Una familia de Tudela sortea la revuelta de Senegal en barca
Una familia de Tudela que recorría Senegal se vio envuelta en los disturbios provocados por la detención de un líder opositor en el país africano. Pese a la incertidumbre, completaron su recorrido evadiendo los cortes de carretera a bordo de una barca por el río Casamance


Actualizado el 07/08/2023 a las 07:52
Acostumbran a viajar por su cuenta a países lejanos, de esos que ayudan a ensanchar horizontes. Panamá, Costa Rica, Vietnam. Esta vez, en cambio, viajaban de la mano de una agencia local, y eso ha jugado a su favor. El matrimonio formado por Natalia Erdozáin Sesma y Jesús María Díaz Mendaza, su hija África, y la hermana de Natalia, Cristina, han recorrido Senegal durante 19 días y en su trayecto se han topado con las revueltas provocadas por la inestabilidad política en el país africano. Igual que les ocurrió a los 140 jóvenes de la expedición Rumbo al Sur (13 de ellos navarros) comandados por el aventurero navarro Telmo Aldaz de la Quadra-Salcedo, con quienes se han cruzado en más de una ocasión. La última, en el aeropuerto de la capital, Dakar, ya con destino Madrid, donde aterrizaron el 5 de agosto de madrugada. “Pero a nosotros la situación nos ha afectado menos que a ellos”, se dispone a relatar Natalia como portavoz de la familia, procedente de Tudela.
DEL HOTEL AL RÍO
Su viaje comenzó el 17 de julio. Era el primero que hacían a África Occidental y, como ninguno de ellos domina el francés, habían contratado con una agencia senegalesa un tour que les llevaría por el país en un todoterreno durante 19 días, acompañados por un guía-chofer.
Los problemas comenzaron en la etapa final del viaje, cuando se encontraban en la ciudad de Ziguinchor, en el sudoeste del país. “Pasábamos allí la noche del domingo 30 de julio y lo previsto era seguir la ruta en coche al día siguiente. Pero el guía ya nos avisó de que las cosas estaban un poco revueltas porque habían retenido a un líder opositor al Gobierno (Ousmane Sonko), que encima debía de proceder de esta misma región. Cuando fuimos a salir del pueblo a las ocho de la mañana, ya no nos dejaron”, explica. Se veían hombres encapuchados por la calle y las barricadas cortaban el paso, así que “por seguridad” el guía les devolvió al hotel, donde esperaron. “En realidad, nosotros estábamos tranquilos, en la piscina, de vacaciones”.
El siguiente destino que tenían marcado en su hoja de ruta era la isla de Eloubaline. “Íbamos a hacer el recorrido por carretera, media hora de viaje. Pero como estaba cortada, al final hicimos el trayecto en una barca que nos recogió en el mismo hotel, porque tenía acceso al río". Fueron 4 horas por el río Casamance para llegar al mismo sitio al que hubieran llegado en coche. "Fue una aventurilla, pero la agencia lo resolvió todo muy rápido. Se nos hizo un poco pesado y nos cayó una tromba de agua, aunque también vimos delfines”, recuerda.
Una vez sorteada esa etapa, su viaje transcurrió sin más incidentes. “Las protestas están muy centralizadas en Ziguinchor y Dakar. En el resto del país no hubo ningún problema, aunque sí notabas la inquietud de la gente. Nosotros tuvimos la suerte de que, para regresar desde la playa de Cap Skirring hasta Dakar, habíamos comprado previamente un vuelo interno y salió con normalidad, porque sí hubo un par de días con vuelos suspendidos. No nos hemos sentido atrapados porque no nos ha perjudicado el viaje, como sí les ha sucedido a Telmo Aldaz y la expedición Rumbo al Sur, con quienes hemos coincidido en un par de aeropuertos. Ellos pensaban llegar a Dakar por tierra, aunque al final no pudieron”.
La “incertidumbre” y el cierto “miedo” que pudieron pasar esas horas no empañan lo vivido en el país africano. “Es espectacular. Era nuestra primera incursión en el mundo africano, porque habíamos estado en Egipto y Marruecos, pero eso no cuenta. No es un país demasiado turístico y hemos visto el día a día de la gente, los mercados con la carne y el pescado fresco, el barro en el suelo, todo muy auténtico”, describe. “Al margen de la revuelta, que es política, nos hemos sentido muy seguros en todo momento, muy respetados por la gente”.
A los locales les parecía muy curioso que la benjamina de la familia llevara por nombre el del continente. Ella se ha traído en la maleta una experiencia impagable y un deseo contagiado . “Ha estado muy bien conocer a Telmo Aldaz y a la expedición. África estuvo mucho rato hablando con los monitores y los chavales, que le contaron lo guay que es la experiencia de Rumbo al Sur. Ahora dice que quiere ir ella”, confiesa su madre.

