Reportaje

José Antonio Goñi: "Por la noche aún puedo escuchar los chillidos"

Suma 30 años como funerario y tanatopractor

El tanatopractor y funerario José Antonio Goñi, en Tanatorios Irache, en 2020 y en 2022
AmpliarAmpliar
El tanatopractor y funerario José Antonio Goñi, en Tanatorios Irache, en 2020 y en 2022
El tanatopractor y funerario José Antonio Goñi, en Tanatorios Irache, en 2020 y en 2022

CerrarCerrar

Iván Benítez

Publicado el 14/03/2022 a las 06:00

José Antonio Goñi Marcén tiene 56 años y 30 de experiencia como funerario y tanatopractor en Tanatorios Irache, oficio en el que se inició como guarda de noche.

Entrevista a José Antonio Goñi, tanatopractor en Tanatorios Irache de Pamplona
AmpliarAmpliar
Ver vídeo
Entrevista a José Antonio Goñi, tanatopractor en Tanatorios Irache de PamplonaAndrea Incera
Entrevista a José Antonio Goñi, tanatopractor en Tanatorios Irache de Pamplona

CerrarCerrar

¿Qué tal se encuentra?

Igual, igual. (Se derrumba). Soy más introvertido, quizá más desconfiado. Hay noches qué aún oigo los chillidos de los familiares suplicando despedirse. Esto ha sido una guerra sin balas, como dicen los mayores.

¿Cómo está siendo este último año?

No sé cómo explicarlo. Siguen siendo días intensos. Han sido muchas personas muertas, muchas. Y nos estamos encontrando con muchos suicidios. Además, el coronavirus y los protocolos continúan siendo iguales. No podemos manipular los cuerpos y cuando nos los llevamos ya no se pueden ver.

¿Cómo ve la sociedad?

Más irascible. No creo que hayamos salido mejores. La gente con nosotros se porta muy bien, pero hay que ganarse la confianza muchísimo más que antes. Todos nos hemos puesto una barrera. Creo que la mascarilla la hemos hecho de hormigón y eso no es nada bueno.

¿El trabajo se sigue quedando en la puerta de casa, tal y como decía la última vez?

Sí, procuro que sea así. Y si lo meto dentro de casa, nadie más lo sabe.

¿Qué imágenes le vienen?

Son tantas... El día en el que la cámara frigorífica se llenó en marzo con 26 fallecidos. Y no era más que el principio, pensé. Aún puedo escuchar los gritos de desesperación de una madre queriendo despedirse de su hijo. Este recuerdo me desgarra por dentro. Me encontraba con el compañero Joaquín Igea y oímos: “¡Por favor, déjenme que me despida de mi hijo!”. Lo hemos hecho lo más humanamente posible. Y todo esto queda aquí dentro, para siempre.

¿Cuál es su sueño?

Jubilarme (Goñi vuelve a derrumbarse). También me gustaría impartir formación y enseñar todo lo que he aprendido en mi vida laboral.

Hay que ponerse en la piel de un funerario...

Hay que convivir con nosotros a diario para percibir el dolor que sentimos los funerarios. Lo que más duele que la sociedad piense que estamos acostumbrados a esto. ¿Por qué tengo que acostumbrarme a la muerte y al dolor? Los fallecidos son personas, mis pacientes, y tienen mucha gente alrededor. Gente a la que no puedes fallar. Y cada familia tiene su historia, que muchas veces te cuentan cuando entras en sus casas. Han sido muchas, muchas personas. Muchísimo suicidio este último año. Gente tan joven... ¿Qué les dices a esos padres y a esas madres cuando recoges a sus hijos? He llorado mucho. Mucho.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora