La Diáspora
Mikel Moriana, ecólogo y administrativo en Noruega
Vive desde 2014 en Tromsø, en la zona ártica de Noruega, donde se ha formado como biólogo; desde enero asesora a investigadores en busca de financiación externa


Publicado el 27/09/2021 a las 06:00
En pocas semanas Mikel Moriana Armendáriz, pamplonés de 27 años, podrá ir esquiando al trabajo desde su casa del norte de Noruega. En octubre llega la nieve y la capa se perpetúa de diciembre a mayo, con espesores de medio metro o más. Tomará Lysløpa (camino de luz), una senda que atraviesa la isla de Tromsø de norte a sur, para llegar a la universidad, donde trabaja. “Me cuesta 35 o 40 minutos esquiando, no soy muy rápido” (se ríe). Y si no, acude en bici (20 minutos) o autobús (15 m).
Moriana llegó a Tromsø, en la región del círculo polar ártico, en 2014 como estudiante de Erasmus, procedente de un grado de Biología de la Universidad de Navarra. La presencia de su amigo y compañero universitario Kevin Ochoa le animó al intercambio en el país escandinavo. Reconoce que le daba “terror” dejar Pamplona y que iba a ser un duro trago salir de casa de sus padres. “Soy una persona introvertida y empezar de cero, tanto vivir por mi cuenta o conocer gente nueva, me parecía casi imposible”. Pero las cosas no le han ido mal a este biólogo de formación y que trabaja desde enero en el asesoramiento a investigadores y a estudiantes de doctorado, empleo que depende de la Facultad de Biología, Pesca y Economía de la Universitetet i Tromsø (UiT).
La adaptación ha sido posible con diferentes incentivos y en etapas: los compañeros de la residencia, el equipo de voleyball, su afición por la montaña, la pasión por la biología -, el trabajo de campo en un entorno alpino- y, ahora, un empleo con continuidad. Además, Moriana reconoce que conecta con la idiosincrasia de los noruegos. “Son una gente que valora mucho su independencia personal, al igual que yo. Parece, en apariencia que no se interesan por ti, pero es simplemente el hecho de que te dejan hacer lo que quieras mientras no les afecte negativamente...algo así como ‘vive y deja vivir’”.
Tromsø está en la costa y su municipio de 75.000 habitantes, rodeado de montañas. “Puedes ir andando desde el nivel del mar hasta 1.200 m de altitud y volver a casa para merendar”. El montañismo está en el ADN de los noruegos y es también un entorno de relaciones sociales para el que son muy importantes las hytte o cabañas de vacaciones que se alquilan y distribuyen en una red de albergues por el país. “Es uno de los principales pasatiempos a nivel nacional y al gustarles la vida al aire libre a los noruegos les mueve la preocupación por el medio ambiente”.
El pamplonés tiene un trabajo administrativo para asesorar proyectos liderados por investigadores que buscan financiación externa (Consejo de Investigación de Noruega o UE, entre otros). Jornadas de 8 a 15 horas en verano y de 8 a 16.00 en invierno, con un par de reuniones semanales y en las que utiliza el noruego, idioma que perfecciona desde hace tres años. Parte del trabajo -en un 20%- se dirige a estudiantes de doctorado, “solicitudes de admisión y preparación de la defensa de la tesis, básicamente”, afirma. Destaca la relación laboral en su entorno, donde nadie está por encima de otros. “En Noruega se lleva mucho la igualdad y eso se ve en el trabajo. Al juntarnos a comer hablamos de igual a igual, trabajadores, el director de la facultad, la decana...”.
Frente a la parte burocráctica o administrativa está la la del trabajo de campo, la esencia del ecólogo que Moriana lleva dentro. Se refiere a la rama de la biología que se dedica a estudiar las interacciones de los seres vivos y el componente inerte del ecosistema. El biólogo, en cambio, se centra en las relaciones entre los seres vivos. Mikel Moriana es técnico de campo en ecología vertical ártica y alpina desde 2015 y siempre reserva dos semanas para ese estudio directo con recogida de muestras en la naturaleza y que en la actualidad tiene un carácter más voluntario.
TRABAJO DE CAMPO
“El trabajo de campo consiste en recolectar datos como la temperatura a nivel del suelo, la humedad, qué especies crecen y qué cobertura tienen, así como los nutrientes en el suelo (incluyendo microorganismos) como las plantas y la presencia de parásitos en ellas”. En su día, su actividad se centró en la recopilación de datos en Finnmark (la región más al norte de Noruega) y Svalbard, a partir de 2018, donde se instalaron vallas de madera en 2006 que provocaron una mayor acumulación de nieve en invierno, por lo que los seres vivos que viven a ras de suelo se ven expuestos a una serie de condiciones diferentes”.
La metodología le ha servido en su trabajo de master en la UiT para conocer datos del Empetrum nigrum, un pequeño arbusto que produce una serie de componentes que evitan que otras plantas germinen, una manera de dominar el ecosistema. “Comparé cinco lugares diferentes, con condiciones climáticas distintas y analicé sus compuestos y circunstancias para establecer su dominancia”. Conocido también como baya de cuervo, esta planta crece en ambientes alpinos y también se encuentra en el alto Pirineo navarro, en Larra. Recuerda por su aspecto a la endrina, tiene propiedades antioxidantes, es de sabor amargo y se encuentra en peligro de extinción en Navarra.
DNI
Nombre. Mikel Moriana Armendáriz.
Fecha y lugar de nacimiento. Pamplona, 8-11-1993. (27 años)
Hermano. Xabier, grado en Economía (UPNA) y estudiante de Master in Economic Development and Growth Universidad Carlos III.
Padres. Raquel Armendáriz Ochotorena (jubilada) y Carlos Moriana Pérez (Servicio Navarro de Empleo).
Estudios. Colegio Eulza; Instituto de Barañáin; Grado en Biología en la Universidad de Navarra y Universitetet i Tromsø -UiT- (Noruega). Master in Northern Populations and Ecosystems (UiT).
Lugar de trabajo. Administrativo en financiación externa para investigadores y asesoramiento a estudiantes de doctorado, en la UiT.