Obituario
Asun Ozkoidi, la periodista de la sonrisa eterna


Publicado el 26/08/2023 a las 17:38
Asun Ozkoidi Remón se formó como periodista en la marmita de Estafeta 57. Suena a libro de Astérix. A la entrada de aquel lugar no figuraba el nombre de ninguna aldea gala. Conste. Solo ponía DEIA, pero en su interior bullía la actividad propiciada por un heterogéneo grupo de profesionales, los debates más trascendentes y los más peregrinos, en un espacio que compartían tipos tan distintos como los galos y los romanos de las historias de la aldea que inventó Goscinny.
Allí descubrí, descubrimos, a Asun Ozkoidi. A la olla diaria del cocido informativo Asun aportaba abundante material de Pamplona y de la comarca, unas entrevistas con un sello directo y fresco y una particular manera de ver la vida con optimismo. No se andaba por las ramas. En el trabajo preguntaba mucho y sin tapujos, escribía rápido y siempre sonreía. No hay exageración en esta afirmación. Los compañeros la llamábamos "Asunrisas". Ella lo agradecía y te invitaba a una golosina de las que llevaba a diario a la redacción. Decenas de bolsas compartió en aquellas tardes de lunes a sábado donde escribíamos lo que ocurría alrededor e imaginábamos el futuro. Por Navidad dejaba regalitos en las mesas de sus compañeros sencillamente porque tenía una manera generosa de entender las relaciones humanas, y alguna vez en pleno verano decidió lanzarse a la aventura de viajar sola por territorios complicados y contar a su regreso, como si de aprendizajes se tratara, experiencias de riesgo con las que nos ponía a los demás los pelos de punta.
Los derroteros del periodismo la llevaron después a medios como Tele 5 o Heda Comunicación, donde escribía reportajes para revistas municipales de la comarca de Pamplona y a otros empleos.
No le faltaron retos también en lo personal. Casada con Gabi Garin y madre de 5 hijas (Maider, Irati, Zuriñe, Edurne y Uxue) que disfrutó con entusiasmo. Hace diez años que una grave enfermedad vino a visitarle, coincidiendo con el último embarazo. El de su quinta hija. Asun le plantó cara con la naturalidad y la entereza con la que Astérix peleaba contra los romanos.
"Me han dicho que no hay nada más, que han probado todos los tratamientos", comentaba sin perder la sonrisa en una de las últimas comidas que organizamos los amigos de aquella época. Ella intentaba acudir a cada cita aunque solo fuera al encuentro previo luciendo sonrisa y un pañuelo en la cabeza que descubría su lucha contra la enfermedad.
"Veros me da fuerza", me dijo en alguna ocasión. Asumía que la pelea iba a ser larga y de final incierto. Como la de los galos de Astérix frente a los romanos. Ha fallecido a los 56 años. Lo que su enemigo no ha podido arrebatarnos es el recuerdo de su sonrisa permanente.