

"La pandemia ha puesto nombre a mi ansiedad"
El estudio realizado por la UN, la UPNA y Salud Pública evidencia la preocupación de los jóvenes por el bienestar emocional y las secuelas que la covid les ha dejado en ese ámbito. Un grupo de ellos reconoce que ahora valoran más la salud mental
Actualizado el 17/05/2022 a las 07:16
Sentados bajo un sol de mayo casi tórrido, juntos, sin mascarilla y con la sonrisa al viento, los ecos oscuros de la covid parecen muy lejanos. Casi de otra vida. Sin embargo, al hablar, verbalizar sensaciones y sentimientos, las emociones vividas en la pandemia afloran con rapidez. Y son experiencias compartidas, percepciones idénticas en jóvenes de Pamplona, Almería, Vitoria, Jaén o Irún. El estudio 'De Jóvenes para jóvenes' presentado el lunes en la UN pone el acento en el bienestar emocional y las secuelas que el coronavirus deja en la salud mental de nuestros estudiantes. Un grupo de universitarios pone cara a una realidad cada vez más visible.
El trabajo realizado conjuntamente por investigadores de la UN y de la UPNA bajo la supervisión del Instituto de Salud Pública pone sobre la mesa porcentajes que apuntan a los zarpazos de la covid. El 35,5% de los encuestados dijo sentir ansiedad desde que comenzó la pandemia. Otro 27,3% se siente triste con facilidad y un porcentaje similar reconoce cambios constantes de humor. ¿Se sienten así los jóvenes en Navarra?


Irati Esandi Bueno no tiene reparos en decir que sí. Iruindarra de 19 años, estudia Historia y Arqueología en la UN. Sentada junto a cuatro amigos en la explanada del edificio de Comunicación lo afirma con rotundidad: “He notado que antes de la pandemia no percibía la ansiedad. Durante la covid me sentía nerviosa, después del coronavirus puedo darle un nombre. Es ansiedad. Siempre he sufrido claustrofobia, y cuando me contagié y tuve que hacer la cuarentena encerrada en mi habitación todo se disparó. Antes le daba más importancia a la salud física y ahora se la doy a la mental. Por eso después de la pandemia valoro mucho estar con la gente, amigos y familia. Quiero aprovechar el tiempo al máximo porque todo cambia en un momento”.
Una sensación muy similar experimenta el pamplonés Josu Lecea Casajús. Tiene 18 años y estudia Historia en la UN. “Es que te cambia la vida en un instante. Por eso disfruto más de cada momento. En mi caso intento ser más optimista, aunque eso sí, al estar tanto tiempo encerrado en casa con la familia sí que siento muchas más ganas de salir fuera. Intento estar en exteriores”, cuenta.


CAMBIOS EN LAS FORMAS DE SOCIALIZAR
Vania Samperio Canal, vitoriana de 18 años, acaba de empezar el doble grado de Historia y Periodismo en el mismo campus. En su caso, es ahora, casi al final del curso, cuando empieza a exprimir plenamente la experiencia universitaria: “En mi caso tras la pandemia he cambiado un poco la forma de socializar. Descubres otras formas. Por ejemplo al volver a casa en vacaciones he seguido haciendo videollamadas con los amigos de otras ciudades. Vernos ahora las caras ha sido un alivio muy grande. Las mascarillas eran una barrera social”. Junto a ella asiente Carmen Gómez Margarito, de Jaén, 19 años y alumna de Historia y Arqueología. “¡Es que había profesores a los que no había visto nunca la cara hasta hace dos semanas!”, exclama.
Te puede interesar

“ANTES DE LA COVID YO ERA MUCHO MÁS INTROVERTIDO”
Repasar los tiempos de la pandemia hace reflexionar a Daniel Guillén López. Almeriense de 18 años, alumno del doble grado de Historia y Periodismo en la Universidad de Navarra, dice que su manera de ser ha cambiado. “Es verdad que descubres nuevas formas de comunicarte. Pero también de aprovechar más el tiempo con la familia. Es vivir el momento. Yo noto que antes era mucho más introvertido, ahora, en cambio, intento relacionarme y abrirme a la gente mucho más. Me siento mejor así”, termina.


