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La opositora navarra que recorrió 8.400 km de viaje y salió en 45 minutos
Amaya Alavesque voló desde Estados Unidos para entregar un documento para la oposición de maestros, que debe hacerse de forma presencial aunque los exámenes se celebran en junio. Se convocó a casi 10.700 aspirantes el sábado en el Navarra Arena


Publicado el 15/05/2022 a las 06:00
Más de 8.400 kilómetros después, Amaya Alevesque Arau entregó el sábado su programación didáctica, el documento que forma parte de las pruebas del concurso-oposición convocado por el Gobierno de Navarra para el Cuerpo de Maestros y que debió aportar en persona, a pesar de que este curso reside en Estados Unidos y su examen se ha fijado para el 18 de junio. Ha sido un viaje relámpago. Debe volver enseguida al colegio Sweeney Elementary School de Santa Fe (estado de Nuevo México), donde imparte clases.
“Mi situación la he podido resolver, pero ¿qué pasa con esas personas que hoy no han podido estar?”, inquiría Alavesque al salir del Navarra Arena, recinto en el que se celebró el acto de presentación ante el tribunal de las oposiciones. Según contó la docente, dos compañeras suyas que también concluyen a finales de mayo en Estados Unidos el Programa de Profesores Visitantes del Ministerio de Educación acabaron por renunciar a la convocatoria de este año.
EN MEDIO MES, DE VUELTA
Completar el recorrido para entregar el documento llevó a Amaya Alavesque más de un día, con una diferencia horaria de ocho horas, dos aviones y un tren de por medio. Llegó el viernes a la tarde a Pamplona para poder presentarse en el pabellón a las ocho de la mañana, en la primera de las cinco tandas en las que se distribuyen los casi 10.700 candidatos. El lunes por la noche emprenderá el camino a la inversa para concluir las dos semanas de trabajo que le quedan y cerrar sus maletas para volver a Pamplona.
“Creo que podrían hacer una excepción en casos de gente que no esté aquí, pero entiendo por qué lo hacen”, reflexionaba Lhia Martínez Mateo, dominicana de 42 años que lleva en España cerca de 35. En su opinión, aportar la prueba en mano es “un poco más fiable” que delegar la tarea en otra persona. Citada a las 10 horas, para la especialidad de Educación Infantil en castellano, Martínez se reconocía “un poco asustada” porque se presenta por vez primera: “Me hice maestra con 40 años; trabajaba en publicidad y relaciones públicas, y no era compatible con mi vida como madre porque tengo tres hijos”. Como ya daba clases particulares, se lanzó a dar carácter oficial a su formación. En el último año ha sustituido como interina una baja por maternidad en el Colegio Luis Amigó, experiencia “muy positiva”. Aunque admitía que en el baremo no puede obtener tantos puntos como otros compañeros, estaba convencida de que ”hay que intentarlo”. “Por lo menos quedas en las listas”, señalaba.
Lhia Martínez se mostraba satisfecha con la organización del evento, una observación que compartían muchos aspirantes, en especial para quienes no eran noveles, como la pamplonesa María Martín Sánchez, de 40 años, que después de una década dando clase indicaba que en esta convocatoria “está todo muy bien indicado”.
“Es más cómodo, la otra vez tuve que ir a [el departamento de] Educación, había más gente y era un poco más desestructurado, ahora estaba todo muy bien montado”, destacaba Adrián Ciaurriz Asiáin. El burladés de 26 años, admitido para Primaria en castellano, explicaba que el proceso “ha ido rápido” y ha durado entre media hora y 45 minutos.
ESTUDIAR Y TRABAJAR
Cada persona admitida tenía asignado un asiento dentro del Navarra Arena. Durante la bienvenida se han detallado a los aspirantes las fechas y los criterios de las pruebas del 17 y 18 de junio. Luego han entregado las programaciones que hubieran diseñado para cualquier curso y asignatura, que debía tener una extensión con no más de 50 páginas.
“Ha ido bastante rápido, han explicado todo bien, lo único el madrugón”, manifestaba Javier Zuloaga Vázquez, a quien le tocó el turno de las ocho. Nacido hace 29 años en Barañáin, lleva seis contratado en una escuela infantil. Por este motivo, relató, no se había presentado a las anteriores convocatorias. “A todos los que estamos trabajando nos cuesta mucho, pero ahora somos jóvenes y es buen momento para estudiar y trabajar”, determinaba antes de agregar que “se llega a lo que se puede”. La entrega presencial de la programación, confesaba, para él “no es un impedimento” por la cercanía. “Pero entiendo que para la gente de fuera esté mal, pero al final se tiene que organizar así; al final con la tecnología siempre hay algún problema y es mejor todo en mano”, zanjaba.