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Accidentes de tráfico

Jerusalén Iriarte: “Mi cabeza impactó con el parabrisas”

Jerusalén Iriarte Arregui
Jerusalén Iriarte Arregui Iván Benítez
Publicado el 22/11/2021 a las 06:00
Jeru trata de localizar en este desguace de Mutilva un coche parecido al que conducía el día del accidente. Hay uno muy parecido justo al otro lado de la parcela. “Este sí que ha quedado como el mío. Y encima es blanco. Hazme aquí la fotografía, por favor”, solicita. Hugo San Martín, responsable de este cementerio de chatarra, se presta a limpiar el interior de lo que queda del vehículo. Los cristales han saltado y cubren los asientos. “La luna de mi coche quedó exactamente igual de reventada después de golpearme con la cabeza”.
Ocurrió el 22 de agosto de 2005, en el kilómetro 9 de la N-121, a la altura de Beriáin. Un coche invadió el carril por donde conducía Jeru en dirección Artajona e impactaron frontalmente. No saltó el airbag y se golpeó la cabeza contra el parabrisas. Estuvo en coma un mes y otros tres en estado vegetativo. Al despertar, vivió tres años en silla de ruedas. El otro conductor falleció y sus tres acompañantes resultaron heridos.
Unos días antes de este Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico, que se celebra hoy, Jeru organiza el cuarenta cumpleaños de dos amigas de la cuadrilla. “¡Cómo pasan los años! ¡Qué rápido!”, se queja, sentada en el salón de su casa, rodeada de imágenes de calaveras con las que tanto se identifica desde que viajó a México con su pareja, Jesús Mª Recarte Lasterra. “¡Y no quiero cumplir más años, que aún no he vivido lo suficiente!”. Después de un breve silencio, Jeru se recompone y se remonta al año 2000, cuando “por fin” cumplió los 18. “Los años pasan muy rápido... y entre que estuve en coma y en silla de ruedas”.
Jerusalén Iriarte Arregui, víctima de un accidente en 2005, nos cuenta cómo ha cambiado su vida
Jerusalén Iriarte Arregui, víctima de un accidente en 2005, nos cuenta cómo ha cambiado su vidaIván Benítez
¿Y cómo era Jeru con 18 años?
(Resopla). Una persona muy feliz. Al reunir las imágenes de mis amigas, me veo tan contenta, siempre hablando... ¿Y ahora? Creo que lo soy menos. Me lo noto. ¡Antes era más viva la vida, sin miedo a expresarme! Y ahora me cuesta comprender cuando alguien habla. Me cuesta encontrar las palabras. Y al final no hablo tanto. No soy la que era. Estudié Animación Socio Cultural y ahora me siento incapaz... Pero no me puedo quejar.
¿Qué imagen le viene del accidente que sufrió en 2005?
Borrosa. Me acuerdo de que antes de cerrar la tienda donde trabajaba en la Morea, a las diez de la noche, entró una amiga del pueblo con su hija porque iban al cine y antes querían verme. Es lo último que recuerdo. Me han contado que en el lugar del accidente gritaba porque me dolía mucho la pierna. Y también que cuando desperté del coma me tapaba con una manta porque no quería ver a nadie y lloraba mucho.
Cada cuatro meses viaja a Madrid para una hora de rehabilitación con exosesqueleto. Además de afasia su parte derecha del cuerpo se quedó inmóvil.
Y después de 16 años me siguen haciendo cosas (sonríe) y veo que evoluciono. Con solo una hora cada cuatro meses de exoesqueleto consigo caminar mejor. Si pudiera más a menudo...
De la mano de la Policía Foral lleva a cabo una importante labor de concienciación en colegios. ¿Qué le suelen preguntar?
Me preguntan poco. Se apuran mucho. Incluso se marean.
¿Qué les transmite?
A veces me abrumo porque después de la charla me confiesan que les quito las ganas de conducir. Y tampoco quiero eso. A mí me encantaba conducir. Y lo echo de menos. Pero, claro, al tener la parte derecha paralizada... Me encanta el coche y disfruto mucho cuando me lleva mi marido. Con las charlas lo que quiero es que sean conscientes de que en la carretera somos responsables de las vidas de los demás. Antes del accidente recuerdo que el coche me daba poder. Sentía que podía manejar mi vida y me gustaba esa independencia. Por eso hay que hablar con los más jóvenes sobre todo esto, porque cuando empiezan a conducir se creen los reyes del mundo. (Jeru suspira) Ay, cómo me acuerdo de las palabras de Jos. Él solía decir: “Me sentía el rey del mundo hasta que el mundo me comió”.
Jeru explica que Jos, José Javier Gil Larrea, participaba en charlas de seguridad vial, tal y como hace ahora ella. Su vida quedó vinculada al drama de la carretera desde que en mayo de 2002 sufrió un accidente con su pareja cuando conducía hacia Zaragoza. “Al despertar del coma decidí sobrevivir”, dijo en este periódico en diciembre de 2008, añadiendo: “Los accidentes de tráfico provocan una onda expansiva de daños colaterales”. Jos falleció en 2012.
¿Qué le gustaría recuperar de la vida de antes del accidente?
Tantas cosas (sonríe). Me cuesta leer. Las palabras se borran de la mente. Me gustaría recuperar el lenguaje, la capacidad de aprender y retener. Al despertar del coma, no sabía ni leer ni escribir. También me gustaría recuperar la mano. No es fácil el día a día.
¿Qué más recuperaría?
He tenido mucha suerte con mi pareja, que me ha apoyado en todo momento. Y eso que empezamos la relación seis meses antes del accidente. Me ha cuidado mucho. También echo de menos trabajar, poder ir de celebración con las compañeras.
¿Por qué tiene la casa llena de imágenes de calaveras?
¡Sí, es mi debilidad! (Ríe). Siempre he tenido la muerte muy presente. Mi madre murió cuando tenía 7 años y mi padre cuando estaba en coma. Y en un viaje a México con mi marido, me encantó ver las calaveras rodeadas de flores, llenas de tanta vitalidad. Y allí me contaron que los esqueletos se encargan de subir las almas al cielo, ¡con alegría! Me gusta pensar que estas calaveras son ángeles. Me gusta imaginarlas riendo y bailando.
¿Le gustaba bailar?
Sí, antes hacía tantas cosas... Hasta malabarismos con bolas y tiras de colores, incluso me había comprado para probar con fuego un poco antes del accidente .
¿Qué importante es recordar?
Muchísimo. Pero duele tanto asumir que no puedes realizar cosas que antes podías. La Jeru de ahora no es la misma de antes. Es otra vida.
El 25 de agosto de 2018, Jeru y Jesús Mª se casaron. “Sí, queríamos que fuese el mismo día del accidente, pero no pudimos. Así que lo celebramos tres días después, como señal de un cambio de vida”.

Lesión y accidente

Lesión. Hemiparesia derecha de predominio branquial. Anomia ocasional.

Accidente. 22 de agosto de 2005. Ocurrió en la N-121 a la altura de Beriáin. Un coche invadió el carril por donde conducía ella en dirección a Artajona y chocaron frontalmente. Tenía 23 años.

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