José María Olmo, periodista y autor de 'King Corp.': "En Navarra descubrí que era posible forjar amistades para toda la vida"
El jefe de investigación de El Confidencial, invitado habitual del programa de Ana Rosa y de La Linterna de Cope, estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y desde entonces mantiene "un vínculo emocional tremendo" con esta tierra


Actualizado el 15/06/2023 a las 13:01
El jefe de investigación de El Confidencial, José María Olmo (Cartagena, 1981), destapó el caso del Pequeño Nicolás, el espionaje a Isabel Díaz Ayuso, los negocios de Piqué y Rubiales, los movimientos bancarios de Juan Carlos I en Suiza, entre otros escándalos, y en 2014 recibió el Premio Periodista del Año que otorga la Asociación de la Prensa de Madrid (APM). Invitado habitual del programa de Ana Rosa y de La Linterna de Cope, y autor del libro 'King Corp. El imperio nunca contado de Juan Carlos I', Olmo está muy ligado a Pamplona desde que entre 1999 y 2003 estudiara Periodismo en la Universidad de Navarra.
De estudiar en Pamplona a destapar los grandes escándalos de los últimos años en España. ¿Cuál ha sido su recorrido para llegar hasta ahí?
Primero hice prácticas en el Miami Herald y luego estuve trabajando en El Mundo durante tres años, de 2003 a 2006. Después, pasé a trabajar en La Gaceta de los Negocios y aguanté hasta 2013, cuando di el salto a El Confidencial. Y aquí llevo ya más de diez años en los que he podido dedicarme a investigar todo tipo de escándalos deportivos, financieros y políticos.
¿Se imaginaba un futuro así cuando estaba en la universidad?
Para nada. Poder estudiar Periodismo y ser admitido en la Universidad de Navarra, que es indudable que se trata de la Facultad de Periodismo más prestigiosa de España, ya era un sueño, pero de todo lo que ha venido solo puedo estar agradecido. Es verdad que ha habido mucho trabajo detrás y que es una profesión por desgracia muy precaria, donde son habituales los expedientes de regulación de empleo, las crisis, los cierres, los sueldos bajos, pero por suerte las cosas me han ido bien después de mucho trabajo y esfuerzo.
¿Cómo es su relación con Navarra?
Soy de Cartagena, pero mi primer contacto con Navarra fue el año en el que una etapa del Tour terminó en Pamplona, en 1996. Estaba en un campamento en Isaba y el valle de Roncal me dejó impresionado. Luego, por circunstancias de la vida, acabé estudiando en la Universidad de Navarra y reconozco que al principio el choque fue increíble. Hay un choque cultural, porque evidentemente no tiene nada que ver el sudeste de España con Navarra ni con la forma de ser de la gente ni la idiosincrasia, pero rápidamente me fascinó. En Navarra descubrí que era posible forjar amistades para toda la vida y me siento muy orgulloso de tener muchos amigos en Pamplona.
Habla de choque cultural. ¿Qué hizo para superarlo?
Desde el principio intenté meterme en esa forma tan peculiar de ser navarro, su manera de entender la vida y de exprimir las relaciones de amistad. Además, el primer año que estuve estudiando en Pamplona fui varias veces a El Sadar y viví en directo el ascenso de Osasuna a Primera División de la temporada 1999-2000. Ahora soy un seguidor de Osasuna más, pero también jugué a baloncesto en Larraona y eso me permitió conocer otros rincones de Navarra y, por supuesto, hacer amigos que mantengo y que espero que me acompañen para siempre.
Y de Pamplona a Miami.
Sí, la Universidad de Navarra tenía un convenio con el Miami Herald y fuimos para allí un verano tres estudiantes, los hermanos Álvaro y Víctor Soto y yo. Fue una experiencia brutal porque en aquel momento yo tenía 20 años y eso me sirvió para conocer otras formas de entender el periodismo y también para entender que Miami es una gran atalaya desde la que observar todo lo que pasa en Latinoamérica. Aquello me abrió los ojos y me sirvió para entrar en contacto con grandes periodistas de investigación, que han ganado muchísimos premios y que se han dedicado a un periodismo de investigación mucho más peligroso, porque hay rincones de Latinoamérica en los que ejercer el periodismo te cuesta la vida.
¿Vuelve regularmente a Pamplona?
He vuelto mucho y sigo volviendo, y me parece increíble. No es habitual que allí donde has pasado cuatro o cinco años de tu vida, en un contexto muy concreto, con una serie de personas, luego mantengas el contacto. Yo tengo un vínculo emocional tremendo con Pamplona. Evidentemente me marcó y forjé unas relaciones a las que debo mucho: no solamente con los amigos de la universidad, sino también gente de Larraona, de la residencia o del piso, profesores... Sigo teniendo relación con muchísima gente de allí.
'King Corp. El imperio nunca contado de Juan Carlos I' es su primer libro. ¿Cómo salta del periodismo, donde ya había publicado asuntos relacionados con el rey emérito, a escribir un libro?
Mucha gente dice que por qué no se ha publicado esto antes. Bueno, en muchos casos, porque no se podía o era muy difícil. Escribir un libro sobre el rey es un reto y como periodista de investigación no se me ocurría uno mayor que este. No valía con llegar a alguien que había estado en la vida de Juan Carlos durante cinco minutos o que había estado en una audiencia en Zarzuela; era necesario acceder a personas que han formado y siguen formando parte de su círculo más íntimo. Ese ha sido un trabajo muy difícil, que empieza sobre todo en el año 2020 cuando publico mucha información en El Confidencial sobre cuentas opacas de Juan Carlos en Suiza. Ahí me planteé la posibilidad de escribir un libro. Mi idea era hacer uno, junto a mi compañero David Fernández, en el que no hubiera tabús ni limites y solamente apostó por nosotros una editorial independiente, Libros del K.O., que también ha publicado libros importantes como 'Fariña'.
¿Está funcionando como esperaba?
Salió a la venta el 8 de mayo, hace poco más de un mes, y de momento va bien. Ha sido un trabajo muy difícil porque nosotros queríamos poner muchos hechos y dar a la gente elementos para formarse su propia opinión. No es un libro que haga un relato psicológico ni tampoco se remonta a los años 70 u 80, sino que cuenta operaciones que son absolutamente novedosas y creo que aporta muchas claves sobre quién es realmente el rey Juan Carlos.