Historias encadenadas

Aberin: 50 habitantes y un estudio de música

Iñaki Llarena abrió con su pareja, Leyre Aranguren, un estudio de grabación en la casa donde creció, en Tierra Estella, en lo que fue granero y amasandería

Iñaki Llarena y Leyre Aranguren, en su estudio de Aberin
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Iñaki Llarena y Leyre Aranguren, en su estudio de Aberin
Iñaki Llarena y Leyre Aranguren, en su estudio de Aberin

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Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 25/01/2022 a las 08:49

En Aberin no hay tiendas, ni bares; el silencio contornea cualquier tarde las callejuelas de un mapa de casas de piedra, en ocres que parecen amortiguar el sonido. Allí creció Iñaki Llarena Rodríguez, 43 años, no eran más de 50 habitantes en este pueblo a 3 km de Estella; no ha tambaleado apenas el censo en este tiempo. Allí, en uno de esos vericuetos que trazan lento la historia, abrió un estudio de música en 2007. Comparte el proyecto con su pareja, Leyre Aranguren.

El padre de Iñaki, Javier, tocaba el clarinete en la banda de Estella, y en la de Zizur. La música era amiga en casa y el hijo aprendió a tocar algo la guitarra y probó escenarios en la aventura adolescente del grupo que fundaron varios amigos. Trasteaban con 15 ó 16 años. “Nunca me he considerado músico. No lo soy”, sostiene en la calidez del estudio, situado en la parte alta de la casa natal, en lo que fue granero y amasandería. Abajo, en la cocina, están su madre y su abuela, de 101 años, María Lacalle Urra. “Mi familia es maravillosa”, encauza Iñaki. Sobre una mesita del estudio hay una coqueta cajita de metal y dentro unas pastas que hornea su madre, Mariví. Al lado, la cafetera. Invitan a merendar, como lo hacen con los músicos que graban allí. Para llegar hay que cruzar la casa, un ambiente familiar. Dice Iñaki que el estudio está siempre en construcción, que lo han hecho ellos y algún amigo.

Su marketing es el boca a boca. También es así como empezaron. “Me gustaba esto, grababa a amigos, esos conocen a otros....y hubo un momento en que decidí que quería una experiencia internacional, trabajar en otros estudios, aprender”, avanza cómo desembarcó en Londres por un tiempo y regresó con formación, experiencia, y el corazón un poquito más arrimado a los Beatles, su pasión. “Pase lo que pase con mi vida, reconozco que soy un enfermo del grupo”, confiesa. “Estuve varias veces en el estudio de los Beatles, eso no me lo quita nadie. A veces, va más allá de lo que aprendes en tu trabajo, no va tanto de acumular técnica, sino de vivir la experiencia”, apunta. “En un pueblo muy pequeño, una familia que se va es mucho”, se apoya en una de las razones de asentarse, aunque ahora pasa buena parte de la semana en Zizur. Estudió Comunicación Audiovisual y es profesor en la UN.

La naturalidad ha sido el único aliado en el recorrido. “Escribir correos, preguntar... hasta tejer una red de contactos”. “Y estar en tu casa”, repara Iñaki, “te da tranquilidad, es acogedor ”, aunque no en todas haya un piano esperando 2 manos que lo toquen, como en la suya. La madre, Mariví, saluda a los músicos que suben y bajan, “no se queda con el nombre de los grupos, pero se aprende el de un miembro, a los de Bocanada les llama los martines”, explica Iñaki de Martín Romero. El rockero es el eslabón de la cadena que nos llevó hasta Aberin para hacer el reportaje, el padre de Aran Romero Arráez, el primer niño nacido en Anoz, en 65 años.

Muchos nombres han pasado por Aberin, tal vez el más conocido fue Loquillo. Pero el elenco es variado en el rock, el folk, el country o rock clásico. Y voces emergentes, como la de la navarra Ane Martija.

Leyre estudió Imagen y Sonido y también es profesora, ella en Crea Navarra. Ambos inciden en que “el hecho de estar con gente joven te hace ponerte las pilas”. “En fin, nuestros padres no tuvieron oportunidad de elegir si querían cortar chapa de acero toda su vida”, valora lo que le llena.

Apuestan por la diferencia de un estudio. “No sé, igual te cortas habitualmente el pelo en casa, pero si vas a una boda pides cita en la peluquería”, ponen de ejemplo.

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