Deceso
Fallece Juan Miguel Arriazu, exprior de la Hermandad de la Pasión del Señor


Actualizado el 07/05/2022 a las 15:58
El pamplonés Juan Miguel Arriazu Larrambebere, exprior de la Hermandad de la Pasión del Señor de la capital navarra, ha fallecido esta pasada noche de viernes, según ha informado la Diócesis de Pamplona y Tudela en redes sociales. Arriazu, de 64 años, era ingeniero, estaba casado y era padre de cuatro hijos.
Miembro de la Hermandad desde que tenía 12 años, fue su prior desde 2010.
La Diócesis envía sus "condolencias a la familia, a la Hermandad y a las Cofradías de Pamplona por tan sensible pérdida".
Entrevista a Arriazu publicada en Diario de Navarra en abril de 2014:
La promesa de la túnica de la Hermandad
NATXO GUTIÉRREZ
Cuando era chico, Juan Miguel Arriazu Larrambebere recibió de su abuela el esperado augurio de vestir, a poco que estirase, la túnica dela Hermandad. Fue algo así como una promesa transmitida con afecto y la concesión del depósito en una generación más joven de una costumbre arraigada en el seno familiar. Inspirado en el ejemplo de padres y abuelos y confiado a las propias leyes de la naturaleza para que su menuda apariencia tomase cuerpo de adolescente, el joven Arriazu tuvo su túnica bendecida en su ingreso en la Hermandad dela Pasión del Señor. Aquel rito inicial, con 12 años de edad, sembró una andadura de compromisos graduales, como mozorro, portador, miembro dela junta de gobierno y desde hace cinco años prior de una asociación de fieles que aúna el sentir de 5.000 almas en Pamplona por mantener viva una tradición de 1887.
Cercana ya su quinta Semana Santa desde su encomienda y con tres años por delante hasta recibir el relevo, este ingeniero de 56 años de edad, casado y con cuatro hijos, lucirá en las procesiones de Jueves y Viernes Santo la indumentaria de sus antecesores, diferenciada por ser uniforme en su tonalidad y con bordones y una cruz dorada como apoyo de sus pasos, en lo que no deja de ser un símbolo de identidad que encadena el traspaso de una responsabilidad que es a la vez honra y tarea. "El prior -dice- es el garante en el cumplimiento de los estatutos y reglamentos dela Hermandad ", como encargo inherente a su rol, que ratifica el arzobispo.
En medio del desgaste físico y mental que supone velar para que todo esté a punto -incluida la coordinación de 2.500 personas en la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo-, Juan Miguel Arriazu mantiene su entereza, apoyado en su vivencia personal dela Semana Santa con "fe" porque, como dice, "son los días más importantes para todo cristiano".
Lo que queda oculto a la mayoría es su coordinación de los pequeños detalles en un año "que comienza en septiembre y concluye en junio" para que cercanas las fechas señaladas de recogimiento no quede el mínimo resquicio a la improvisación, ya fuese en el traslado dela Dolorosa como en el Septenario. Todo ello para aclarar que las procesiones "no son folclore, sino manifestaciones religiosas que contienen una catequesis". Para él su significado quedó aclarado cuando de niño acogió el encargo de su abuela, antes de vestir la túnica bendecida que en su muerte cubrirá su cuerpo.