El tortazo que acabó por sacar a la luz una violación

Los equipos especializados en atender a estas víctimas entrenan su capacidad para atender testimonios terribles. El Emume de la Guardia Civil es uno de ellos. 

Una mujer se tapa la cara y pide que no se acerquen a ella
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Una mujer se tapa la cara y pide que no se acerquen a ella
Una mujer se tapa la cara y pide que no se acerquen a ella

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Carmen Remírez

Actualizado el 14/11/2023 a las 07:09

Las ojeras de los agentes del equipo Menor Mujer de la Guardia Civil de Navarra (EMUME) revelaban lo poco que habían podido dormir esa pasada noche. Atendían la entrevista bastante lúcidos por la mañana para admitir al final que la tarde anterior habían escuchado en Pamplona una declaración de una víctima que se había alargado varias horas. Se inició a las 20.30 horas. Terminó a las 3.15 de la madrugada. Fue un primer paso, pero determinante para su investigación “Nunca hay que atosigarles a preguntas. Hay que dejar que hablen, que cuenten, y luego nosotros ya veremos por dónde nos lleva ese relato y qué es lo que interesa policialmente”, explican. “Nos metemos en su vida y nos confiesan aspectos que muchas veces no han contado nunca a nadie. Es su intimidad”.

Esa actitud de escucha paciente para la que reciben formación específica es la que les ha llevado a conocer que una víctima que acudió a ellos tras sufrir un tortazo llevaba tiempo aceptando que su pareja la obligara a mantener relaciones sexuales. Directamente había asumido y normalizado ese tipo de violencia sexual. Su trabajo fue obtener ese relato. Si no, es muy probable que hubiera continuado. “Lo importante es que acabe saliendo a la luz. Si esa mujer no hubiera reconocido que ese tortazo era un límite que no estaba dispuesta a tolerar, no habría venido a nosotros. La agresión física que todos reconocemos como maltrato destapó lo demás”.

La agresión sexual continuada que se reveló en este caso investigado en Navarra no es algo habitual, afortunadamente, aunque estos agentes sí reconocen que muchas mujeres víctimas de una relación de pareja violenta sufren vejaciones físicas, psicológicas y sexuales, en ocasiones leves, en ocasiones graves, como un conjunto de la agresión.

El objetivo final de estos agentes es poder obtener de esas víctimas “la mejor declaración posible” para instruir un atestado judicial y apuntar responsabilidades penales , a pesar de lo íntimo o duro que puede resultar escuchar o dirigir las cuestiones que exponen las denunciantes.

Recientemente, la Delegación del Gobierno llevó a cabo unos talleres formativos con estos guardias civiles (junto a policías nacionales de la UFAM, también) para “cuidar de los cuidadores”. Desde el EMUME participaron 20 agentes, que expresaron sus limitaciones, así como sus destrezas. “Hay que mantener siempre la profesionalidad, empatizar y a la vez recordar que se lleva el uniforme, recomponerte y sintetizar qué es delito y qué no”. En esa línea, 20 años de matrimonio con un historial de agresiones, abusos a menores o vejaciones a personas con discapacidad, de lo más complejo que les ha tocado. “Me he roto en más de una ocasión. No olvidaré nunca a una mujer maltratada, contando todo lo que había sufrido, que me recordaba a mi abuela No puedes distanciarte de eso”.

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