Los podólogos navarros reclaman su inclusión en el sistema sanitario público

El Colegio de Podólogos, que celebró su 20 aniversario, está formado por 84 profesionales y destaca que toda la asistencia es privada

Asistentes al 20 aniversario del Colegio de Podólogos de Navarra.
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Asistentes al 20 aniversario del Colegio de Podólogos de Navarra
Asistentes al 20 aniversario del Colegio de Podólogos de Navarra.

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María José Echeverría

Publicado el 20/05/2023 a las 06:00

Los podólogos reclaman su inclusión en la sanidad pública, al menos para pacientes que requieren su intervención para evitar problemas como el pie diabético, que puede suponer la amputación de la extremidad si no se trata adecuadamente; neuropatías o personas mayores afectadas por procesos complejos que afectan a su movilidad. “En Navarra no existe la figura del podólogo dentro de la sanidad pública, es todo privado”, indicó Luis Ángel Arigita Muro, presidente del Colegio de Podólogos de Navarra.

La institución mostró su “frustración” por la falta de respuesta del Gobierno de Navarra ante esta demanda. “Ni siquiera han querido reunirse para abordar este tema”, afirmó. Y apuntó que en otras comunidades autónomas ya se ha conseguido esta inserción mediante fórmulas diversas en hospitales u otros centros, como en Cantabria, Comunidad Valenciana, la Rioja, Andalucía o Cataluña.

El Colegio de Podólogos celebró el viernes su 20 aniversario con una reunión a la que acudieron parte de sus 84 colegiados así como el director de Salud del Gobierno, Carlos Artundo; la teniente de alcalde del Ayuntamiento de Pamplona, María Echávarri; y la vicepresidenta del Consejo General de Podología de España, Rosario Correa. Durante el acto se reconoció la labor de podólogos jubilados y de profesionales que han formado parte de las distintas juntas de Gobierno.

“Queremos seguir el paso de los fisioterapeutas u odontólogos que cuentan con figuras de referencia en el ámbito público”, insistió Arigita. El director de Salud, Carlos Artundo, destacó que estos profesionales forman parte del sistema de salud aunque la atención no se incluya dentro de la cartera de servicios del sistema público. Con todo, apostó por “dar el paso” para establecer un diálogo con los profesionales y, sobre todo, para que haya una mayor conexión con Atención Primaria.

VARIOS MODELOS

Arigita expuso que la idea es preparar una estrategia adaptada a las necesidades de Navarra. Por ejemplo, un modelo puede estar basado en un convenio entre Salud y el colegio para la atención de personas tras prescripción médica pero también existe la posibilidad de incluir en el hospital la figura del podólogo. “Es cuestión de sentarse y estudiar las necesidades de nuestra comunidad. A partir de ahí, hacer un plan y buscar lo que más convenga a los pacientes”.

Rosario Correa destacó los buenos datos en Navarra en la tasa de amputación del pie en personas diabéticas, con 3 por cada cien mil personas frente a 9 en el país. Con todo, el dato duplica la tasa de Italia. “Hay margen de mejora y se conseguiría con la presencia de podólogos en la sanidad pública”, dijo. El Colegio puso en valor la labor de la Unidad de Cirugía Vascular del HUN para lograr este dato.

Luis Arigita: “Hay que cuidar los pies desde los 5 años con revisiones anuales”

Luis Arigita, presidente del Colegio de Podólogos, explica que durante la pasada legislatura se trabajó en varios proyectos para avanzar en la inclusión de estos profesionales en la red pública. Sin embargo, en esta legislatura no se ha concretado nada. A su juicio, los pies son como la cimentación de un edificio o las ruedas de un coche. “Los problemas son ascendentes: del pie al tobillo, cadera, cervicales...”.

¿Se han movido los proyectos?

No. Podemos trabajar en equipos multidisciplinares y aportar mucho. Hemos insistido en que nos atiendan pero no ha sido así. Un proyecto incorporaba podólogos en hospitales y algunos centros de salud, otro se inclinaba por atención de personas mayores y con patologías como diabetes o neuropatías mediante concertación y otro era sobre medicina preventiva en la infancia. Una patología se trata mejor en la fase inicial.

¿Podólogos en la infancia?

Sí. Se pueden detectar patologías como el pie cavo-zambo, neuropáticas (problemas de nervios), pies con problemas de estabilidad, etc. Es más sencillo, menos doloroso y más resolutivo.

¿Cuántos profesionales serían necesarios?

Los primeros proyectos incluían un podólogo en el Hospital de Estella, otro en Tudela, dos en Pamplona y algunos más en centros de salud alejados para cubrir a nivel geográfico las necesidades.

¿Cómo influye el tratamiento precoz?

En personas con diabetes se cataloga como ‘pie diabético’ cuando hay un ingreso. Nosotros insistimos en que el tratamiento debería ser más precoz. Somos especialistas en biomecánica. Sabemos cómo funcionan los pies y si hay un paciente sin sensibilidad y tiene un problema a la hora de pisar, es decir genera más presión en un punto que en otro, somos capaces de ponerle un tratamiento para equilibrar esas presiones y hacer que las úlceras se resuelvan. Si no se actúa desde una perspectiva biomecánica no es resolutivo, por mucho antibiótico que se ponga.

¿Cree que hay desconocimiento sobre la labor de los podólogos?

Sí. Muchas personas piensan en el cuidado de uñas, callos y poco más. Es mucho más amplio. Tenemos nuestra cirugía propia del miembro inferior, estamos capacitados para prescribir y somos especialistas en biomecánica.

Es esencial una buena salud de los pies

Claro. Cualquier individuo por el hecho de estar de pie está sometido a trabajar con los pies. Y, a partir de una edad, poder caminar bien mejora desde la hipertensión hasta la diabetes tipo 2. Si se facilita la deambulación se pueden bajar los fármacos.

¿Qué problemas suelen ver en las consultas?

Principalmente uñas encarnadas, hiperqueratoris importantes (callos) y problemas por calzado de seguridad, es decir personas que usan calzado especial (con protecciones) que pueden generar problemas, sobre todo si hay una patología añadida. Pasar de un problema asintomático a tener síntomas. También los problemas por exceso de tacones en mujeres y el cuidado del pie en personas mayores.

¿Se presta atención al pie solo cuando empieza a doler?

Sí. Esto es como santa Bárbara, nos acordamos cuando truena. Se piensa que el pie es un órgano que va en el zapato, no lo vemos y tiene que funcionar y no doler. Cuando falla ese precepto nos descuadra porque salimos de la zona de confort.

¿El dolor de pies incapacita?

Sí porque puede ser invalidante: o compromete la deambulación o la impide.

¿Cuándo hay que empezar a cuidarse los pies?

A partir de los cinco años, si antes no hay algo evidente que determine que hay que tratar, es una buena edad para revisiones.

¿Cada cuánto tiempo?

Como en odontología, una vez al año si no hay patología.

¿Hay mentalidad para hacerse estas revisiones?

No. Se trata de recorrer el mismo trabajo que en su día hicieron los odontólogos.

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