Atropello

Carta de la familia de Pablo Salinas: "No le olvidéis nunca, por favor"

"La madrugada del 28 de mayo no tenía que haber muerto nadie. Menos aún Pablo"

Una rosa, sobre un paso de peatones
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Una rosa, sobre un paso de peatones
Una rosa, sobre un paso de peatones

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Alfredo Salinas, Lucía Cervera y Leticia Salinas

Actualizado el 19/03/2022 a las 08:28

La madrugada del 28 de mayo no tenía que haber muerto nadie. Menos aún Pablo, que cruzaba el mismo paso de peatones, como cada noche, para volver a casa después de trabajar. Charlaría un rato con su amigo y compañero de piso, y después dormiría. Un día más. Pero Pablo nunca llegó a casa porque, mientras él aparcaba el coche en el garaje, otro vehículo chirriaba ruedas unas calles más allá, comenzando así el relato de una persecución que todos conocimos por los medios de comunicación.

Los ocupantes de ese otro vehículo terminaron la noche ilesos. Pablo la terminó mucho antes que ellos, abandonado, muerto sobre la calzada, delante del portal de casa de sus padres, con ellos como testigos directos de la tragedia. Su amigo y compañero de piso nunca llegó a darle las buenas noches. Nadie lo pudimos hacer.

Leer esto no es fácil. Menos aún es escribirlo. Lo difícil es vivirlo, como lo estamos viviendo nosotros, padres y hermana de Pablo. Meses de caos mental y papeleo. De dolor por la pérdida y de toma de decisiones que jamás nos habríamos planteado tener que tomar. Días y días de sacar fuerzas de no sabemos muy bien dónde para defender a Pablo hasta el final; aguantando incluso la bofetada que supuso que la otra parte recurriera la primera sentencia.

Hace unos días cerramos por fin el capítulo judicial. La sentencia es firme. Nos sigue pareciendo ridícula, escasa y nada ejemplarizante. Se corrobora la frase tópica en estos casos: matar sale barato. Muy barato, hemos constatado. Aun así, estamos orgullosos de haber defendido a Pablo hasta el final, manteniéndole en el centro del relato y dándole voz a él, la verdadera víctima de esa noche. Nuestros valores y nuestra fuerza han prevalecido frente a tanta crueldad y eso ha sido posible gracias a todos los que, con vuestras palabras y gestos, nos habéis transmitido cada día el cariño con el que se recuerda a Pablo.

Policía y autoridades, servicios de emergencias y asistencia; personal del Tanatorio San Alberto y Parroquia El Huerto. Gracias por acompañarnos desde los primeros momentos. Familia y Txube, cuadrillas, amigos, compañeros; Diario de Navarra, Peña Donibane e incluso desconocidos que nos dirigís palabras de ánimo y aliento. GRACIAS. No le olvidéis nunca, por favor. Terapeutas de la Asociación Goizargi y la Fundación Argibide que nos guiais a través de los lugares más oscuros y desolados de la mente, porque poco se habla de la muerte y del duelo, y nadie está preparado para esto. Gracias por andar este camino con nosotros. A Fermín, nuestro abogado, amigo de Pablo, y ahora de toda la familia. Sin ti, habríamos estado perdidos. Te estaremos siempre agradecidos. Y a usted, lector, que durante estas líneas ha vivido con nosotros unos momentos del duelo al que nos enfrentamos a diario. Muchas gracias. A todas las víctimas de accidentes de tráfico y a sus familias. Os llevamos en nuestro corazón. Y a ti, Pablo, el verdadero protagonista. Sonrisas de colores. Siempre. 20/04/1989 -28/05/2021

Alfredo Salinas, Lucía Cervera y Leticia Salinas

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