La Policía actúa en varios colegios de Navarra por difusión de porno o violencia entre menores

Casi todas son intervenciones preventivas para alertar de los contenidos

Un grupo de jóvenes observa sus teléfonos móviles en un centro escolar
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Un grupo de jóvenes observa sus teléfonos móviles en un centro escolar
Un grupo de jóvenes observa sus teléfonos móviles en un centro escolar

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Carmen Remírez

Actualizado el 25/03/2024 a las 15:46

Las distintas unidades policiales de Navarra especializadas en delitos informáticos y menores han llevado a cabo ya una decena de intervenciones en colegios, institutos, localidades o clubes deportivos, entre otras entidades, a raíz de difusiones en redes o grupos de whatsapp relacionadas con violencia extrema o pornografía. 

En general, todas las fuentes consultadas coinciden en que no se trata de actuaciones que impliquen conductas delictivas graves, que no suele concurrir una denuncia oficial de por medio (aunque en algún caso sí lo ha habido), sino que son acciones realizadas de la mano de los docentes o adultos responsables tras detectarse algún problema a raíz de estos archivos, y que la labor policial prioriza el informar y prevenir a estos jóvenes y a sus familias de la exposición a determinados contenidos. 

En cualquier caso, sí causan gran inquietud entre padres y madres por el impacto de esos documentos en los menores presentes en estos grupos, algunos de ellos menores de hasta 10 y 11 años. Estos temas se abordan también de forma más sistemática en las charlas policiales que se imparten por profesionales de Policía Nacional, Policía Municipal de Pamplona, Policía Foral y Guardia Civil en los centros educativos de la Comunidad foral.

12 DETENIDOS, UNO PAMPLONÉS

Hace unas semanas, la Policía Nacional y la Guardia Civil llevaron a cabo una macro operación en todo España en la que detuvieron a 12 personas, 11 de ellas menores, e identificaron a otros 44 investigados, por su papel activo en el reenvío masivo de material pedófilo de alta intensidad a menores. 

Para sorpresa incluso de los propios agentes, el considerado cabecilla del grupo era un chico de 14 años, vecino de San Sebastián, que accedía a archivos de gran dureza en internet y que posteriormente distribuía en grupos con cientos de miembros. Habían sido creados entre el 12 y el 14 de noviembre del año pasado, con nombres como “añade a todos que se haga viral” o “poner todos los contactos que tengáis”, y en pocas semanas se habían extendido por prácticamente todo el país, también en Navarra.

Este arrestado, al límite de la edad legal para ser afrontar cualquier tipo de responsabilidad penal, poseía varios móviles, además de su ordenador, y era capaz de mantener una conversación simultánea con 100 perfiles de una red social a los que a su vez distribuía el material pedófilo. Entre los detenidos está también otro joven, vecino de Pamplona y menor de edad, detenido por la Guardia Civil y considerado “un miembro activo” de estos chats masivos. La investigación determinó su arresto debido a su participación y permanencia en estos grupos, donde otros muchos contactos se dan de alta y baja, variando la cantidad de miembros prácticamente a diario. La fluctuación que lógicamente complica la investigación e identificación de esos participantes.

CHATS CON 100 PERSONAS

Miguel Ruiz Marfany, responsable del grupo de Delitos Informáticos de la Policía Foral, admite que en los últimos tiempos están proliferando los grupos de whatsapp o de otros canales de Telegram en todos los grupos sociales como canal de comunicación entre un grupo determinado de personas (familia, cuadrilla, área de trabajo, etc) y los entornos educativos no son ajenos a esta realidad. “Muchas veces se agrupan por edades y está bastante normalizado en clases o equipos, por ejemplo, desde los 13 años”. La cuestión es la moda reciente de crear grupos que exceden esa condición original de asociarse a una clase o un equipo determinado y convertirse en chats con más de 100 personas, donde muchas de ellas ni se conocen, relata Marfany.

“El problema está entonces en la difusión de contenidos de usuarios que no conocemos y con objetivos ajenos, en teoría, al espíritu del grupo. Se empieza con un meme gracioso y se termina en verdaderas barbaridades de violencia real o pornografía infantil, que lógicamente afectan a cualquiera que lo ve, pero a esos chavales más. Alguno de ellos lo cuenta a sus padres y estos acuden a la Policía”. Precisamente ese fue el caso que destapó la operación anteriormente mencionada en la que una denuncia de unos padres en la localidad madrileña de Colmenar Viejo se sumó a otra que ya se había trasladado también en otoño a la dirección de dos colegios donostiarras después de que las familias alertaran de que sus hijos, escolarizados en esos centros, habían sido incluidos en un chat donde se distribuía contenido pornográfico y vejatorio.

Una vez que se dio a conocer el caso, hasta una docena de centros de Guipúzcoa descubrieron que entre su alumnado de Secundario había miembros de estos grupos, y se informó a las familias. Los documentos aportados acerca de esas conversaciones y la comprobación de las titularidades de las líneas más activas llevaron hasta la detención de los implicados, pero en esta fase los policías también se encuentran con importantes trabas. “Muchas veces los teléfonos que están interactuando con esos contenidos están a nombre de los padres, que son los adultos que pagan la línea, pero los autores de los hechos son los hijos. Por debajo de 14 años son inimputables y nuestra actuación es meramente informativa. Se lleva a cabo lo que se conoce como difusión, con charlas, tanto a familias como a menores, para informarles de esta realidad y de las consecuencias de interactuar con ella”.

Si los considerados responsables están entre los 14 y los 18 años y, en función del delito que puedan haber cometido, se estudiará su responsabilidad según lo que establece la Ley del Menor. Por encima de los 18 años, la tenencia (que estos archivos estén en tu móvil, aunque no se reenvíen) y por supuesto la difusión de cualquier imagen de pornografía infantil, por ejemplo, está penada. “Cuando se acude a un centro donde se detecta que puede haber implicados en estos grupos, las acciones se llevan a cabo desde la prevención. Hay mucho desconocimiento, por ejemplo, la imagen de pornografía infantil no solo es aquella que recoge explícitamente un abuso real, cualquier imagen sexualizada o que imite a un niño en esa actitud, también es ilegal”.

Desde la Guardia Civil de Navarra coinciden en que las actuaciones que han llevado a cabo en la Comunidad foral a raíz de difusión de contenidos sexuales o violentos entre menores han sido mucho menos problemáticos, más “a nivel local”, entre alumnos de un mismo centro o amigos de una localidad concreta. “Muchas veces, entre conocidos, con el perjuicio añadido del agravio que supone para la víctima”. Cuando esta traslada los hechos en el cuartel, la investigación determina la identidad del usuario, generalmente un adulto, pero no el autor, sino muchas veces el padre, la madre o el responsable legal . “Sobre todo son casos de delitos asociados a una posible revelación de secretos, corrupción de menores, bullying... Se habla con el presunto responsable, así como el adulto que se hace cargo, y se diseña una línea de acción conjunta para abordar el problema”.

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