Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Turismo en el Pirineo  

El puente llena Irati de turistas

Niños esperando encontrar jaguares, visitantes dispuestos a dejarse sorprender, otros que regresan a uno de sus lugares favoritos del mundo, apuestas sobre cuánto puede medir un haya... Historias de este ‘puente’ otoñal en la Selva de Irati, foco del turismo nacional

Publicado el 12/10/2021 a las 06:00
Mamá, mamá! Y en esa selva a la que vamos, ¿veremos jaguares?” Era una de las principales inquietudes de Ander Andueza Andueza, de 10 años, asomado este domingo a la presa del embalse de Irabia, justo antes de emprender camino para adentrarse, por primera vez en su vida, en la Selva de Irati. Uno de los principales reclamos naturales de Navarra que atrae hasta el Pirineo, en estas fechas, a miles de visitantes de toda la geografía nacional interesados en disfrutar de la especial paleta de colores que ofrece su denso arbolado con la llegada del otoño previa a la caída de la hoja. “Dicen que es el segundo bosque más grande de Europa”, reflexionaba también Andueza, llegado desde Sarriguren con varios familiares para realizar la ruta por la parte aezkoana y que traía bien aprendida la lección (Irati es, de hecho, el segundo hayedo-abetal mayor después de la Selva Negra alemana). “Les ha costado levantarse, pero luego se lo pasan bien con los primos. Había que madrugar para poder llegar a tiempo y coger sitio para aparcar”, apostillaba su madre, Beatriz Andueza Ibarrola, de 42 años.
Y no le faltaba razón. Quienes, como ellos, antes han llamado a las puertas de Irati durante este ‘puente’ del Pilar han tenido la fortuna de poder acceder. Casi cada día se han completado los aforos de sus aparcamientos (570 plazas entre Aezkoa y Salazar) y se han cortado los dos principales accesos desde Orbaizeta y Ochagavía. Todo a través de un convenio consensuado por las juntas de ambos valles para ordenar la gran afluencia de visitantes en el otoño.
“Nos hablaron del lugar y hemos venido a probar”, referían en el inicio de su ruta dominical en torno al embalse de Irabia Noelia Guerrero Arbós e Isaac Mendoza Blancafort, de 32 y 35 años. Llegados desde Cataluña y alojados en una furgoneta adaptada, eran fiel reflejo de la mayoría de visitantes de este ‘puente’ en el Pirineo, tanto por su procedencia como por el modo de viajar. Reconocían que no habían querido leer nada sobre el lugar antes de recorrerlo (“nos gusta dejarnos sorprender”) y apostaban por seguir su ruta en días posteriores hacia el País Vasco o Cantabria, aprovechando el buen tiempo.
Cámara en mano, y con la emoción de quien tanto y tan bueno tiene delante por fotografiar, caminaba por su parte Marina Pascual Pérez, catalana de 52 años, acompañada de su hija Paula Corujo Pascual, de 26. “Conocimos los encantos de Irati por las redes sociales y hemos venido a desconectar. Vivimos en Mataró, en la playa, y estos paisajes son totalmente distintos”, valoraban. Se alojaron en Huarte porque “en la zona estaba todo a tope”.
“Es algo precioso, impactante. Algo que no se ve todos los días”, coincidían Estefanía Pons Diéguez y Antonio Mero, de 25 y 45 años, llegados de Barcelona. “Estamos alojados en Pamplona, hemos visitado también Tudela, y los taxistas nos recomendaron venir a Irati”, expresaron, apuntando que seguirían su periplo por San Sebastián con la idea de “exprimir el ‘puente’ al máximo”.
Se cruzaron en el camino con Yuso Latorre Aguilar, de 40 años, su mujer Ana Frago Per, de 41, y sus hijos Nacho y Nora, de 8 y 3 años, llegados desde Zaragoza. “Hemos venido muchísimas veces. Nos hemos bañado en el embalse, nos hemos hecho fotos en el vaso vacío... Es de los sitios del mundo que más nos gustan, nuestro espacio para ‘cargar pilas’. De hecho, la pequeña estuvo a punto de llamarse Irati”, explicaban, mientras la aludida buscaba hojas para llevar al cole. Apostaron por alojarse en una furgoneta adaptada Camper, y lamentaron no poder dormir, como otras veces, en el área de recepción de Arrazola.
Por el intercambio de viviendas, a través de una plataforma online, apostó el valenciano Gabriel Serrano Goria, de 61 años, que se ha alojado este ‘puente’ con familiares en una casa de Orbaizeta. “Es nuestra primera estancia en Navarra y queremos dar vueltas por Irati. Somos de ciudad y venimos a pisar monte. Pasar del pino y el secarral al verde y el musguito”, reconocía. “Venimos buscando el otoño, pero aún le falta mucho a la hoja para alcanzar las tonalidades amarillas y rojas, así que creo que volveremos. Nos ha fascinado el lugar y también la zona. Es muy rural, y tienes la carnicería en un pueblo, la panadería en otro...”, añadió.
“¿Cuánto puede medir una de estas hayas? ¿Más de 10 metros? Es una pasada”, reflexionaba asombrada y mirada en alto Cristina Ruiz Cordero, de 29 años y natural de Ciudad Real, acompañada por Adrián Jiménez Mansilla, de 29. “Pasamos le ‘puente’ entre Aragón y Navarra, donde también iremos a Zugarramurdi. Irati nos interesó a través de lo leído en redes sociales y por compañeros de trabajo. Es un pequeño paraíso dentro de Navarra”, valoraron.
¿A QUÉ HORA CAE LA HOJA?
“Aún hay quien nos pregunta a qué hora cae la hoja y también está quien se queja de que hay cacas de vaca en los caminos. Es increíble”. Elena Garaialde Etxebertz es una de las guardas que atiende a los visitantes desde el punto de información de Arrazola, en la entrada a la Selva de Irati por Aezkoa. Estos días reconoce que han tenido una afluencia “abrumadora” de turistas, que hubieran necesitado “refuerzos” y que han cerrado los accesos por aforo completo de vehículos especialmente pronto. “Aquí todo el mundo quiere llegar al embalse de Irabia para caminar desde allí, pero insistimos en que desde Arrazola parten también dos senderos estupendos que combinan bosque cerrado y panorámicas de la zona, además de puntos de interés como una zona kárstica con simas y hayas de gran envergadura como una de tres brazos que es Monumento Natural”.
Afirma que “el otoño aún no ha llegado del todo a Irati”, donde las copas del arbolado aún lucen eminentemente verdes, y reclama al visitante “mayor empatía con el entorno”. “Encontramos basura, colillas, chicles e incluso mascarillas o cacas de perro en bolsitas por los recorridos”. Y asegura que “si caminas en silencio tienes la oportunidad de ver fauna tan especial como el pico dorsiblanco, salamandras o musarañas”.
Desde la otra entrada principal a Irati, en Ochagavía, el personal que atiende la oficina de turismo reconoce también que este ‘puente’ han estado “desbordados”. “El otoño en Irati ha cogido fuerza, y se ha juntado el que había un ‘puente’ largo, con muy buen tiempo, y con gente con ganas de salir tras pasar lo peor de la covid”, indicaron, resaltando el auge del uso de autocaravanas que “tocará estudiar para plantear alternativas”.
Aseguran que “la gente viene a ver Irati”, y que “solo cuando se cierran los accesos se valoran las otras alternativas que se ofrecen, como acceder por Abodi o completar pequeños recorridos en torno a los pueblos que ahora ya ofrecen incluso un contraste de colores más fuerte que el propio Irati”.

Lleno el monte, llenos los pueblos

“Hay overbooking”. De esta forma tan gráfica, referente a cuando faltan plazas en un avión, describía este domingo Javier Carlosena Contín, de 58 años y responsable del Hotel Rural Auñamendi de Ochagavía, la gran afluencia de visitantes registrada estos días en el entorno de Irati. “Los ‘puentes’ y fines de semana del otoño son muy potentes, viene mucha gente, y hay dificultades para asumir esa demanda, sobre todo en hostelería, donde la oferta de restauración es muy limitada”, valoraba. Por ejemplo, en su local ofrecieron este domingo dos turnos completos de comida. “Y la gente aún venía a preguntar a las 4 de la tarde para comer. Si nos descuidamos, se nos juntan con las cenas”, repasó.
En Aribe, en la tienda Carrefour de Koldo Landa Arcelus, natural de Orbaizeta de 37 años, también era palpable el domingo la avalancha de visitantes en las largas colas para pagar en caja o en las estanterías prácticamente vacías de género. “No nos da tiempo a reponer. Se vende mucho, y eso está bien, pero la situación nos desborda. Es algo estacional y no estamos preparados para atenderlo bien”, aseguraba. Recordó cómo “todo el pan Bimbo recibido el jueves se agotó ya el sábado”, o cómo ayer lunes “el panadero dejó 180 barras de pan que se agotaron y tuvo que volver con otras 120”.
La apuesta actual del turismo por las autocaravanas y grandes furgonetas como medio de transporte y alojamiento es otro punto que preocupa en la zona. “Está de moda y esto hay que regularlo, pero el Gobierno debe echar una mano a estas zonas. No nos podemos gastar un dineral en infraestructuras para acogerlas que solo se usen dos meses al año”, indicaba Mikel Aoiz Iriarte, alcalde de Ochagavía. Esta localidad, que puso en marcha en verano una ordenanza de movilidad, adecuó un aparcamiento para visitantes en la zona de la sidrería que el domingo estaba copado por autocaravanas. El alcalde, además, resaltó que “Ochagavía, con sus aparcamientos, servicios, bares, restaurantes, comercios, etc., no puede dar salida a esta avalancha de turismo”.
Coincide con su visión José Javier Eransus Elizagaray, alcalde de Garaioa, localidad aezkoana que este domingo, para el mediodía, estaba “totalmente atascada y llena de vehículos y autocaravanas”. “Como cortaron Irati pronto, toda la gente que no pudo acceder se acercó a pueblos como el nuestro, como Garralda...”, explicó, indicando que uno de los atractivos de Garaioa, el mirador de Zamariain, “también estuvo hasta arriba de gente”. “Dinero dejará en los negocios locales, pero también hay gente quejosa con las incomodidades que supone tener coches taponando la puerta de casa o el acceso a una finca”, asegura.
volver arriba

Activar Notificaciones