Los Lacarra: el tiempo de los hermanos Martín y Bertrán (III)

Los dos hermanos vivieron a caballo entre los reinados de Carlos II y Carlos III y ocuparon cargos de prestigio. Martín fue mariscal y merino, mientras que Bertrán fue caballero y chambelán del rey

Representación de la batalla de Aljubarrota en Recueil des croniques d’Engleterre, de Jehan de Waurin. Bertrán de Lacarra acompañó a Carlos III a Portugal con las tropas navarras
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Representación de la batalla de Aljubarrota en Recueil des croniques d’Engleterre, de Jehan de Waurin. Bertrán de Lacarra acompañó a Carlos III a Portugal con las tropas navarras
Representación de la batalla de Aljubarrota en Recueil des croniques d’Engleterre, de Jehan de Waurin. Bertrán de Lacarra acompañó a Carlos III a Portugal con las tropas navarras

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Begoña Pro

Publicado el 25/03/2024 a las 05:00

Martín y Bertrán Enríquez de Lacarra fueron dos hermanos que vivieron a caballo entre los reinados de Carlos II y Carlos III. Hijos probablemente de Martín I Enríquez de Lacarra y de Juana García de Lizasoáin, ambos ocuparon cargos de reconocido prestigio dentro del escalafón social del reino.

Martín nació hacia 1364. Fue armado caballero en Pamplona el 9 de mayo de 1389 junto a Aynaut Sanz, señor de Hucxa, Martin Dayuar, Johan de Domezaynn, Ferrando Dayand, Martin Dartieda, Gaston y Pero Sanchiz de Corella. Su patrimonio se conformó con las rentas de la villa de Ablitas, que el rey le concedió como dono vitalicio, y los réditos derivados del desempeño de sus merinías y del ejercicio de su cargo de mariscal. Militarmente, el de mariscal era en Navarra el segundo título de mayor rango después del de alférez o condestable. Martín II Enríquez de Lacarra lo ostentó desde 1390 (fecha en que lo creó Carlos III) hasta 1410, año en que falleció. Aunque él lo ocupó hasta su muerte, no se trataba de un puesto vitalicio y podía ser retirado por el monarca en cualquier momento.

Como mariscal, Martín defendió la plaza de Cherburgo; uno de los pocos territorios franceses que quedaron en manos de los Evreux después de los enfrentamientos de Carlos II con los reyes Juan II y su hijo, Carlos V. Cherburgo fue un lugar estratégico durante la guerra de los Cien Años (1337-1453) puesto que, quien lo controlaba, controlaba también la entrada de los ingleses a Francia. Situada en sus posesiones normandas, los Evreux la habían perdido en favor de los ingleses, pero gracias a las negociaciones de Carlos de Beaumont había regresado a manos de Carlos III en 1393. Allí sirvió Martín como capitán precisamente entre esa fecha y 1404, año en que quedó definitivamente en manos francesas, después de que el rey Carlos VI de Francia pagara 200.000 libras al rey navarro.

Un plano de Cherburgo, plaza que defendió Martín Enríquez de Lacarra
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Un plano de Cherburgo, plaza que defendió Martín Enríquez de LacarraDN
Un plano de Cherburgo, plaza que defendió Martín Enríquez de Lacarra

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Como capitán, Martín recibía las pagas tanto por sus expensas como para pagar a los hombres a su servicio. Estas pagas, que, por ejemplo, en 1399 Pero Martínez de Peralta se encargó de llevar hasta Cherburgo, ascendieron a 2 192 escudos de Tolosa, completados por otra remesa de 40.000 florines. Durante el mandato de Martín se realizaron algunas obras de adecuación en el castillo. Entre 1394 y 1395 se destinaron a este concepto dos partidas, una de 50 francos y otra de 70 francos de oro y 38 blancos. Además de defender el castillo, Martín ejerció labores diplomáticas. Entre otros encargos, realizó un viaje a París acompañado de tres hombres. Por dicho desempeño, en el que empleó dieciocho días, se le pagaron treinta y seis escudos, según consta en los apuntes de Comptos, con fecha de 8 de julio de 1399.

Aunque parece que fue capitán de Cherburgo hasta 1404, lo cierto es que ya en 1401 se registran actividades suyas en Navarra, fechas en las que se le nombra como merino del castillo y tierras de Estella. Por este cargo recibió ese año 100 sueldos fuertes, 100 cahices de trigo y 200 de cebada. Y en 1404, 100 libras de carlines. En 1402 ejerció de embajador en Haro, donde se encontró con varios mensajeros del rey castellano y con los embajadores del infante de Castilla. Por esta tarea recibió 24 florines. También acompañó a Carlos III en parte del viaje que realizó a distintas zonas de su influencia en Francia entre 1403 y 1405 en el que, entre otras cosas, negoció las deudas que se le debían al rey por sus herencias en Champaña y Brie. A Martín se le pagaron 60 florines por el aparejamiento de una trompeta “que había de ir en su compañía y en la de sus hombres de armas a Francia al servicio del rey”. También realizó otro viaje a Castilla con el conde de la Marche, esposo de la infanta Beatriz, que duró cuarenta y cinco días.

En 1406 dejó sus funciones como merino de Tierra Estella y fue nombrado merino de Tudela, cargo que ocupó hasta su fallecimiento. El rey le confió “la guarda del castillo y torre del homenaje de dicha ciudad, con las rentas, provechos y emolumentos correspondientes”, que ese año ascendieron a 600 libras. La última referencia a su nombre aparece en comptos con fecha 28 de mayo de 1410.

Su esposa fue Aynes de Moncayo, descendiente de los Asiáin navarros. En Comptos hay un asiento fechado el 12 de septiembre de 1414 referido a ella como “viuda del que fué su mariscal, Martín de Lacarra”. A Aynes el rey le concedió cuatro años después de la muerte de su esposo treinta sueldos para sus necesidades en la villa de Estella y en la de Olite. Fueron hijos de este matrimonio Martín III, Bertrán el Joven, Sancho, Leonor y María.

Bertrán I de Lacarra

El menor de los Lacarra fue caballero y chambelán de Carlos III. Comenzó sus servicios dentro de la casa real sirviendo en el hostal del rey en 1381, cuando este era todavía un infante. En un primer momento ocupó el cargo de panadero y después fue medrando hasta convertirse en uno de sus chambelanes. El de chambelán era un puesto honorífico dentro de la casa del rey y no era exclusivo de una única persona. Junto a Beltrán fueron también chambelanes Oger de Mauleón y Johan de Ezpeleta, entre otros.

Aparte de sus ingresos ordinarios, fueron numerosas las ocasiones en que Bertrán recibió mercedes tanto por parte de Carlos II como de su hijo. En 1379 Carlos II le pagó “30 libras carlines del emolumento de las ferrerías del rey”, en 1381 recibió 10 cahices de trigo, en 1411 se le compró una mula y en 1413 el rey le concedió 100 libras de gracia especial, las cuales se le pagaron en dos veces, una en febrero y otra en marzo. Curiosamente, en abril se ordenó que se le pagaran 50 libras más “sobre lo que pudiera serle debido de resta de sus gajes de tiempo pasado y si nada se le debiere, de gracia especial”. A esto hay que añadir otras 50 en julio. Hay también menciones a gracias parecidas en 1414 y una de las últimas se registra en abril de 1421.

Como miembro del hostal, tenía derecho a vestir según su estatus y su atuendo corría a cargo del erario real. El 26 de noviembre de 1279 recibió 100 florines en paños que se tomaron de la tienda de Miguel Laceilla. En diciembre de 1412 hay un compto sobre la ropa confeccionada para la fiesta de Navidad (ropas, mantas y jubones) y entre los beneficiados está el “mocet de mosén Bertrán de Lacarra”. El 7 de agosto de 1412 se sabe que se le pagó cierto dinero a Miguel de Laceilla por 10 codos de paño verde cuyo destinatario era Bertrán de Lacarra. Y en el mes de enero de 1414 a J. des Bordas se le retribuyeron 79 libras y 4 sueldos por 44 codos de paño “vertgay” para hacer sendas hopalandas para los tres chambelanes. A finales de ese mismo año se le pagó a A. Peruco 24 sueldos por tundir 24 codos de paño de Bervi para los chambelanes Bertrán y Oger.

Al servicio del rey

Como hombre de armas, Bertrán llevó a cabo numerosos servicios y embajadas al lado de su escudero, Machingo, a quien se le nombra como señor de Miranda en la parroquia de Lacarra. Tal vez este Machingo fuera su propio sobrino, que aparece en algún apunte como Machín Lacarra y después de la muerte de su padre ya como Martín Enríquez de Lacarra.

En 1383 Bertrán acompañó a Carlos III hasta Santarem, Lisboa y Vedras donde las tropas navarras lucharon a favor de Juan I de Castilla, cuñado del rey navarro, apoyando sus reivindicaciones sobre el trono portugués. Se enfrentaron al maestre Avis, hijo bastardo de Fernando I de Portugal, que reclamaba la corona para sí. Tras la derrota en la batalla de Aljubarrota dos años después, Juan I tuvo que olvidarse de sus sueños lusitanos.

En 1399 a Bertrán se le ve haciendo de embajador en suelo francés al menos en tres puntos diferentes: Aviñón ante el Santo Padre, Orleans y París. Aviñón y Orleans fueron dos lugares muy significativos en la política exterior de Carlos III. El primero porque dentro del cisma originado en el seno de la iglesia católica entre Roma y Aviñón, la seo pamplonesa se había decantado por esta última. En cuanto a Orleans, allí residía Louis de Valois, hermano menor del rey Carlos VI de Francia, al que le unía una gran amistad y que había sido un firme partidario de los papas aviñoneses. Por este viaje Bertrán recibió 240 florines de Aragón. Por sus gajes como embajador ante la corte parisina se le pagaron 270 francos y tres cuartos y se le retribuyeron también 87 francos y medio “por un cordel y una mula que se le tomaron en dicho país”. En 1407 Carlos III le encomendó la empresa de ir con sus gentes a Bretaña para visitar a su sobrino, el duque Juan VI. De su parte le llevó un presente muy especial que consistió en tres corceles y una mula.

Bertrán no solo acompañó al rey y realizó tareas diplomáticas para Carlos III, sino que también sirvió a las órdenes del entonces mariscal, Godofre. Con él estuvo en el sitio de Balaguer, adonde acudieron en 1413 en ayuda del rey de Aragón, Fernando I de Antequera entonces pretendiente a la corona aragonesa después de la muerte sin herederos de Martín el Humano. Se enfrentaron al conde de Urgel, Jaime, que disputaba el trono a Fernando. Bertrán recibió 260 libras por su participación. Junto a Godofre y el chambelán estuvieron Johan, hijo del conde don Alfonso, sobrino de la reina, Per de Bergara, mastre hostal, Johan de Echas, Oger Mauleón, Johan de Ezpeleta y Rodrigo de Esparza.

En febrero de 1418 Bertrán recibió 200 florines de gracia especial para construir su sepultura. A partir de entonces, sus menciones en los documentos disminuyen considerablemente. Ese año se atestigua la caída de una fuerte tempestad de piedra en el mes de noviembre que afectó especialmente a lugares como Artazcoz, o Murillo el Fruto, muy vinculados al chambelán. Bertrán cobró las pechas que le correspondían como dono vitalicio por última vez en octubre y noviembre de 1423. Murió sin herederos.

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