Formación
¡Llama a la policía, han robado el Sorolla!
35 alumnos de 10 colegios investigaron este martes la escena del robo de un cuadro de Sorolla en el Museo Universidad de Navarra. Se trataba de un caso preparado por la Brigada Científica de la Policía Nacional dentro del proyecto educativo 'Forensic Science'


Publicado el 13/12/2023 a las 05:00
Hallar todos los vestigios posibles para responder a las preguntas claves: qué, quién, cómo, cuándo y dónde. Ese es el objetivo del trabajo de campo de los investigadores cuando se enfrentan a un caso, y eso fue lo que hicieron ayer 35 alumnos de 10 centros navarros que participan en el proyecto Forensic Science. ¿El caso concreto? Descubrir quién se había llevado del Museo Universidad de Navarra el cuadro 'La Red', de Joaquín Sorolla
El escenario elegido volvió a ser el mismo que ha acogido otros robos en ediciones anteriores. Puertas forzadas, una pisada bien marcada a la entrada, un vigilante dormido al lado de un vaso con un líquido sospechoso; una foto del cuadro, un mensaje que invita a dejar de buscar; huellas dactilares en un cristal que sólo se descubren después de limpiar la superficie, fibras de tela, cristales, pelos. Todo es susceptible de arrojar información. “Es imposible que un criminal actúe, especialmente en la tensión de la acción criminal, sin dejar rastros de su presencia”, citaba a Edmond Locard el subinspector de la Brigada Científica de la Policía Nacional, Carlos González, que les recordaba también la importancia de “no contaminar la escena” y de ser muy estrictos con “la cadena de custodia” de esas muestras. “Es la prueba angular del trabajo”, aseguraba.
'Forensic Science' es un proyecto que busca desarrollar las habilidades STEAM del alumnado a través de crímenes simulados, con la colaboración de la Policía Nacional. En Navarra está impulsado por el colegio Irabia-Izaga, que este año ha invitado a otros 9 centros a sumarse: El Redín-Miravalles, Larraona Claret, IES Basoko, IES Plaza de la Cruz, IES Padre Moret - Irubide, IES Julio Caro Baroja, IES Sierra de Leyre de Sangüesa, IES Sancho III el Mayor de Tafalla y el Colegio Nuestra Señora de El Huerto. Ayer los estudiantes trabajaron mezclados, codo a codo con desconocidos. “En la vida real nos toca trabajar con gente que no conocemos”, argumentaba Imanol Goyarrola, profesor de Irabia y coordinador del proyecto.
“Es algo nuevo, divertido. Te permite aplicar conocimientos químicos a la vida real”, opinaba Ander Naula Tuso, estudiante de 1º de Bachiller Internacional de Irabia. “Yo este año tengo como optativa Técnicas de Laboratorio. Hasta ahora no sabía nada de este mundo”, añadía Aitziber Usoz Sola, de 4º de ESO del IES Sierra de Leyre de Sangüesa.
REPLICARLO EN CADA CENTRO
Lo de este martes fue un arranque espectacular, con distintas brigadas de la policía desplazadas, una quincena de efectivas; alarmas y sirenas, estudiantes ataviados con monos de protección reglamentarios y haciendo uso de maletines profesionales de inspección técnica policial. Pero ni el robo se resolvió ayer (aunque todo apunta a una banda de criminal internacional) ni el proyecto ha tocado fin. “Hoy ha venido una selección de estudiantes, porque es imposible invitar a los 400 que participan. Ahora, la idea es que cada colegio replique lo que hemos hecho y que, a lo largo del curso, hagan en el laboratorio un análisis de los restos recogidos, elaboren un informe final y lo defiendan frente a un jurado”, informó el coordinador.
En junio, la fase internacional
Paralelamente a la fase local, el proyecto está desarrollando también una fase internacional con la participación de colegios de 10 países. En junio vinieron a Pamplona estudiantes de la India y de Polonia, y está previsto que a finales de este curso escolar vuelva a haber presencia de alumnos de otras nacionalidades, aunque todavía está por concretar cuántos. “Esperemos que crezca. Para la fase internacional contamos con los laboratorios de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra, lo que nos permite realizar análisis más exhaustivos que los que se pueden hacer en los centros escolares”, explica Goyarrola.