Rotarios
Mejorar la sociedad desde lo cotidiano
Promueven intercambios de escolares en todo el mundo, ayudan económicamente a pequeñas asociaciones del entorno y se preocupan por la salud y el medio ambiente. Son los rotarios, un club internacional. En Pamplona suman ahora veinte personas


Publicado el 30/05/2022 a las 06:00
Seguro que le suenan los “rotarios” por los intercambios de estudiantes en todo el mundo. Quizá también por su compromiso de erradicar la poliomelitis promoviendo la vacuna contra esa enfermedad en países en vías de desarrollo. O puede, incluso, que haya escuchado que guardan relación con la masonería, esa institución internacional filosófica y social que busca la fraternidad. Pero la realidad es otra. Los rotarios, llamados así porque cuando surgieron hace más de cien años no tenían sede propia e iban “rotando”, son un grupo de hombres y mujeres de diferentes profesiones con un único objetivo: crear redes de apoyo y amistad y contribuir a mejorar la sociedad que les rodea. Desde lo cotidiano. Desde lo pequeño. Sin grandes ambiciones pero con dedicación constante. Con motivo de la asamblea de los rotarios del norte de España, que se celebró en Pamplona recientemente, exponen en estas líneas cuál es su labor y sus objetivos a corto plazo. El ‘Rotary Club de Pamplona’ suma actualmente veinte socios y en toda España superan los 5.000. Una cifra que alcanza más de 1,4 millones en todo el mundo.
El presidente de los rotarios de Pamplona, Fernando Armendáriz Carrascón, recuerda que no son una ONG pero que ayudan a las pequeñas asociaciones del entorno para afrontar proyectos concretos con el dinero que recaudan de los socios y actos solidarios (como las galas u otros eventos). Abogado pamplonés de 47 años, recuerda que en 2021 se aportaron más de 4.000 euros para que la asociación ‘D-Espacio’ (de ocio y tiempo libre para familias con algún miembro con discapacidad) construyera una cocina en su sede o para que la ‘Pamplona Jazz Band’ comprara chalecos especiales para que las personas sordas puedan sentir la música con la vibración. “Lo importante es que con poco dinero se pueda llegar al mayor número posible de personas”. Con los fondos recaudados en la gala por Ucrania en abril, se apoyarán varias iniciativas, como ayuda a los refugiados.
SALUD Y JUVENTUD
Otro de sus cometidos, desde 1979, es hacer llegar la vacuna contra la poliomelitis a países en vías de desarrollo. Y actualmente, recuerda Armendáriz, la enfermedad ya está erradicada en casi todo el mundo (excepto en Pakistán y Afganistán, entre otros lugares, donde no ha sido posible por las guerras).
El apoyo para que la juventud de todo el mundo viaje y conozca otras culturas y realidades es uno de sus puntos fuertes. Así, sigue explicando el presidente, organizan intercambios de jóvenes (sobre todo, de entre 14 y 16 años). “No hace falta que sean rotarios. Cualquiera puede participar en este programa”. ¿Y en qué consiste? Los escolares de un país viajan a otro (los que tiene más demanda son Estados Unidos, Canadá, Australia ...) pero puede ser cualquiera de cualquier continente, durante un año. Allí van “rotando” por tres familias (una por trimestre, que los acogen altruistamente). “Es más enriquecedor que pasen por varias familias porque así conocen diferentes ambientes”. El precio del programa ronda los 2.900 euros euros (a los que hay que sumar el seguro y los billetes de avión) e incluye el alojamiento, la manutención, el colegio, la gestión y unas pagas mensuales para los escolares. “Hay gente que no manda a sus hijos por el motivo que sea pero que, desinteresadamente, acoge en su casa a un estudiante de otro país”, insiste. El objetivo del programa, subraya, es educar para la paz. “¿Y qué mejor manera de que lo hagan conociendo otras culturas y formas de vida?”, insiste.
Además, organizan también intercambios cortos de verano para niños de entre 10 y 12 años (600 euros más seguro y billetes e avión) y campos de trabajo. Las personas interesadas en obtener más información sobre estos programas para niños, adolescentes y jóvenes pueden ponerse en contacto con el responsable de juventud del club (yeo.pamplona@rotary.org)
Otros proyectos para promover agua potable en países del Tercer Mundo, ayudar a economías en desarrollo, ofrecer educación en favor del medio ambiente, desarrollar salud materno infantil o prevenir conflictos son algunas de sus inquietudes.
DE TODAS LAS PROFESIONES
Entre los motivos que llevan a una persona a unirse a los rotarios puede estar el interés por favorecer el desarrollo de la comunidad más próxima y ayudar a otros. Así lo explica Eduardo Ubide Bosque, consultor internacional de 63 años, y que acaba de sumarse. “Me parece un proyecto muy interesante con el que se pueden hacer muchas cosas a pequeña escala. Existe mucho rigor en todos los temas que se abordan y, además, se pasa un rato muy agradable”. Entre los miembros, apuntan, los hay de todas las profesiones (abogados, autónomos, funcionarios...) “Para conseguir un mundo mejor”.
Más de un siglo de ayuda y amistad entre profesionales
A principios del siglo XX eran muchas las personas en todo el mundo que emigraban del campo a la ciudad. En busca de una vida mejor para ellos y sus familias. Pero, al llegar a la urbe, se topaban con que las redes de apoyo de los núcleos rurales, donde todos se conocían, habían desparecido. Y se sentían, porque lo estaban, muy solos. Fue entonces cuando al abogado de Chicago (Estados Unidos) Paul Harris se le ocurrió crear un grupo de apoyo y amistad entre profesionales o empleados de diferentes ámbitos, amigos y vecinos. Y así surgió el ‘Rotary Club’. ¿Por qué rotarios? Porque no disponían de una sede fija para sus reuniones e iban “rotando” de un lugar a otro.
Desde entonces, han pasado 117 años y ya son más de 20.000 los clubes rotarios, que engloban a más de 1,4 millones de personas en todo el mundo. En España, el primer club se puso en marcha el día de Año Nuevo de 1920 (fue el primero de Europa continental, pues antes ya habían surgido también en el Reino Unido) y en Pamplona, en 1981. En España, los rotarios suman ahora más de 5.000 socios divididos en 200 clubes y tres distritos. ‘Rotary Club Pamplona’ forma parte del distrito 2.202, que engloba al Valle del Ebro, Navarra, Cantabria, País Vasco, Rioja, Aragón y Cataluña.
NI SECTA NI MASONES
El presidente de los rotarios de Pamplona, Fernando Armendáriz, desmiente una “leyenda urbana” o un rumor popular que los asocia con los masones (una institución internacional filosófica y humanista que se basa en la fraternidad) o alguna secta. “No tenemos nada que ver con ellos. Somos hombres y mujeres que queremos ayudar a otros desde lo más próximo. Rotario puede ser cualquiera mayor de 30 años”. En Pamplona, se reúnen todos los lunes por la tarde y aportan 25 euros al mes para los proyectos.