Covid

Primer día sin mascarillas en la universidad: “Han sido dos cursos sin conocer al profesor”

Los universitarios llevaban unos 600 días portando mascarillas en las aulas desde el comienzo del curso 2020-2021. Este lunes fue el primer día sin obligatoriedad de uso y la mayoría se la quitó

Los corrillos durante los descanso, como el de la imagen en la UPNA, volvieron a ser lo mismo que antes de la pandemia, con los alumnos viéndose las caras por completo
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Los corrillos durante los descanso, como el de la imagen en la UPNA, volvieron a ser lo mismo que antes de la pandemia, con los alumnos viéndose las caras por completo
Los corrillos durante los descanso, como el de la imagen en la UPNA, volvieron a ser lo mismo que antes de la pandemia, con los alumnos viéndose las caras por completo

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Lucas Domaica

Publicado el 26/04/2022 a las 06:00

La vuelta de las vacaciones de Semana Santa podía haberse hecho muy cuesta arriba para los universitarios que volvían este lunes a las aulas de los centros navarros, pero tuvieron premio. Las mascarillas habían dejado de ser obligatorias en interiores unos días antes y este lunes se estrenó esta medida en las clases. Hubo despistados que a pesar de no querer llevarla la llevaron por desconocimiento de la normativa, hubo precavidos que optaron por mantenerla y, el resto, que era la gran mayoría, se la quitaron para todo en un día primaveral en los campus de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y Universidad de Navarra (UN).

A las diez de la mañana, José Luis de Cea, profesor de la asignatura Business Case Analysis en la Facultad de Económicas de la Unav, daba comienzo a una clase muy especial después de 600 días de mascarilla obligatoria en la universidad. El 1 de septiembre de 2020 el centro privado inauguraba un curso atípico, ayer eso acabó. De los 35 alumnos que presenciaron la clase, 34 no llevaban la mascarilla y el que la llevaba se la quitó con una sonrisa vergonzosa a los doce minutos después de enterarse de que ya no era obligatoria.

Ya apetecía, hemos entrado al edificio y ha sido curioso ver a la gente sin nada”, confesaba Julen Sagüés Alfonso, pamplonés de 22 años estudiante de ADE en la UN que se había llevado una mascarilla “por si acaso”. Sagüés estaba sentado junto al azagrés Roberto Murgui Ayala, compañero de grado. “Era una medida ilógica poder estar en la calle con gente sin mascarilla y luego entrar a un edificio con esa misma gente y tener que ponértela”, manifestó. Según ellos, se habían acostumbrado a dar clase con profesores con mascarilla, han sido dos cursos que no hemos conocido la cara del profesor, explicaban en las mesas de estudio. Ambos recordaban el momento cuando les llegó el correo electrónico que avisaba de que ya se podía ir sin mascarilla.

Regreso a las aulas universitarias navarras sin mascarilla

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Regreso a las aulas universitarias: "Hay gente que no habías visto sin mascarilla y te sorprende"Begoña Goitiandia

Muchos agradecieron ver la cara del profesor durante las primeras sesiones sin la normativa. “Me ha ayudado a entender muchísimo mejor al profesor y a mis compañeros”, comentaba María Fernanda Herrera Calderón, estudiante de 1º de Psicología, sobre uno de los problemas más frecuentes entre los docentes durante este tiempo. “Ahora ya puedo identificar sus caras”, reía Herrera. Lo mismo opinaba José Luis Liberal Díaz, de 2º de ADE, mientras preparaba un examen de Ética con Pablo Alfaro Cañete. “Llevo dos años en la universidad y hay gente de la carrera que no he visto sin mascarilla”, apuntaba. Cerca de los dos jóvenes estudiaba sin mascarilla Teresa Prats Nebot, alumna madrileña de 3º de Filosofía, Política y Economía en la misma universidad. “Ha sido una vuelta a lo de antes”, recordó diciendo que era “un gusto” conocer los rostros de compañeros y profesores. Todos estos alumnos no la llevaban, pero una minoría, muy pocos casos, -optaron por acogerse a la recomendación.

“Me siento más segura y no me supone ningún esfuerzo llevarla”, confesó Gabriela Barreiro Fernández, estudiante de Periodismo, mientras asentía su amiga Lola García Jiménez, matriculada en Filosofía, con la cabeza. “Si me molesta, me la puedo bajar un poco y ya”, decía Barreiro. “Me agobia un poco ver a todo el mundo sin mascarilla, pero nos parece bien porque lo quería mucha gente y es decisión de cada uno”, añadió Jiménez.

MÁS DE LO MISMO EN LA UPNA

En los pasillos del aulario había las mismas mascarillas durante los descansos que durante las clases cuando están vacíos: ninguna. En el centro público la mascarilla también reinó por su ausencia. “Me parece fantástico, me encanta”, respondía alegre Xabi León Izal, pamplonés estudiante de ADE y Derecho del programa internacional. “Ya veo la cara de la gente, que es lo que importa”, añadía. León hablaba en el hall con Iñigo Ruiz Alén, alumno de 5º curso de ADE y Derecho. “Ha sido un día raro, nosotros llevamos más tiempo y nos conocíamos la mayoría, pero aún así ha sido extraño”, valoraba Ruiz. “Hay dos alumnas nuevas de intercambio que no les habíamos visto hasta hoy”, concluía diciendo que le parecía bien la medida al estar “normalizándose” la situación.

En las aulas se seguía la misma tónica que en el resto del recinto. “Para la gente que llevamos gafas ha sido un alivio, la mascarilla daba mucha guerra, cada uno que haga lo que quiera bajo su responsabilidad”, bromeaba Iñaki López de Dicastillo Chocarro, de 22 años matriculado en Ingeniería Mecánica.

Vuelta a las aulas sin mascarilla en las universidades navarras
Vuelta a las aulas sin mascarilla en la Universidad de Navarra. EDUARDO BUXENS

En la biblioteca, espacio de convivencia de gran parte de los universitarios, la situación era similar. Desde el puente elevado sobre la planta inferior solo se veían tres mascarillas entre las cabezas gachas. Uno de esos tres era Álex Pillco Naula, estudiante de 3º de ADE. “He decidido seguir usándola porque me siento más seguro y por mi familia, tengo gente mayor”, argumentaba su decisión. A su parecer, la situación no está “muy controlada” como para no llevarla en interiores. “Para mí lo ideal sería llevarla, pero cada uno decide”, añadía.

De este modo transcurrió una mañana en la que los rostros sin tapar fueron muchos más que los que prefirieron seguir siendo precavidos y mantener la mascarilla. Un curso y medio después, la “normalidad” parece haber vuelto a unas universidades en las que todavía se pueden ver geles hidroalcohólicos, flechas pegadas en el suelo que indican la dirección y carteles de distancia de seguridad.

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