Los parques de aventura
Trepando árboles con arneses y medidas
Irrisarri Land, en Igantzi, y Bertiz Abentura Park, en Narbarte, son dos ejemplos de cómo los parques de aventura navarros se han protegido en el segundo verano de pandemia. Las reservas aumentan y las actividades multiplican su seguridad


Publicado el 23/08/2021 a las 06:00
Días paseando entre árboles, lanzándose en tirolinas, practicando piragüismo o paintball, conociendo animales...
El mejor acompañante para disfrutar no es el coronavirus, pero las medidas de seguridad le han hecho frente y han permitido recuperar los veranos cargados de adrenalina y emociones con los amigos o la familia.
De norte a sur Navarra cuenta con siete parques de aventura y, al igual que el resto del mundo, han sabido defenderse y crear entornos seguros para que los visitantes disfruten de una amplia variedad de actividades.
El verano de 2021 ha venido cargado de ilusión y los parques de aventura de Irrisarri Land, en Igantzi, y Bertiz Abentura Park, en Narbarte, se han blindado para recibir a los aventureros que en 2020 no se atrevieron o no pudieron disfrutar y a los que vuelven a repetir.
EN ORDEN
Lo más importante en una pandemia es garantizar la seguridad y para conseguirlo hay que comenzar por reducir el aforo. En Bertiz tienen espacio para 130 usuarios, pero el número máximo de personas que han tenido este verano es de 60. “Estamos, normalmente, a un 50%. Hay campamentos y muchas actividades, pero como mucho habremos tenido ese número. Además, eso es sumando las personas que vienen a la mañana y a la tarde”, explica Mattari Alzuarte Gaztelu, encargado de Bertiz Abentura Park.
Irrisarri Land puede acoger a 1000 personas , aunque están a un 60%. “Suelen venir 350 al día. En los alojamientos se mantiene el 100% y en los campamentos e interiores el 50% del aforo”, dice el encargado Joxe Elgorriaga Almandoz. La normativa no está generando ninguna limitación en la gestión. “Con los sistemas de reserva se da cabida a todo el mundo y evitamos las aglomeraciones. Además, los usuarios deben reservar para las comidas y las actividades. Es decir, el protocolo nos ha hecho ser más firmes en los horarios y en los compromisos con el cliente” , apunta Elgorriaga.
El horario les permite organizarse y controlar el número de personas. “No hemos querido cambiar nada y a las mañanas abrimos a las 10.30 y cerramos a las 14 y a la tarde de 15 a 18.30”, detalla el encargado de Bertiz. Los abonos son para uno de los turnos y cada persona elige su hora de entrada. “Ahora insistimos en que las reservas sean por teléfono y con antelación para organizarnos. A todo el que llega se le pide sus datos y su móvil y se hace una base de datos. Además, se les pregunta a que hora vienen”, cuenta Alzuarte.
En Irrisarri Land han reducido los tiempos en recepción y las reservas también se hacen previamente para conocer el aforo del parque en cada momento. “Es la manera más efectiva que tenemos para tratar los protocolos de la covid-19. Lo importante es tener localizado a cada persona que viene para ponernos en contacto en caso de que sea necesario” explica Elgorriaga.
Los parques tienen puntos de desinfección con gel hidroalcohólico y la mascarilla solo es obligatoria en interiores y cuando no se pueda garantizar la distancia de 1,5 metros. “En Bertiz pedimos que la usen siempre que se encuentren rodeados de personas que no pertenecen a su grupo familiar. Además, tenemos un parque de arborismo donde es fácil coordinar las visitas y atender por burbujas o grupos”, detalla el encargado del parque en Narbarte. En los circuitos de cuerdas, en el paintball, rafting o en las piraguas los usuarios se la quitan. “Como salen por agrupaciones de familias suelen retirársela, además siempre se cumple la distancia y eso genera mucha tranquilidad”, cuenta Alzuarte.
En Irrisarri Land también obligan a usar equipos de protección individual. “ La mascarilla es necesaria en zonas cerradas y cuando te desplazas en los coches. Además, para realizar las actividades tienen que escuchar a los monitores y ahí deben usar el tapabocas”, dice Elgorriaga.
Los arneses y objetos que usan los usuarios se desinfectan varias veces al día. “En BZK Navarra Aventura, la empresa que gestiona este parque y el de Baztan, hay 40 personas trabajando a tope para que las experiencias sean plenas y seguras. En Bertiz hay 5 monitores y también personas encargadas de la desinfección de arneses, baños o zonas comunes”, cuenta Alzuarte.
En el parque de aventuras de Irrisarri Land también han intensificado el personal de limpieza, desinfectan con un sistema de vapor tras cada uso y han habilitado un punto de entrada para las personas que tienen reservadas las actividades. “Entran por un sitio diferente y no coinciden con los que ya están dentro, ni con los que solo pasean. Es decir, los caminos son unidireccionales y para controlarlo, en verano, tenemos 100 trabajadores”, dice el encargado del parque de Igantzi.
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RECUPERANDO
Los parques de aventura de la Comunidad foral están paliando lo que vivieron en 2020. “Hemos recuperado lo que teníamos antes de la pandemia. A nivel infantil y juvenil ha venido mucha gente, también por el carnet joven, porque las diputaciones de Vizcaya y Guipúzcoa y el Gobierno de Navarra han reservado mucho y porque los padres han mandado a muchos niños. Estamos muy agradecidos”, confiesa Alzuarte. Además, en Bertiz, no han suspendido ninguna de sus actividades. “Todo está igual porque los parques de aventura entre árboles son muy espacioso y es fácil mantener las distancias. Lo único que hemos cambiado son las medidas porque ahora desinfectamos más, hay más geles y estamos más concienciados”, concreta el encargado de Bertiz.
Irrisarri Land ha inaugurado juegos de agua, ha instalado cuatro cabañas y ha mejorado las instalaciones. “Nuestra filosofía no cambia con la pandemia porque todos los años invertimos en el parque. El arborismo infantil lo aumentaremos en el 2022”, explica Elgorriaga. Además, en Igantzi, están en cifras superiores a antes de la pandemia. “Mantenemos el crecimiento en número de visitantes. El cliente internacional ha sido sustituido por el nacional”, añade.
Ambos encargados coinciden en que hay más conocimiento de la pandemia, menos miedo y que la gente está mas concienciada. “No hay ni color con lo que tuvimos el año pasado. Parecía que nos podíamos contagiar por cualquier cosa. Hemos cambiado y está siendo un año muy bueno e incluso me emociona pensarlo, estoy agradecido a la gente por la confianza”, confiesa Alzuarte.
VOLVER A DISFRUTAR
El tsunami de reservas comenzó en julio. “Mi hijo ha estado en varios parques con el colegio, pero en familia hemos ido a Huesca y a este. Estamos felices porque el año pasado no fuimos de vacaciones ya que soy enfermera y aquí me siento segura” , cuenta Yolanda De Mato Amaya, de 48 años, que disfruta junto a su hijo Axel Cantón De Mato, de 11 años, procedentes de Barcelona. El pequeño, que oculta su rostro tras la mascarilla, dice que echaba de menos viajar con sus padres.
La familia Castillo Romero también disfruta en Bertiz. “Estamos acampados en Sumbilla porque somos de Barcelona y vimos el parque desde la caravana. Nos gusta organizar planes así, pero es la primera vez que estamos en un parque desde hace dos años. Ha sido todo muy duro”, dice Sara Romero Zaera. Es una actividad de ocio que les da seguridad por estar al aire libre. “Estoy feliz y me apetecía mucho venir aquí con mis padres”, confiesa Clara Castillo Romero, de 14 años. Su hermana, Diana Castillo Romero, de 10 años, se coloca el arnés y cuenta que con el colegio ha ido a diferentes parques.
El turno siguiente es para María Fagoaga Irazoki y sus hijos Jon y Unai Lazcano, de Vera de Bidasoa. “Estar al aire libre, con medidas y con los pequeños es precioso. Estamos disfrutando un montón y da la sensación de recuperar la normalidad”, dice Fagoaga. Con ellos está Rosa Nieto Calderero y sus hijos June y Peyo Celayeta. “Venimos de Irún y es una actividad que me da mucha tranquilidad. Echábamos mucho de menos estos planes y para compensar lo que hacíamos era ir al monte o a pasear. Al final nos hemos animado porque nos garantizaban estar solo los seis y eso es genial”, añade Nieto.
En Irrisarri Land pasean a caballo David Pérez Checa y su hija Elsa Pérez Viloria. “Hemos buscado actividades y este parque nos ha impresionado. Nos quedamos 5 días y estamos contentos de tener distintas opciones muy seguras”, dice Pérez. Su mujer, Ana Viloria Orfila también monta un caballo marrón con su hijo Martí Pérez Viloria. “Hemos hecho arborismo, tirolinas, colchonetas... Es ideal porque les encanta la aventura”, explica la madre.
Los hermanos Alejandro y Javier Álvarez Manso están en el Bike Park de Irrisarri. “Me encantan las bicis y aquí es la primera vez, pero siempre que puedo hago bajadas”, explica Alejandro. Su hermano, Javier, se pone el casco mientras cuenta que el parque se lo esperaba más sencillo. “Es mejor de lo que imaginaba y un poco más complicado de lo que se veía en las fotos, pero me encanta. Nos lo estamos pasando muy bien y volveremos desde Zaragoza”, dice Álvarez.
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