Economía

La deuda con bancos de administraciones, empresas y familias baja 1.100 millones

El acceso al crédito sigue estable pese a caer un 6,3% el volumen adeudado

Con una inflación tan elevada como ahora, los intereses reales que se pagan por las hipotecas son negativos
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Con una inflación tan elevada como ahora, los intereses reales que se pagan por las hipotecas son negativos
Con una inflación tan elevada como ahora, los intereses reales que se pagan por las hipotecas son negativos

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Carlos Lipúzcoa

Publicado el 25/04/2022 a las 06:00

El acceso a la financiación no supone a día de hoy un problema ni para las familias ni para las empresas ni para las Administraciones Públicas. Las facilidades crediticias impulsadas para evitar quiebras empresariales durante la pandemia han permitido la supervivencia de muchos negocios, la mayoría de los cuales ya pueden prescindir de las muletas financieras, en forma de créditos ICO (Instituto de Crédito Oficial) y avales públicos, que tuvieron que usar durante los últimos dos años.

Según el boletín estadístico del Banco de España, la cantidad total de dinero que se adeuda a los bancos mantiene una cierta estabilidad en los últimos cinco años. Eso significa que las entidades financieras están concediendo anualmente un volumen de créditos nuevos similar a las cantidades amortizadas. El último dato disponible, correspondiente al cuatro trimestre del año pasado, sitúa el saldo vivo de crédito en Navarra en 16.278 millones de euros, una cifra dentro de la horquilla en la que este indicador se ha movido en los últimos años.

Durante el último quinquenio (2017-2021), la cantidad de dinero adeudado por familias, empresas y Administraciones Públicas en la Comunidad foral ha oscilado entre los 17.372 millones de euros del último trimestre de 2020 hasta los 15.928 millones del primer trimestre de aquel mismo año. Esta cierta estabilidad, que contrasta con la corrección del 33% que se produjo entre 2008 y 2015 fruto del estallido de la burbuja inmobiliaria, no despeja algunos de los nubarrones que se observan en el horizonte. Uno de ellos es el previsible incremento de los tipos de interés que vienen anunciando tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal de Estados Unidos, movimientos que obedecen a la necesidad de frenar el aumento de la inflación.

VAIVENES CREDITICIOS 

El boletín estadístico del Banco de España también refleja que a lo largo de 2020 y 2021 se han producido cambios algo más bruscos en el saldo vivo de crédito que en los ejercicios precedentes. El mayor de estos se produjo al terminar el cuarto trimestre de 2020, cuando el volumen de deuda creció un 8,2% respecto al año anterior, tasa que no tiene parangón desde la borrachera crediticia que se produjo antes de la crisis financiera de 2008. Por el contrario, el saldo vivo de crédito se desplomó a finales de 2021 un 6,3%, porcentaje que podría encajar en lo visto durante los años en los que se corrigieron los excesos de la burbuja inmobiliaria.

Estos altibajos son principalmente consecuencia de las medidas excepcionales tomadas por el Banco Central Europeo (BCE) y el Gobierno de España para garantizar la liquidez durante a la pandemia. La crisis sanitaria derivó en una recesión económica que llegó a poner contra las cuerdas a buena parte del tejido empresarial por el frenazo del primer confinamiento. Prácticamente todas pudieron sobrevivir gracias a la respiración asistida de los avales públicos y la financiación ilimitada provista por el BCE.

Aunque esta asistencia financiera sigue vigente en parte, el grueso de esos estímulos excepcionales ya están retirándose progresivamente para dejar de contribuir a que la inflación siga creciendo. Y pese a que la actual situación de la mayoría de las empresas no tiene nada que ver con la que se dio en lo más crudo de la pandemia, se teme que la bajada de la marea crediticia deje a la vista algunos cadáveres de aquellos negocios que no han conseguido normalizar su actividad durante la recuperación. La expectativa es que sean pocos, pero solo el tiempo lo podrá confirmar.

Carlos Fdez. Valdivielso, CEN: “No apreciamos la alarma por los vencimientos que hubo el año pasado”

Carlos Fernández Valdivielso es el secretario general de la Confederación Empresarial de Navarra (CEN)
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Carlos Fernández Valdivielso es el secretario general de la Confederación Empresarial de Navarra (CEN)Cordovilla
Carlos Fernández Valdivielso es el secretario general de la Confederación Empresarial de Navarra (CEN)

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¿Cuál es la situación de las empresas para acceder a financiación?

La problemática es diversa y variopinta. Durante la pandemia hubo una gran inyección de liquidez mediante los préstamos ICO que aquí también se amplió con los avales de Sonagar y Elkargi. Contemplaban un año de carencia, cuyo plazo se amplió el año pasado porque las dificultades persistían. Sin embargo ahora muchas empresas los han empezado a devolver. No percibimos la gran alarma por los vencimientos que sí hubo el año pasado.

¿Y aquellas que siguen con problemas de solvencia?

El ICO ha dispuesto volver a ampliar carencias, pero pone condiciones a las entidades financieras que se traducen en que la calificación de ese crédito es mala. Por tanto, aquellas empresas que optan a esta ampliación ven caer su calificación crediticia a valores malos y eso supone complicar el acceso a la futura financiación.

¿Es inevitable este efecto?

Las entidades que acceden a ampliar la carencia ser ven obligadas por normativa a incrementar ciertas dotaciones. Por tanto, muchas empresas y entidades intentan no acogerse a esta posibilidad.

¿Se trata de algo generalizado?

La mayoría de las empresas están saneadas y pueden devolver los crédito ICO, por lo que no encuentran dificultades para lograr nueva financiación. Por el momento, no nos ha llegado todavía que haya problemas. Va a ser a lo largo de este mes y el que viene cuando las empresas tengan que devolver los préstamos ICO o alargar el plazo. No obstante, el Gobierno de Navarra se ha adelantado y Sodena ha llegado a un acuerdo con Sonagar y Elkargi.

¿Existe preocupación?

No hay datos para asegurar nada al respecto. Hay que ser prudente y, en este momento, no se puede prever que haya un aluvión de problemas. Hay que tener en cuenta que parte de la deuda ICO fue amortizada previamente gracias a las ayudas a la solvencia, para lo que en Navarra se dispusieron de 67,6 millones de euros.

¿Qué clima se respira en las empresas en estos momentos?

Hay síntomas de agotamiento por la intensidad del trabajo acumulado por la pandemia, la pospandemia, la guerra, la inflación... Cuando parece que sales de una, viene otra. Eso sí, este agotamiento no se refleja en los datos de la economía, ya que sigue bajando el desempleo, las ventas son normales, y el PIB va creciendo. Pero hay mucho desgaste tras atender circunstancias extraordinarias para las que no estábamos preparados.

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