Ciencia

Margarita del Val: "Que se hayan quitado las mascarillas no significa que el virus ya no esté"

La científica Margarita del Val, coordinadora de la ‘Plataforma de Salud Global’ del Centro Superior de Investigaciones Científicas, se convirtió en una persona mediática al comienzo de la pandemia cuando empezó a comunicar sobre la covid 19. Por esta labor y su trayectoria, ha sido reconocida ‘Mujer del año’ en el premio para féminas sobresalientes que concede Diario de Navarra

La científica Margarita del Val coordina la 'Plataforma de Salud Global' del CSIC.
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La científica Margarita del Val coordina la 'Plataforma de Salud Global' del CSIC
La científica Margarita del Val coordina la 'Plataforma de Salud Global' del CSIC.

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Sonsoles Echavarren

Actualizado el 25/04/2022 a las 19:45

Margarita del Val lleva más de dos años metiéndose en nuestras casas. A la hora de comer, de la sobremesa o después de la cena, la hemos visto en televisión explicándonos por qué hay que llevar mascarilla, la necesidad de vacunarnos o defendiendo el comportamiento “ejemplar” de los niños y adolescentes que han sido “más cumplidores que los adultos” con las medidas anti covid. Bioquímica, viróloga e inmunóloga, es investigadora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) donde coordina la ‘Plataforma de Salud Global’. Y saltó a la “fama mediática” cuando en marzo de 2020, un texto suyo sobre la situación que preveía se iba a vivir con pandemia se convirtió viral. Desde entonces, los periodistas y las autoridades sanitarias hemos requerido su opinión y conocimiento a partes iguales para saber a qué atenernos y para explicar qué estaba ocurriendo y por qué. Margarita del Val Latorre (Madrid, 1959), hija, esposa y madre de científicos, ha sido elegida como ‘Mujer del año’ por Diario de Navarra en la primera edición del premio ‘Somos valientas’, que reconoce a féminas sobresalientes en diferentes ámbitos sociales (empresa, cultura, deporte...) Con motivo de la entrega de galardones este jueves 28 de abril en la Catedral de Pamplona, reflexiona sobre la actualidad en las líneas que siguen. En ellas, opina sobre la situación actual de la pandemia (la retirada de las mascarillas y la eliminación de las cuarentenas) y alerta de que estas “decisiones sociales” no significan que el virus haya desaparecido. Habla también sobre la importancia de la investigación en España, el papel de la mujer en la ciencia y recuerda su trayectoria vital. Cómo la Margarita niña, hija de químicos, decidió seguir los pasos de sus padres porque le gustaba aprender y “descubrir las cosas” por sí misma. “Nunca cuestionaron mi decisión”. Y concluye con una reflexión sobre las madres científicas y trabajadoras en general. “El apoyo de la pareja es clave. Si no, no podemos tirar para adelante”.

La actualidad manda. El miércoles 20 de abril, se eliminó la obligatoriedad de utilizar las mascarillas en interiores. ¿Qué opina?¿Es el momento?

Hay que explicar a la gente por qué se toman las decisiones y qué es lo que está ocurriendo. El virus sigue ahí. Que ahora no haya mucha gente infectada no significa que el virus se haya ido. Si vuelve a subir el número de contagios, a lo mejor, habría que retomar el volver a ponérsela. Tendremos que ser cautos o volverán a ser obligatorias de nuevo. Se trata de una medida solo por razones sociales.

Entonces, ¿qué debemos hacer ahora?

Eliminar las cuarentenas y quitar las mascarillas tan rápido puede hacer pensar a los personas más vulnerables que la pandemia ha terminado, pero no es así. Podrían enfermar gravemente e incluso fallecer. Por eso, hay que proteger a los que no les prende bien la vacuna (porque son mayores o siguen un tratamiento que les baja la defensa inmunitaria, como los trasplantados). Recomiendo evitar las situaciones de alto riesgo o, si no, utilizar en esos momento la mascarilla.

¿A qué se refiere?¿A lugares multitudinarios como conciertos u otros eventos?

Por ejemplo. Y en esos espacios debería haber medidores de CO2 que te digan cómo de respirado está el aire por otras personas. Cuando respiramos, exhalamos CO2 y aerosoles y, con ellos, el coronavirus y otros agentes infecciosos. Si se puede ventilar adecuadamente con los aparatos de aire acondicionado o abriendo puertas y ventanas, muy bien. Si no, habría que instalar filtros para esas situaciones de riesgo.

Los niños ya están yendo al colegio sin mascarillas. ¿Se extenderá el virus así?

¡Los niños son los primeros que necesitan quitarse las mascarillas! Para ellos, un mes con mascarilla es como para nosotros un año. ¡Pero nada de pensar que son ellos los únicos que nos contagian a nosotros! ¡Basta de meternos con los menores, que han sido los más responsables!

En Austria e Irlanda se quitó la mascarilla y el aumento de casos la ha recuperado...

Es que quizá deberían haberse puesto límites. El virus actual no es suave y desde otoño y hasta ahora se ha llevado por delante a 15.000 personas, como la peor gripe de antes de la pandemia. Son la mitad de los que murieron en la primera ola.

Dice que el virus aún no ha tocado suelo y que hay que seguir investigando. ¿Qué están estudiando ahora? ¿En qué escenario nos vamos a mover en el futuro?

Además de la covid, hay muchas infecciones que se transmiten por el aire, por los aerosoles, como la tuberculosis, las neumonías, el virus sincitial respiratorio... Igual que ahora disponemos de un agua limpia (no la tenemos que filtrar) y sabemos que la comida de los restaurantes es higiénica, debemos lograr un aire limpio. De eso se tiene que ocupar el estado. Será un modo de evitar pandemias futuras  que se transmitan por insectos o por el aire: parándolas cuando aún son epidemias.

Usted coordina la ‘Plataforma de Salud Global’ del CSIC que se creó precisamente el 11 de marzo de 2020. ¿Qué hacen?

Somos investigadores de distintas áreas que reorientamos nuestro trabajo para afrontar la pandemia y proponer soluciones a corto plazo. Hay 144 grupos de investigación y más de cien proyectos interdisciplinares. Se ha analizado el virus en aguas residuales, se buscan vacunas y antivirales cómo se transmite por el aire, el impacto social... Insisto: hay que lograr un aire limpio, igual que el agua se empezó a potabilizar a finales del siglo XIX, a raíz de las epidemias de cólera.

MÁS DINERO PARA INVESTIGAR

Cuenta que, en esta ‘Plataforma de Salud Global’, han contratado a gente nueva. ¿Cuál es, precisamente, el estado de salud de la investigación actual en España?

No podemos tener una investigación tan precaria. Porque en nuestro país es buenísima y muy creativa. ¡Somos buenos! Pero hay que financiarla. No puede convertirse en un lujo. Si no, muchos investigadores terminan yéndose al extranjero o a otras profesiones. Con la pandemia, se ha dado una capa de barniz a la investigación pero debe ser algo a largo plazo. ¡De cualquier reto futuro que se nos presente, solo saldremos investigando!

Usted es investigadora desde que estudiaba Bioquímica. Pero desde marzo de 2020 se ha convertido también en comunicadora y divulgadora científica... ¿Cómo empezó todo? ¿Por qué la llamaban tanto?

Porque yo dije la realidad, lo que iba a pasar. Que desde principios de marzo los casos se estaban multiplicando de manera brutal, que no podríamos enfermar todos a la vez porque no teníamos inmunidad y que  se iba a colapsar el sistema sanitario. Yo escribí todo esto en tres folios y lo expliqué en un foro de científicos. Pero alguien copio mi texto en un ‘wasap’ y en una hora estaba en todo el mundo hispanohablante. Me empezaron a llamar alguna autoridad y periodistas de varios países... Por mi bagaje, yo sabía de qué tipo de virus se trataba y ese conocimiento me permitía evaluar varios escenarios posibles. A principio de marzo, yo ya advertí a mis padres (octogenarios)que hicieran compra para dos meses, porque se veía que iba para largo, y que limitaran salir de casa.

¿Cómo ha sido esta labor de divulgación?¿Ha terminado ya cansada de tanto hablar?

Yo la he vivido como una responsabilidad. En los momentos más graves, había que explicar qué estaba pasando. Solo si la gente lo entendía, le ayudaría a deprimirse menos y a experimentar menos incertidumbre. En las épocas en las que amainaba el virus, he cesado bastante mi actividad de comunicación porque no era necesaria. He intentado atender a lo que me pedían. Los medios de comunicación me habéis transmitido lo que yo no percibía como ciudadana en mi pequeño nicho.

¿Satisfecha con esta misión cumplida?

Cuando hay que hacerlo, hay que hacerlo. Pero a mí me gusta informar, no regañar. No quiero parecer una madre regañona (risas). Cuando me preguntaban por los botellones, siempre he dicho que los jóvenes en su conjunto han sido más responsables que los adultos que llevaban la mascarilla por debajo de la nariz. Han aguantado las medidas sabiendo que ellos enfermaban muy poco. Siempre hay que transmitir la evidencia científica. Yo no lo sabía todo sobre este virus. He tenido que leer muchísimo y consultar con otros investigadores (demógrafos, matemáticos, ingenieros...) para entenderlo y transmitirlo.

Asegura que en la pandemia ha habido muchas mujeres (y hombres) valientes...

¡Claro! Como el sector de limpiadoras que, en la primera ola, se enfrentó a los lugares que había que desinfectar, o las enfermeras a pie de cama. Un dato: un 75% de los sanitarios contagiados han sido mujeres. Las cuidadoras del sector sociosanitarios (residencias de ancianos) no fueron aplaudidas y sufrieron muchísimo. Los taxistas fueron valientes y nadie habla de ellos. Cuando los sanitarios eran rechazados en sus edificios, ellos los llevaban a trabajar. Hay que tomar decisiones. Aunque nos equivoquemos.

"Las niñas deben ver que las científicas somos normales"

Margarita del Val era un niña de 10 años cuando descubrió que había sombras en el suelo que no eran dibujadas por los edificios. “Me di cuenta de que las proyectaban las nubes. Yo era muy curiosa y sentía mucho placer al descubrir las cosas por mí misma”, recuerda. Por eso, no dudó en estudiar Bioquímica. “Mis padres, ambos químicos, me apoyaron. Nadie cuestionó que me dedicara a la ciencia. Pero no todos los hermanos somos científicos”, se ríe.

¿Y por qué se decantó por los virus?

A mitad de la carrera, ya podía elegir mi rama de investigación. Por aquel entonces, los antibióticos atraían más pero yo me quedé enganchada a los virus. Desde el primer momento. Me hizo entender que había que comprender a los virus, a nuestro sistema inmunitario pero siempre para combatir las infecciones.

¿Pensó entonces que, en algún momento, le iba a tocar vivir una pandemia?

Yo esperaba que iba a haber pandemias y las ha habido. La gripe de 2009 fue la última, pero fue benigna... Y el SIDA, que apareció en los ochenta, aún no está resuelto. ¡Pero no esperaba verme implicada!

En las carreras de Química o Bioquímica siempre ha habido más mujeres. ¿Cada vez son más las féminas científicas?

Yo tuve la ventaja de que nadie cuestionara mi vocación. Y lo que busco ahora para las niñas es que se las apoye para que vean que pueden dedicarse a la ciencia y llevar una vida totalmente normal y compatible con la familia. ¡No tienen que pensar que somos extraterrestres ni seres sobrenaturales! Y tampoco deben creer que solo hay que seguir a Marie Curie. Porque si no, se frustrarán. ¡Desde luego que no van a conseguir dos Premios Nobel!

¿Y en su casa?Con un marido y dos hijos científicos, ¿de qué hablan?

Disfrutamos aprendiendo y compartiendo conocimiento. Pero también nos gusta divertirnos. Aunque no sepamos de algo que nos pregunten los hijos, podemos averiguar o compartir con ellos un artículo del periódico o un programa de la tele.

Está claro que usted es una apasionada de su trabajo. ¿En algún momento se quita la bata blanca? ¿Qué hace para desconectar?

Me interesa mucho la actualidad del día a día. También, leer, el cine, la naturaleza... He disfrutado y sigo disfrutando muchísimo con mis hijos. La maternidad es lo mejor que me ha pasado y más, compartirla con mi pareja. 

Esta pregunta no suele formularse a los hombres y ojalá que tampoco fuera necesario hacérsela a las mujeres pero aún queda un largo camino por recorrer. Usted, ¿cómo ha conciliado? ¿Ha sido complicado ser científica y madre al mismo tiempo?

Para las madres trabajadoras, es fundamental la pareja. Si no, la mujer no se puede desarrollar. Yo he tenido la suerte de que mi marido se ha implicado en todo. El apoyo del marido, los padres, los amigos más cercanos... resulta clave. Es muy importante, como ocurre ahora, que los permisos de maternidad y paternidad sean idénticos para hombres y mujeres. Para que así, no se discrimine. Ahora, un padre y una madre van a faltar lo mismo al trabajo en un periodo de su vida, que luego pasa. ¡Y no es solo un disfrute personal sino una labor social! Los hombres tienen que tener referentes para conciliar la vida familiar y laboral. Sin ellos, no tiramos para adelante. 

¿Y en su trabajo? ¿Las mujeres han sido minoría? ¿Cómo son los equipos que ha creado?

Siempre he intentado que mis equipos tuviesen un número equilibrado de hombres y mujeres. Porque es más rico. Yo siempre los he seleccionado por su mérito. No por su sexo. Lo que ocurre es que hay mujeres que a lo largo de su vida profesional se van echando para atrás. Probablemente porque no tienen suficiente apoyo. Hace un tiempo, una chica de mi equipo me dijo un día que se tenía que marchar antes del trabajo porque debía ir a buscar a su hijo a un cumpleaños. Yo le pregunté que por qué no iba su marido. Y me respondió que él no sabía y no se encargaba de esas cosas. ¡Las mujeres deben ser valientes para enfrentarse a estas situaciones en el día a día! Y es importante apoyarlas porque no las podemos perder. Ni en la ciencia. Ni en otros ámbitos laborales. 

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