Nuevo director médico asistencial de la CUN
Nicolás García: “Hemos perdido el miedo al coronavirus, pero han muerto cien mil personas”
Es optimista. “Si no, la vida nos come”, dice. Y saca lecciones de la pandemia: “Hemos reaccionado, aprendido y reflexionado sobre si hacíamos bien algunas cosas”. La medicina personalizada está en su punto de mira pero tiene claro que “la salud es cosa de todos”. “Un centro solo, por muy bueno que sea, no consigue que la salud de los navarros mejore”


Publicado el 27/03/2022 a las 06:00
“Al pie de la cama del paciente”. Ahí es donde prefiere estar Nicolás García González, nuevo director médico asistencial de la Clínica Universidad de Navarra. “Me gusta el trato con el enfermo. Es lo que me enamoró de esta profesión”. García afronta esta etapa postcovid con energía y ganas de retomar proyectos. Aboga por normalizar el coronavirus aunque desde hace tiempo la CUN retomó su actividad habitual. Es hora, dice, de integrar la atención al paciente covid y volcarse en el resto. “Toca volver a potenciar toda la actividad que teníamos y que efectivamente se ha visto afectada”.
Los retos son enormes y, de pronto, llega una guerra y se avecina una crisis. Una apuesta de la CUN es el paciente internacional ¿Perciben ya el conflicto?
Tenemos pacientes rusos y ucranianos. No hemos notado todavía, aunque podría llegar, una posible restricción de movilidad internacional por no hablar de la crisis económica. Van a impactar seguro en el paciente internacional que promovemos y que está creciendo. Es una apuesta de la Universidad y de la Clínica. Muchos países tienen dificultad para prestar servicios sanitarios de primer nivel. No hemos salido del impacto del coronavirus y ya estamos en otra cosa. Pero vivimos en un mundo global.
Dos años de pandemia. ¿Lo vio venir al ver como China construía hospitales?
No. No creo que nadie haya hecho una predicción así. La realidad es que los epidemiólogos más ilustres han fracasado en sus predicciones aunque desde el punto de vista teórico sabíamos que podía pasar. Estaba en la cabeza, pero que haya ocurrido...
¿Saca algo positivo de esta pandemia?
Estamos más preparados, en general, en todo el sistema de salud. Aunque nos ha pillado desprevenidos, nos ha maltratado y ha matado a muchas personas.
¿Qué ha cambiado en la atención?
Ahora estamos en otra situación. Al principio fue un horror: cambió la atención y nos desplazó a todos hacia la gente que llegaba muriéndose por coronavirus. Quizás hayamos descuidado o no atendido suficientemente a otras patologías y la gente ha tenido muchísima dificultad para acceder a los servicios de salud cuando no era por covid. Probablemente eso no vuelva. Hemos aprendido que tenemos que estar dimensionados para que cosas similares no puedan ocurrir. Debemos tener flexibilidad para adaptarnos a lo que pueda venir.
Ya se avisa de otras posibles pandemias.
Puede salir otro virus RNA. No es imposible. Pero a los 20 días del primer aviso ya se tenía identificado y clonado el virus. Eso habla de rapidez en la capacidad de reacción. La pandemia ha supuesto un reto mundial porque era una amenaza real. Se han dedicado muchísimos recursos y ha habido una buena coordinación del ámbito científico, estados e industria farmacéutica.
Terminan los aislamientos ¿Le parece prematuro?
No es prematuro. Es difícil acertar pero en algún momento hay que empezar. Es cierto que la incidencia no es baja pero la agresividad de las nuevas variantes es menor que las iniciales. Y, sobre todo, tenemos una población inmunizada. Si se contagia va a hacer una enfermedad más leve.
Gripalizar el coronavirus.
Igual no es necesario tomar medidas diferentes a las de otras infecciones respiratorias. A la vez, quizás hemos perdido prematuramente el miedo al coronavirus. Hemos trivializado un poco lo que ha pasado cuando han muerto cien mil personas en España y otras tantas tienen secuelas. Ha causado un gran sufrimiento pero eso no quita para que quizás haya que quitar las mascarillas.
¿La covid ha sido una cura de humildad?
Esperemos que para algunos lo haya sido. Sobre todo en el primer mundo. Pensamos que estamos bien, que tenemos una sanidad estupenda y sale un virus y te da la vuelta. Y no ha matado solo en África. Estados Unidos, el país puntero, es el que más muertos ha tenido. ¡Ojo! Hay que poner el acento en tener una buena sanidad, prevención e investigación, que a veces es la hermana pobre y nos ha costado invertir. La investigación nos ha sacado de esto y hay que seguir trabajando en potenciarla.
¿Se acabaron pronto los aplausos?
No duran eternamente y probablemente no hagan falta. Cuando había aplausos yo pensaba que en 2018 también tenía que haber. Esta es una profesión de servicio y se hace igual cuando no somos objeto de focos ni de aplausos.
¿En qué es puntera la CUN?
Hay líneas específicas pero a veces se olvida el ‘factor centro’, el conjunto de cosas que funcionan armónicamente para que en un hospital las cosas salgan mejor que en otros sitios. La manera de trabajar específica hace que el resultado sea óptimo tanto para operarse de algo complejísimo como de una apendicitis.
¿Y esas líneas?
Oncología es una relevante: diagnóstico, prevención y tratamiento e investigación; pero tenemos muchas otras en las que hacemos un trabajo importante: cirugía robótica, tratamientos de inmunoterapia, el área de nutrición, que incluye obesidad y su tratamiento, nutrición deportiva... Tenemos una facultad con mucha investigación y queremos que llegue a la cama del enfermo o del paciente sano.
¿Paciente o cliente?
Paciente. No podemos olvidar que trabajamos con personas que sufren y son vulnerables. Todos estamos volcados aquí para que su experiencia sea lo mejor posible.
¿Ese ‘factor centro’ del que habla explica que hayan repetido siete veces como hospital privado con mejor reputación?
Pienso que sí. Desde su fundación este centro quiso establecer un modelo médico muy claro. Se integra la asistencia, docencia e investigación en torno a la cama del enfermo. Le da una personalidad que hace que se trabaje de una forma un poco distinta. Creo que el enfermo la percibe.
¿Cuál es el perfil del paciente de la CUN?
Varios. Los pacientes internacionales crecen mucho. También los pacientes de referencia, que vienen de otros sitios de España muchas veces con un diagnóstico para tener una segunda opinión o para valorar un tratamiento; también pacientes sin diagnóstico, o no claro, o con el que no van bien. Y además población de proximidad, de Navarra, La Rioja y País Vasco que vienen como a un centro sanitario más.
¿Y el paciente que viene a revisiones?
Crece. Cada vez hay más conciencia de que no hay que ir al médico cuando se está mal sino que hay que promover la salud. Hay estudios genéticos, de factores de riesgo, detección precoz de cáncer, hábitos saludables, nutrición... Todo para estar bien y sacar el máximo rendimiento a la vida.
La colaboración público-privada se puso de manifiesto en la pandemia. ¿Es el futuro?
Ya se hacía y en la pandemia fue más evidente. La colaboración con el Servicio Navarro de Salud es histórica y cuando hay necesidad trabajamos unidos. Los recursos sanitarios están al servicio de los enfermos. Hay que cooperar y hacerse más fuertes a base de tener la mejor sanidad pública y privada.
¿Qué les envían desde la red pública?
Tenemos acuerdos para trasplantes y otros según las circunstancias. Estos años ha estado absorbidos por covid pero también vienen por listas de espera quirúrgicas, de exploraciones, etc. Tenemos toda la disponibilidad para trabajar con el SNS.
¿Les llegan pacientes descontentos?
Es verdad que tenemos algún paciente más que viene porque no consigue que le vean los especialistas o para que le hagan una prueba. Y no solo navarros. Si el sistema público a veces tiene demora, el coronavirus solo ha empeorado esa situación. Hay un grupo de pacientes importante que viene buscando la rapidez en el diagnóstico y tratamiento que podemos ofrecer.
¿La CUN tiene buena salud a pesar de todo lo que ha pasado y está pasando?
Sí. Ahora mismo tiene buena salud. Queremos seguir y para eso tenemos que innovar. No se puede decir ¡qué bien estamos! Hay muchas áreas en las que trabajar.
¿Y cómo han encajado con CUN Madrid?
CUN Madrid sufrió más la pandemia pero los dos centros nos hemos recuperado. Lejos de influir en Pamplona, crecemos.
Cuando abrió en 2017 se pensó que iba a quitar pacientes a Pamplona.
¡Pero si solo el barrio de Madrid donde está tiene más pacientes de los que caben allí y en Pamplona! Al contrario, establecemos sinergias. Unos tiramos de los otros. Somos un centro con dos sedes.
“Ahora la prioridad es que no haya un sitio donde falte un médico”
Los reconocimientos no presionan a Nicolás García. “La presión se vive cada día cuando una persona se asoma a la consulta y pide ayuda. Me importa que los pacientes se sientan ayudados”.
Sí, pero como director médico ¿qué tiene en mente?
No solo introducción de técnicas sino nuevas terapias, como la inmunoterapia en cáncer, tratamientos personalizados donde lideramos muchos proyectos. También el estudio genético y avanzar en la medicina personalizada. Las personas tienen su propia manera de responder a los tratamientos. Y la prevención. Es crítica y hay que insistir más.
¿Es su mensaje?
La salud es cosa de todos. Es importante que el enfermo sea responsable de su proceso de salud cuando está sano y en el momento de la enfermedad. Queremos un paciente empoderado.
Eso puede no gustar a algunos sanitarios...
Internet puede ser un peligro. Por eso enseñamos cómo empoderarse. No es meter el nombre de la enfermedad en google y ver las entradas. Si queremos una sociedad saludable necesitamos a todos. Un centro solo, por muy bueno que sea, no consigue que la salud de los navarros mejore.
La situación de los sanitarios está en el aire. Faltan médicos...
...en estos momentos también personal de Enfermería bien preparado. La pandemia lo ha hecho notar.
¿Tienen dificultades también para contratar médicos?
También. Hay pocos profesionales en algunas especialidades y cuesta conseguir. Además buscamos un perfil de personas que quieran desarrollar una carrera profesional con asistencia, docencia e investigación. Para ser un buen médico asistencial tiene que hacer investigación y docencia.
¿Por qué docencia?
Cuando uno enseña, aprende. Los MIR consiguen hacer mejores a los profesionales que tienen encima.
La Administración está aumentado las plazas MIR ¿Será suficiente para el relevo?
No va a ser suficiente. Tampoco se pueden convocar cientos de plazas. Va a haber una jubilación masiva y el relevo no va a dar. Vienen años difíciles por eso toca estudiar las necesidades reales. Se ha evitado más que haya un médico en el paro, que falten. Ahora la prioridad es que no haya un sitio donde falte un médico.
¿Hay crisis en el médico vocacional?
La sociedad y los jóvenes en general tiene unas expectativas y objetivos diferentes pero también creo que mantienen una gran ilusión por ayudar. Hay más profusión que nunca de ONG, de voluntariado. Y han aumentado las solicitudes de estudios en las facultades de Medicina y todas las sanitarias en España. Para mucha gente la pandemia ha sido una llamada.
¿Han notado el impacto de la facultad de medicina de la UPNA?
De momento no porque no han llegado a los cursos clínicos. Pero tanto el HUN como nosotros estamos abiertos a atender las prácticas de los alumnos.
DNI
Nicolás García González, Pamplona, 11-08-1962. Casado con Mª José Goñi, endocrino del HUN. Tiene tres hijos de 29 (médico), 25 (ingeniero) y 23 años (estudiante de Medicina) y 2 nietos. Estudió en la Universidad de Navarra “por vocación”. Tuvo claro hacer Medicina Interna. “Es la especialidad reina del diagnóstico, del paciente complejo”. Aficionado a correr, a la ópera y al fútbol (socio de Osasuna “en los años duros, cuando estaba en tercera”, sigue al Real Madrid). Fue subdirector médico (2003-08) y director médico (2008-13) de la CUN y presidente de las comisiones de Calidad, Infecciosas y Docencia.
En frases
“Hay que poner el acento en tener una buena sanidad. La investigación, que a veces es la hermana pobre, nos ha sacado de esta y hay que potenciarla”
“Tenemos más pacientes que vienen porque no consiguen que les vean los especialistas”