Tribunales

Condenada por falsificar dos testamentos de su tía y obtener 471.000 €

La sentencia impone 2 años de prisión a una mujer de la Zona Media por elaborar un documento en Venezuela y así figurar como heredera única

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Gabriel González

Publicado el 20/05/2022 a las 06:00

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra ha condenado a una mujer a 2 años de cárcel por haber falsificado dos testamentos de una tía suya para erigirse como heredera única de su patrimonio, que sumaba un total de 471.877 euros entre dos fincas, participaciones de un fondo de inversión y dinero en efectivo. El fallo, que ve probado que todo fue “un plan preconcebido” por la acusada, que ahora tiene 69 años, ordena que todo el patrimonio vuelva a figurar a nombre del caudal relicto (patrimonio de la herencia) de la fallecida.

La acusada era tutora de su tía desde que se le concedió la incapacidad en 2004, dos años antes de su fallecimiento. Tras su muerte en 2006, la sentencia relata que la encausada “confeccionó u ordenar confeccionar” un testamento notarial otorgado supuestamente en Venezuela. En este documento, con fecha de 1991, figuraba ella como legítima heredera universal de su tía, en detrimento de los demás familiares o herederos potenciales de la fallecida. Pero las anotaciones que constaban en el documento que se presentó en la notaría pública de Caracas, resalta la sentencia, “no se correspondían con ningún testamento” de la fallecida. Aun así, la acusada lo utilizó para presentarlo en distintas notarías, registros y juzgados de Navarra para obtener pronunciamientos que la designaban como heredera universal de todo el patrimonio de su tía.

PRUEBAS GRAFOLÓGICAS

Fue a raíz de la querella de otros dos sobrinos de la fallecida, que encargaron una prueba pericial grafológica sobre la firma del testamento, cuando la acusada se personó en el juzgado de instrucción para confesar que ese testamento era falso. Pero a la vez aportó un nuevo testamento, también de 1991 y que igualmente le convertía en heredera única. La explicación que ofreció para justificar la aparición de dos testamentos no ha convencido al tribunal.

Según la versión de la acusada, tuvo una relación como de hija con su tía, con la que vivió desde joven. Añadió que en vida le dijo que iba a ser heredera única, y que por eso le entregó una única copia del testamento, pero sin decirle en qué notaría de Caracas lo había depositado. Al ir a buscarlo a allí tras el fallecimiento, dijo que un gestor se lo dio en la puerta y que lo dio por válido. “Mi sorpresa vino cuando me demandaron. Tardé un año en descubrir que el que me habían dado en Caracas no era bueno, yo estaba convencida de que era válido”, argumentó en el juicio. Y añadió que regresó entonces a Caracas y que allí se encontró con una amiga de su tía que le explicó que el testamento no lo había depositado en la notaría de la primera vez, sino en otra distinta, donde ya le entregaron el otro.

La Audiencia concluye que estas explicaciones “no resultan creíbles”. Asimismo, la sentencia también destaca que la Policía Foral concluyó que las firmas de los testamentos no eran de la fallecida y agregan que la única que tenía la posibilidad de falsificar los documentos era la acusada, a la vez la única beneficiada.

La sentencia ha tardado 28 meses

Dieciséis años después del fallecimiento de la mujer, todavía no hay un pronunciamiento sobre quiénes son las personas herederas de su patrimonio. A la decisión inicial tras los dos testamentos presentados por la acusada se unió una instrucción judicial que se alargó por comisiones rogatorias para practicar pruebas en Venezuela. Finalmente, se ha producido un retraso muy llamativo de más de 2 años y 4 meses en dictarse sentencia. A pesar de que la condena no contempla la atenuante de dilaciones indebidas (retrasos injustificados) a la hora de fijar la pena, es el tiempo que ha transcurrido desde la celebración del juicio, el 20 de noviembre de 2019, y la fecha de la sentencia, del pasado 31 de marzo de 2022. El fallo es de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra, pero ninguno de los tres magistrados que la firman es titular actualmente en esta Sección: uno está en otra Sección, otra en un juzgado de lo Penal y la tercera es suplente. En todo este tiempo, el transcurrido desde la celebración del juicio, uno de los dos abogados del caso ha fallecido y la otra se ha jubilado. Y el asunto continúa activo en los tribunales, ya que la acusada recurrió la sentencia de la Audiencia. 

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