Heladerías
Este verano triunfan los batidos, las tarrinas para llevar y los nuevos sabores
La piscina o la playa han sido los planes más escogidos por los ciudadanos en el golpe de calor y las heladerías de Navarra han tenido que esperar hasta media tarde para comenzar a repartir bolas, cucuruchos y tarrinas


Publicado el 14/08/2021 a las 06:00
El golpe de calor azota Navarra y para combatirlo los ciudadanos recurren a las piscinas, a la playa o al ventilador, pero pocos a los helados. “Estos días han ido muy mal. No estamos acostumbrados a estas temperaturas y la gente no se anima a subir a Pamplona a pasar la tarde, como es lógico. Lo único que hemos notado han sido a los turistas que han venido a visitar la capital, pero nada más”, explica Lucía Agorreta Irurzun, de la Heladería Nalia en el Paseo de Pablo Sarasate.
Las horas con más afluencia de clientes han sido las últimas de la tarde, entre las 19.30 y las 20. “Estamos en números parecidos a otros años, lo que pasa es que ahora las temperaturas han subido más y como no estamos hechos a ellas pues la gente huye bastante”, apunta Agorreta. La navarra, que trabaja con mascarilla, también se ha visto afectada por el calor. “Lo peor sigue siendo el tapabocas, además mucha gente cree que como tenemos los helados estamos más fresquitos, pero las máquinas expulsan muchísimo calor y es un poco agobiante, la verdad”, detalla desde la Heladería Nalia.
Juán Sola Belloso, de 21 años de edad, trabaja en la Heladería Larramendi de la calle San Nicolás de Pamplona, y en estos días de calor comparte las palabras de Agorreta. “Si hace mucho la gente no viene porque se va a la playa o a la piscina y las horas puntas son de 20 de la noche hasta las 00”, explica. Cuando más han trabajado ha sido cuando la temperatura ha descendido y en estos días, con la ola de calor, han aumentado las ventas de helados, pero por los turistas. “Han venido muchos franceses y a todas las horas del día, pero gente de aquí solo a la noche. Para nosotros es un poco agobiante porque las máquinas expulsan mucho calor y como encima trabajamos con mascarilla y gorra pues todo se multiplica”, apunta.
La Turronería Primitivo Rovira e Hijos, en la Plaza del Castillo, también ha notado a los ciudadanos más animados a la noche. “Los helados apetecen a última hora, pero vemos a la gente contenta y vienen siempre buscando algo fresquito que tomar”, cuenta el trabajador Iker Vitar Cabo. Los días de calor les han afectado, pero no como esperaban. “Estamos trabajando bastante bien, tenemos algún parón, pero por lo general es bastante continuado. Después de cenar es cuando más vienen y lo que más piden son helados, granizados, batidos con helados o horchata”, detalla.
Su compañera, Nicole Louro Artola, de 28 años, coincide con Vitar y está contenta por la acogida que están teniendo. “Estamos trabajando mucho para personas con alergias y ponemos mucha atención a cada cliente para que no haya ningún error. Tenemos una lista con alérgenos, entre los que se encuentra el huevo, y cuando viene alguien lo primero que hacemos es preguntarle”, apunta. Se están especializando en helados sin gluten. “Los hemos ido introduciendo poco a poco y este año, por ejemplo, tenemos helado de stracciatella para alérgicos a los frutos secos. Además, preguntamos si es intolerancia o alergia para cambiar de cuchara e incluso para coger un helado nuevo cuando es una alergia. Lo importante es que la gente disfrute y creo que poco a poco se irán introduciendo más cambios”, detalla.
Laura Estabolite Medina atiende en la Heladería Regma y está contenta en su primer verano en Pamplona. “Los clientes han ido aumentando gracias al boca a boca y en esta ola de calor también hemos notado un aumento. No trabajamos durante todo el día, pero a partir de las 18 de la tarde ya hay afluencia y se agradece el movimiento”, detalla. Los productos son naturales y se traen de Cantabria. “La empresa abrió en 1933, es la tercera generación, y aquí tenemos 14 sabores. Los helados son de estilo italiano, sin conservantes, colorantes, ni aditivos y con materias de la zona”, explica. Los sabores que más venden son la tarta de queso, mantecado, jaspeado escocés y avellana. “A mi el que más me gusta es el de limón porque se hace con base de agua y se consigue una textura tipo sorbete muy rica. Además, el sabor es entre dulce y acido”, explica. Lo peor, para Estabolite, es la temperatura. “Tras cinco horas he conseguido que baje a 31 grados, pero las 5 máquinas saturan”, apunta.
LAS HELADERÍAS SE REINVENTAN
La llegada del verano ha venido acompañada de nuevos sabores, formatos y opciones en las heladerías. “Hemos introducido los batidos y hay de oreo, de avellana, de café, de piña colada, de chocolate... En total hay 14 sabores y lo que sigue igual son los granizados de naranja, limón y de leche con canela, la horchata, el café con helado y los polos”, cuenta Lucia Agorreta Irurzun, de la Heladería Nalia. Ahora tienen 40 sabores. “Este año hemos introducido 16 nuevos y lo que más notamos es que la gente los pide para llevar”, explica.
En la Turronería Primitivo Rovira e Hijos también se han reinventado e incluso han sustituido algunos sabores. “Hemos cambiado Philadelphia con arándanos por tarta de queso y tenemos helado de mantecado y de galleta María. Andábamos detrás de él y tras varias pruebas tenemos un sabor muy bueno, se está vendiendo mucho”, detalla Nicole Louro Artola. Los que más salen son los tradicionales. “Turrón, avellana, chocolate sin lactosa porque es más amargo y luego estamos vendiendo muchos gofres y crepes, tanto dulces como salados. Tenemos unos 37 helados y granizados de distintos sabores”, apunta Louro.
En la Heladería Larramendi, de la calle San Nicolás de Pamplona, han introducido 3 sabores. “Ahora hay nata con amarena, plátano con chocolate blanco y tarta de zanahoria. La última se está vendiendo mucho y también el sabor de cacahuete con chocolate”, explica Juán Sola Belloso. En total, en la Heladería Larramendi de la Calle San Nicolás, tienen 48 sabores. “Es la tienda que más tiene y notamos que a la gente le suele costar decidir” , explica. Aunque, siguen triunfando los tradicionales. “Lo que más estamos vendiendo son el de avellana, de queso y arándanos, de oreo… Además, hemos notado que la gente se va de vacaciones o de escapadas porque cuando llega el fin de semana aumentan las ventas de las tarrinas de helados para llevar”, detalla.