Multiculturalidad
Jóvenes tras la pista de Cipriano Barace
La figura del jesuita y mártir nacido en Isaba, considerado uno de los cofundadores de la nación boliviana, atrajo a la localidad pirenaica a medio centenar de jóvenes de 11 países iberoamericanos con la 'Expedición Balmis, Salvany y Zendal 2023'


Publicado el 30/07/2023 a las 06:00
Jóvenes de México, Paraguay, Panamá, Bolivia, El Salvador, Colombia, Chile, Uruguay... y de numerosos rincones de España. Todos a una han hecho de las recientes fiestas de Isaba quizá las más internacionales de su historia. Hasta allí los atrajo, precisamente, un izabarre de trascendencia mundial: Cipriano Barace Mainz. Desconocido para muchos, pese a que incluso tiene una calle a su nombre en Pamplona, pero de una importancia histórica tal que ha hecho que este grupo de medio centenar de jóvenes de 11 países iberoamericanos le haya seguido la pista hasta su localidad natal en el Pirineo navarro.
La visita tributada esta semana forma parte de la ‘Expedición Balmis, Salvany y Zendal 2023’, que recuerda “la primera vacunación global desarrollada entre 1803-1810”. Es la segunda expedición del programa Vuelta al Mundo (VaM), liderada por algunos de quienes años atrás contribuyeron a desarrollar la Ruta Quetzal, e integra contenidos educativos, culturales y actividades de aventura.
El 25 de julio esta expedición llegaba a Isaba atraída por la figura y la obra del padre Cipriano Barace (1641-1702). “Nació en Isaba y es considerado uno de los cofundadores de la nación boliviana. Jesuita y mártir, gran defensor de las causas indígenas frente a la presión de los colonos, fue en aquellas lejanas tierras el fundador de tres localidades. La más importante de ellas es Trinidad (Trinidad de los Mojos), en el departamento de El Beni”, evocó el investigador local Fernando Hualde, que ofreció una charla sobre su figura. Destacó “los valores humanos, sociales y religiosos que se esconden detrás de la desconocida figura del padre Barace, un misionero que guió su vida en base al lema personal de ‘Proseguir y perseverar’”.


“Su destino fue evangelizar a los Mojos, indígenas que habitaban los ríos norteños de lo que hoy es Bolivia. Y les enseñó a trabajar la tierra, a tejer, a hacer alfarería… e introdujo la ganadería. Para esto último, imitando a lo que recordaba que se hacía en Isaba, se desplazó con cientos de vacas durante más de 500 km, abriendo así camino por la selva, hasta llegar a la Misión de los Mojos. Igualmente, abrió una vía comercial entre lo que hoy son Perú y Bolivia; el recorrido que antes se hacía en 40 días se pudo hacer ya en 15. Todavía hoy a esta ruta se le conoce como ‘Camino Barace’”, refirió Hualde.
DE ROMERÍA
Los expedicionarios visitaron también una quesería en Belagua y participaron en la romería de fiestas de la Virgen de Arrako el día 26. Una de las portadoras de la imagen fue Ana Selvy Cuéllar Araúz, de Trinidad (fundada por Barace). Por la tarde, ella y María Julia Vasquez Lara, también de Trinidad, ofrecieron al violín un concierto de música barroca adaptada a la cultura indígena.