Neurología
Martí Masso: "Hay gente que tiene experiencias placenteras de estar fuera de su cuerpo"
Parece ciencia ficción pero son realidades. Las que provoca nuestro cerebro en el cuerpo. Sobre gente que cree tener más manos o sobre las personalidades múltiples habló este especialista


Publicado el 09/10/2022 a las 06:00
Escuchar a José Félix Martí Massó pone la piel de gallina. Oír su discurso sobre el conocimiento de nuestro propio cuerpo eriza el vello de los brazos. Quizá por miedo a lo desconocido y, sobre todo, por que nos suceda a nosotros. Parece que hablara sobre cuestiones de ciencia ficción. Pero no. Son realidades del cuerpo y la mente que afectan a miles de personas en todo el mundo. Y según la gravedad de los síntomas, pueden provocar mucho sufrimiento o, al contrario, permiten llevar una vida normal. Sobre personas que no reconocen una mano como suya, otras que tienen pensamientos que creen que los provocan personas ajenas o, incluso, gente que ha tenido la sensación de verse fuera de su cuerpo o tener su propia sombra al lado habló el que fuera jefe del Servicio de Neurología del Hospital Donostia de San Sebastián y es catedrático emérito de esta especialidad en la Universidad del País Vasco (UPV). Impartió recientemente una conferencia sobre estos asuntos en los cursos de verano de la UPNA en Ujué. Martí Massó (Constantí, Tarragona, 1947), está casado con una neuróloga, tiene cinco hijos (tres médicos) y nueve nietos entre los 17 y los 3 años.
Habla de trastornos de cuerpo y pensamiento. Como los del sentido de la propiedad del cuerpo. ¿A qué se refiere? Da miedo...
Es la dificultad para reconocer que una parte del cuerpo es mía, lo que se conoce como ‘asomatonosia’. Les ocurre a muchas personas en la fase aguda de los ictus que afectan al lado derecho del cerebro. También está la ‘somatoparafrenia’, en la que interpretas que tu mano no es tuya sino que pertenece a otro; el ‘miembro fantasma’ (en amputados), sentir que se tiene una extremidad que ya no está; o la ‘mano alienígena’, cuando creemos que nuestra mano la mueve otra persona fuera de nuestro control.
¡Madre mía! ¿Y estas situaciones son muy frecuentes? Supongo que originarán sufrimiento...
Algunas son más frecuentes que otras y no todas hacen sufrir. En el primer caso (pensar que la mano es tuya), la gente no es consciente. De cada mil ictus, unos 50 son infartos derechos. Y de ellos, solo el 5% tienen esta sensación de no sentir el miembro...
Además de trastornos de propiedad del cuerpo, habla también de los del pensamiento. ¿Qué son?
Ocurren, por ejemplo, en los esquizofrénicos. Cuando tienes la sensación de que lo que piensas te lo provoca otra persona, Dios o un ser sobrenatural. Hace poco, un paciente esquizofrénico, un hombre joven con hijos pequeños, nos confesó que su pensamiento se lo provocaba Bob Esponja (un personaje de dibujos animados). Este trastorno del pensamiento es muy distinto al del TOC (obsesivo compulsivo).
¿En qué se diferencian?
En los TOC (lavado constante de manos, no pisar las rayas del suelo, decir palabrotas sin querer...), la persona sabe que se trata de pensamientos intrusivos que los provoca uno mismo. Pero no los quiere. Desea dar manotazos a esos pensamientos porque le agobian. Existen fármacos antiobsesivos para quitarlos o reduciarlos (antidepresivos).
SENSACIONES MÍSTICAS
¿Y qué me dice de las personas que, a veces, se elevan y se sienten fuera de su propio cuerpo? Existe mucha literatura y fantasía al respecto...
Ocurre cuando se desintegran algunos sistemas cerebrales. Es frecuente en la gente que tiene estrés, crisis epilépticas o que toma algunos fármacos (como la ketamina, para la depresión). En algunos casos, se puede tener una sensación mística, religiosa, espiritual, alucinatoria... La meditación tiene la raíz en estas experiencias de tipo ilusorio. Es cuestión de tener la capacidad de manejar estas zonas del cerebro. Para algunas personas resulta una sensación placentera: te elevas de tu cuerpo y te ves de fuera.
¿Tiene esta situación que ver con la ‘despersonalización’, el no reconocerse a uno mismo?
No. Son situaciones distintas. La ‘despersonalización’, que solo ocurre en mujeres, no es algo psicótico sino benigno, con lo que se puede convivir. En esta línea, están también el ‘Síndrome de Cotard’, por el que piensas que te faltan órganos, te ves muerto o te crees inmortal, que nunca va a pasarte nada. En el ‘Síndrome de Capgras’ o ‘síndrome del impostor’ confundes a una persona con otra. Y en el trastorno de la personalidad múltiple (o de identidad disociativa), una persona tiene distintas personalidades. Es lo que le ocurre al personaje de Agustín Gordillo (Carlos Areces) en la serie ‘La que se avecina’.
¿Todos son trastornos graves?
No. En algunos casos, como el de sentirse fuera del cuerpo de forma placentera, hay gente que no lo consulta. Pero todos tienen algo en común: hay redes neuronas que no funcionan de una forma correcta. Aunque, en ocasiones, se puede hacer vida normal.
El límite entre la psiquiatría y la neurología
¿Neurología y psiquiatría son dos disciplinas distintas o muy conectadas? “Difieren en la estrategia pero el órgano de estudio es el mismo: el cerebro”, explica el neurólogo José Félix Martí Massó. Las enfermedades que no manifiestan una alteración visible del cerebro, como la depresión, las trata la psiquiatría y las que sí, como el Alzhéimer, la neurología. Hay excepciones. “Las migrañas, sin alteración visible, las abordan los neurólogos; y la esquizofrenia, en la que se ven ciertas anomalías, psiquiatras”. Es cuestión de síntomas. Los psiquiatras se ocupan de trastornos del pensamiento y los neurólogos, de sensitivos, visuales, pérdidas de conocimiento....
