Salud

Cristina Cortés, psicóloga: "Si no atendemos el dolor y lo anestesiamos, el cuerpo grita"

Insiste en la importancia de poner palabras al dolor y al sufrimiento para hacerlo más llevadero. Y ‘esculpirlas’ en la arena para que se las lleve el agua y empezar de nuevo. Así lo cuenta en su último libro que presenta el jueves en Diario de Navarra

A: Jesús Caso
F: 19-02-2024
P: Cristina Cortés
L: Pamplona
T: Psicóloga infantil
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La psicóloga infantil Cristina Cortés, en su consulta de 'Vitaliza', en Pamplona
A: Jesús Caso
F: 19-02-2024
P: Cristina Cortés
L: Pamplona
T: Psicóloga infantil

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 20/02/2024 a las 20:00

Palabras que nos ayudan a contar la vida. Sustantivos, adjetivos, verbos y adverbios que escriben un relato de lo bueno y lo malo que nos ha sucedido. Elegirlos correctamente nos ayudará a viajar por nuestra propia biografía para sanar. “Contar lo que nos ha ocurrido es una conquista del desarrollo. Al revés, camuflar o esconder lo que nos pasa resulta más perturbador”. Así resume la psicóloga y terapeuta Cristina Cortés Viniegra el hilo conductor de su último libro ‘Esculpiendo palabras en la arena’ (Desclée De Brouwer, 31,35 euros), en el que insiste en la importancia de construir nuestro propio relato. Y más en menores que han atravesado una situación traumática. Con las ilustraciones de Zuzenne Seminario, el libro ofrece enlazar las imágenes y el texto para construir esculturas “antes de que lleguen las palabras”. Pamplonesa de 55 años y directora del centro de psicología ‘Vitaliza’ de Pamplona, Cortés presentará este título mañana jueves en Pamplona. La cita será en el edificio histórico de Diario de Navarra (calle Zapatería, 49) a las 19 horas, en el marco de las actividades relacionadas con ‘Expofamily’ que se celebran mensualmente. La entrada es gratis, previa inscripción en Mundo DN.

¿Por qué este título de ‘Esculpiendo palabras en la arena’?

Porque en el viaje a través del desarrollo infantil con diferentes estilos de familias, hay que saber recoger con palabras lo que nos sucede. ¿Y por qué en la arena? Porque es un medio en el que los niños juegan, son creativos... Al escribir en la arena, el agua se lleva las palabras y, de nuevo, podemos empezar desde cero. Se nos ofrece una nueva oportunidad.

El libro es un recorrido por historias de traumas infantiles ocasionados por diferentes motivos (un accidente de tráfico, ser menores no acompañados en un país extranjero y tras un viaje muy peligroso, haber sufrido abusos sexuales...)¿Cómo se sale de estas realidades?

Las situaciones son diferentes si existe o no conexión emocional entre padres e hijos. A veces, el entorno favorece y otras no (padres con poco tiempo, estresados, que no saben manejar sus emociones...) Los padres deberían conocer que si ponen palabras a lo que les sucede, si hablan con sus hijos, estos menores se van a desarrollar mucho mejor.

¿Qué herramientas utiliza?

A mí me gustan mucho los cuentos infantiles porque los niños se pueden reconocer en los personajes. Todas estas historias tienen luces y sombras. La forma de salir de la adversidad, como en los cuentos, es propiciando la resiliencia, gracias a las conexiones sociales y los vínculos. Además, los cuentos ponen un principio y un fin a la historia. ‘Érase una vez’ quiere decir que se cuenta algo en pasado, que ya no existe. Y el final de ‘y vivieron felices y comieron perdices’ también delimita el tiempo. Esto es importante para los niños, para que no entren en un bucle (de pensamientos obsesivos, pesadillas...) del que no puedan salir.

Cuenta en el libro que utiliza la terapia EMDR. ¿En qué consiste?

EMDR significa ‘desensibilización y reprocesamiento a través de movimientos oculares’, sus siglas en inglés. Es una terapia que se utiliza para quienes siguen padeciendo las consecuencias de experiencias traumáticas como accidentes, abuso sexual o maltrato... Desde 2012, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce su evidencia científica para tratar el estrés postraumático. Se estimula el movimiento de los ojos (por ejemplo, siguiendo el recorrido de un dedo) y así, la experiencia negativa se recoloca de otra forma y te ayuda a conectar con las vivencias positivas. Facilita estados de más calma conectando con el pasado y el presenta. Te ayuda a revisar una experiencia dolorosa y a facilitar también su “digestión”.

DOLORES DE TRIPA Y DE CABEZA

¿Por qué es tan importante volver a ese dolor del pasado? ¿No es mejor olvidarse de él?

Siempre hay que atender el dolor. Aunque nuestra cultura nos lleva a la distracción, a anestesiarlo... Si no lo atendemos, el cuerpo lo gritará. Y si aún así lo seguimos desatendiendo (tenemos un estado de ansiedad, de angustia pero lo ignoramos corriendo un maratón o yendo de compras), entonces aún sale con más fuerza. Y se pone de manifiesto en el cuerpo.

¿De qué manera? ¿Qué problemas físicos provoca?

Las sensaciones más habituales son problemas digestivos o dolores de cabeza. Tanto en niños como en adultos. Pero en los menores, aún más, porque están más conectados a su cuerpo. Si un niño dice que le duele la tripa o la cabeza, hay que atenderlo. Algún dolor no está siendo calmado o atendido. Le estará ocurriendo algo en casa o en el colegio. Lo que se manifiesta en el cuerpo y no se atiende se cronifica.

¿Cómo se sale de ahí?

No basta atender solo al niño sino que tiene que implicarse todo el sistema familiar. El cerebro del niño está repartido en el suyo propio, aún sin desarrollar, y en el del padre y la madre, que son los que aportan calma. Las situaciones más difíciles son las separaciones mal avenidas, en las que existe incongruencia en los discursos. En los cursos de preparación al parto se nos debería enseñar la importancia que tenemos en el desarrollo de los hijos.

¿Qué otras vivencias infantiles pueden ocasionar traumas?

Las situaciones por hospitalizaciones o intervenciones quirúrgicas frecuentes del menor. Porque el sistema familiar vive siempre en alerta. Cuando se dan estas circunstancias, hay que saber acompañar. También es complicado cuando uno de los padres o un hermano padece una enfermedad crónica. Porque se vive en un estado de estrés continuo. En el maltrato o el abuso el impacto es muy grande y se requiere un seguimiento posterior mayor.

Las pantallas y el abandono próximo

Al margen de los traumas y las situaciones más dramáticas, la tónica general que Cristina Cortés aborda en su consulta tiene que ver con que los menores se desarrollan acompañados de pantallas. “Que no calman sino que solo provocan distracción y una atención divagante. El mundo de los niños y adolescentes es el de las pantallas”, resume esta psicoterapeuta. Una realidad que, subraya, provoca también el “abandono próximo”. “Aunque estén físicamente cerca de sus padres, se ha perdido la interacción cara a cara, el juego social...” Los móviles y la tablets, continúa su discurso, ya están provocan muchas dificultades en el ámbito escolar y personal: la atención está cayendo en picado, saltan de un tema a otro, son incapaces de leer un libro o ver una película larga y solo reciben la información en “microcápsulas” (tipo los vídeos de Tik Tok). “Al escucharlos, repiten mantras y consignas sin saber muy bien cuál es el mensaje que reciben”.

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