un mayor riesgo de enfermedad o trastorno mental. Nuestra idea es ver si realmente hay una agrupación de mutaciones genéticas que se puedan asociar con el debut de trastorno mental en nuestro estudio, y lo vamos a valorar durante el seguimiento. Además, también veremos si existe una modificación del efecto.
¿Qué quiere decir?
Pues que hay que pueden tener un mal perfil genético pero un entorno muy adecuado que haga que ese perfil genético no se desarrolle. Y a la inversa. Si podemos unir la vulnerabilidad ambiental, de estilos de vida y determinantes sociales, con la vulnerabilidad genética, tendremos toda la foto hecha. Y si además, en vez de ser una foto fija, consigues hacer un seguimiento desde la adolescencia hasta la edad adulta, entonces tienes toda la visión. Lo bonito del Sessamo es el seguimiento.
¿Qué persiguen exactamente?
Lo que nos interesa, sobre todo, es el debut en trastorno mental. Ver quiénes de estos adolescentes que tienen una cierta vulnerabilidad, ya sea por el entorno, por su estilo de vida o por su perfil genético, terminan o no desarrollando un trastorno alimentario, una depresión, una esquizofrenia. Y ver hasta qué punto esa vulnerabilidad determina. De esta forma podemos establecer herramientas que podrían ser aplicadas antes de que aparezca el trastorno. Esto es, prevenir. Y ahí está la política de salud pública.
¿Cuántas muestras genéticas han recogido?
Unas 700 en las tres comunidades. La idea es llegar a las 1.000 ó 1.200. Algunas ya se han enviado a Barcelona y se ha extraído el ADN. Todas van identificadas con un código, por supuesto. Nunca jamás aparece el nombre de nadie y serán destruidas después.
RIESGO PARA LA VIDA
¿Qué ocurre si en los cuestionarios detectan algún caso de riesgo alto, de suicidio por ejemplo? ¿Lo comunican a las familias?
Todo lo que dicen los alumnos y alumnas está protegido por ley, pero si encontramos algún caso de riesgo de suicidio elevado acompañado de sintomatología depresiva, tenemos que avisar. De hecho, ya nos ha tocado hacerlo. Pero sólo en casos de riesgo para la vida. Por consumos altos, por ejemplo, no avisamos.
De los resultados que han obtenido hasta ahora, aunque sean una foto fija por el momento, ¿les ha sorprendido algo?
Estamos viendo que está muy relacionado el estilo de vida con la aparición de sintomatología depresiva, ansiosa y de estrés. Muy relacionado. Ahora bien, lo que no podemos es determinar qué viene primero. Dicho de otra manera: hemos observado que los chicos y chicas que tienen un estilo de vida menos saludable (más uso de pantalla, menos deporte, menos socialización, peores hábitos dietéticos, consumo de cannabis, problemas con el juego, dormir mal o poco) tienen mucha más sintomatología depresiva o de estrés, independientemente de su entorno social. Ahora bien, no podemos determinar si el estilo de vida inadecuado lleva a la ansiedad y al estrés, o es que estos chavales están deprimidos y ansiosos y por eso se aíslan, consumen tóxicos, usan más pantallas, se alimenta peor, etc.
¿Y se podrá establecer en algún momento qué es causa y qué consecuencia?
Si conseguimos hacer un seguimiento, se podrá establecer. Porque el estudio pasaría de ser algo transversal a un estudio de seguimiento, que es lo que llamamos una cohorte.
¿Analizarán también las diferencias por comunidades?
Lo haremos, sí. En una primera impresión, nos da la sensación de que hay más patología mental en Canarias que en Navarra.
¿Algún otro dato destacable?
Hemos visto la permanencia de síntomas por estrés postraumático después del covid en un porcentaje muy alto de esta población. Todavía hay ansiedad, depresión, más ideación de suicidio. Tampoco sabemos si el covid es lo que lo ha precipitado o no, pero sí hemos visto que en 2023 se mantiene.
¿Por qué creen que les está costando encontrar participantes para el proyecto?
Tenemos que superar tres filtros: el colegio, los padres y madres, y el alumnado. A muchas familias les cuesta porque no ven que ellos vayan a tener ningún beneficio por la participación de sus hijos o hijas. No son conscientes de que el beneficio es colectivo, de que tal vez el día de mañana se podrán establecer políticas públicas para evitar un problema que es grave. También por falta de costumbre: no estamos habituados a ceder nuestros datos para la investigación. Y el tema del ADN genera un poco de miedo también.
¿Tienen que gestionar el permiso centro por centro?
Centro por centro. Educación en Navarra dio el visto bueno y nos recomendó que todo el material fuera bilingüe, pero la gestión corre de nuestra cuenta. Hemos estado en colegios de todo tipo, públicos y concertados, ikastolas, etc. El perfil de la técnica que tenemos contratada es bilingüe. Nos gustaría animar a otros centros a la participación.