Tercera edad
Un proyecto permite a mayores dejar la residencia y vivir en comunidad
Dos usuarios de El Vergel y dos de Santo Domingo ultiman su salida a piso gracias a ‘Vivir mejor en casa’, con implantación en Navarra y Cataluña


Publicado el 23/06/2023 a las 06:00
Cuatro personas mayores que actualmente ocupan una plaza en una residencia van a pasar en poco tiempo a vivir en un piso, integrados en comunidad, con los apoyos que precisen. Se trata de dos usuarios de El Vergel (Pamplona) y dos de Santo Domingo (Estella), que se han convertido en los primeros cuatro de un grupo de veinticinco, seleccionados entre los 188 residentes de ambos centros. El objetivo es que, en un futuro, la experiencia se extrapole a otras residencias y gane envergadura.
El proyecto que sustenta este proceso de desinstitucionalización de personas mayores se llama Vivir mejor en casa y está impulsado por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)y la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA). Se puso en marcha hace aproximadamente un año, con una subvención de 2.699.034 euros procedentes de los fondos europeos Next Generation. Se desarrolla en Cataluña y Navarra, aunque con diferentes enfoques. Mientras en la Comunidad foral se trata de encontrar alternativas para que los mayores que lo deseen puedan dejar los centros, poniendo remedio a las barreras, en Cataluña se aborda desde un punto de vista preventivo, intensificando la ayuda a domicilio para que se retrase o se evite la institucionalización de la persona mayor.
“En Navarra se trabaja desde un componente mucho más atrevido, porque se trata de no considerar el ingreso en residencia como algo irreversible”, explicó este jueves el director del proyecto y presidente de la SEGG, José Augusto García Navarro, que estuvo presente en la visita que la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, hizo a El Vergel para conocer de primera mano los pormenores de esta iniciativa.
La ministra Ione Belarra fue recibida este jueves en El Vergel por la consejera de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra, Mª Carmen Maeztu, y la consejera de Salud, Santos Induráin. Les acompañaron el director del proyecto y presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), José Augusto García Navarro; la presidenta de CEOMA, Sabina Camacho; la Directora Gerente de la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas del Departamento de Derechos Sociales, Inés Francés; y la directora El Vergel, Montserrat Equiza.
Belarra tuvo la oportunidad de compartir unos minutos de conversación con tres de las cuatro personas mayores que están en proceso de desinstitucionalización: María Sola García; José Francisco Guerrero Cana; y Carlos, que prefirió no dar sus apellidos. Belarra defendió la necesidad de que las administraciones “hagan políticas feministas” y se “corresponsabilicen” en el ámbito de los cuidados, así como de que “escuchen a los mayores”.
VIVIR EN CASA
Los departamentos de Salud y Derechos Sociales caminan de la mano en este proyecto, que nace del deseo compartido de la inmensa mayoría de las personas mayores de “pasar todo el tiempo posible dentro de su casa”. Dicho de otro modo, el 92% de los mayores quieren vivir en casa, y el 47% de los consultados dice que les hubiera gustado permanecer en casa de haber contado con más apoyos, según algunos de los datos que maneja Vivir mejor en casa. También se constata el hecho de que “muchos ingresos en centros residenciales están motivados por la sobrecarga de la figura del cuidador”, generalmente una mujer. “Hasta el 50% refiere una sobrecarga muy fuerte”, y el 96% de estos hogares se sienten “aislados socialmente”.
El objetivo de la intervención de los equipos de profesionales es “detectar a aquellas personas que pueden y que quieren salir de la residencia, y garantizarle los apoyos necesarios en la comunidad para que puedan volver a vivir en su barrio, en la comunidad, siendo ciudadanos de primera, integrados en el día a día de su ciudad o de su municipio”, expuso García.
La coordinadora del proyecto en Navarra, Victoria Roncal, expuso qué recursos valoran los profesionales que sería prioritarios intensificar para facilitar el día a día de los mayores en su domicilio: el servicio de comida a domicilio, ayuda para la medicación, ayuda para el mantenimiento del hogar y ayuda para realizar compras del día a día.
Carlos, 75 años: "Necesitaba la residencia, pero quiero recuperar la libertad"
Carlos, que prefiere no desvelar sus apellidos, tiene 75 años y vive en la residencia Santo Domingo de Estella desde hace un año y tres meses. Es una de las cuatro personas que se encuentran “en la rampa de salida” para ser desinstitucionalizado gracias a este proyecto. Se muestra “ilusionado” por volver a ser autónomo, porque él ha vivido su ingreso en la residencia como “una pérdida de libertad”. “Pero lo necesitaba”, asume este chileno de nacimiento, afincado en Navarra hace casi medio siglo.
Carlos no llegó a la residencia porque no sea capaz de vivir por su cuenta. “No tengo enfermedad alguna ni necesito ningún apoyo”. Lo hizo buscando un techo bajo el que vivir. “Tuve una pequeña empresa y me arruiné. La jubilación no me llega para vivir fuera por mis propios medios”.
Tiene familia. O tenía. “Porque con la pérdida económica se pierde todo, también la familia. Es así”, sostiene.
No ha querido dejar pasar esta oportunidad que le han ofrecido, y ahora, acompañado por el equipo de profesionales que gestiona su caso, está inmerso en la búsqueda de vivienda (el proyecto contempla presupuesto para el alquiler o la adaptación de viviendas propias, en caso de haberlas, para adaptarse a las necesidades de cada persona).
Dice que ansía “recuperar la libertad”. “Entré en la residencia pensando que sería para un tiempo puntual, unos tres meses, pero ya llevo más de un año”. Como físicamente se encuentra bien, colabora en “la jardinería y en todas las actividades que sea necesario”. Tanto, que planea seguir vinculado a Santo Domingo, “pero como voluntario”. “Hay que hacer algo. Me siento más útil”.