Campamentos de verano
Días de agua, yincanas, deporte y gel
Los campus de verano se retoman en la Comunidad Foral y COworkids y el Club Deportivo Lezkairu son dos ejemplos de cómo se desarrollan en el segundo verano con coronavirus. El protocolo sanitario permite disfrutar, pero con seguridad


Publicado el 26/07/2021 a las 06:00
Disfrutar siempre ha sido la especialidad de los más jóvenes y este año tenían más ganas que nunca. El coronavirus les privó, el verano pasado, de muchas de sus actividades preferidas, pero querían que el 2021 fuera diferente.
Teniendo en cuenta las medidas, los jóvenes, de diferentes edades, han podido volver a aprovechar las piscinas, los campamentos deportivos, urbanos, las manualidades, la naturaleza, los campamentos de hípica... Han sacado el lado positivo a las medidas. “¿Vamos ya al agua? ¿Te pones en la portería y te lanzo unos tiros?”, les decían Pablo, Lucía o María a sus compañeros del campamento.
PARA TODOS
El verano ha sido siempre una de las épocas más esperadas del año y los meses de junio, julio y agosto se llenaban, antes de la pandemia, de actividades. Parecía que este año también iba a ser complicado, pero el Ayuntamiento de Pamplona, sus barrios y las diferentes localidades navarras han querido darle la vuelta. Han elaborado un conjunto de medidas sanitarias para garantizar un verano inolvidable. “Por la seguridad de todos”, así es el lema del protocolo contra la covid-19 de los campamentos de verano, entre los que se encuentra COworkids. “Forma parte del Ayuntamiento de Pamplona y son actividades organizadas por edades y en los que, a través del ocio y tiempo libre, el deporte, la cultura, la educación ambiental, el arte o el baile se trabajan de manera transversal y procesal los derechos humanos”, lo definía Conchi Mateo, directora del Área de Acción Comunitaria donde se impulsa el programa.
Las medidas son “las de siempre”, decía Mateo. Obligaciones que la población lleva aplicando desde hace más de un año y a las que ya parece que se está acostumbrando. Entre las más generales, en todos los campamentos, están el uso de la mascarilla, la distancia física mínima de 1,5 metros , salvo en actividades concretas, y la limpieza de manos con gel hidroalcohólico. “Los jóvenes de 9 a 12 años que asisten a las piscinas de Aranzadi deben desinfectarse nada más entrar y los trabajadores también. Cuando salen del agua y van a jugar o a comer les pedimos que se desinfecten”, apuntaba Susana Coca Pueyo, responsable de la actividad.
Los niños del campus de Aranzadi deben usar los tornos de salida y entrada y su asistencia será contabilizada para el control de aforo. “Deben acudir con tiempo, avisar de las faltas y respetar los horarios para evitar aglomeraciones. Además, siempre son recibidos por los monitores y esperarán a que lleguen sus padres para recogerlos. Tenemos a 5 adultos por cada 20 niños y eso nos permite estar más tranquilos”, explicaba Celia Pinedo Pardo, coordinadora de COworkids.


El Ayuntamiento de Pamplona elaboró un protocolo más específico para las piscinas. “Para nuestra actividad los niños deben traer su almuerzo, identificar su ropa, sobre todo chaquetas y gorras, y traer mascarilla, hidrogel y toalla”, decía Mateo. Además, se solicita una especial atención a la observación de sintomatología relacionada con la covid-19 y se prohibe la asistencia de los niños que tengan tos, fiebre, diarrea, vómitos, conjuntivitis o pijos.
En las medidas se especifica que no acudan a la actividad si han tenido esos síntomas hace menos de 14 días y también se tendrá en cuenta la varicela, las anginas, la faringitis, las paperas o los hongos en la piel. “Nos permiten tener un ambiente mucho más distendido y divertido. Los niños tenían ganas de disfrutar al aire libre, de quitarse la mascarilla, de conocer a más personas, de meterse al agua... Es decir, de sentirse un poco más liberados”, contaba Gisselle Torres Ayala, trabajadora de COworkids.
Su compañera, Coca, insistía en la importancia de educar en las medidas. “Ellos almuerzan aquí y deben traer su comida y colocar sus toallas a 1,5 metros. Además, sabemos que la mascarilla en exterior no es obligatoria, pero a veces les pedimos que se la pongan para que no dejen de usarla radicalmente ya que es un método efectivo”, apuntaba.
En el campamento se hace hincapié en que durante el desarrollo de las actividades los grupos sean estables y se evite la interacción con participantes de otras actividades. Además, insisten en que no se acumulen en pasillos y zonas comunes. “Nuestro equipo técnico hace un seguimiento de cada niño o niña que viene al programa. Nos coordinamos con los Centros Educativos, con las Unidades de Barrio, y con las familias y cualquier cuestión que observemos o que suceda, ponemos en marcha el Protocolo de Prevención de COworkids”, decía Pinedo.
EL DEPORTE MÁS SEGURO
La desinfección también es muy importante en el campus de verano del Club Deportivo Lezkairu. “Lo consideramos esencial porque los niños cogen los balones con las manos, así que les obligamos a desinfectarse nada más llegar y una vez que acaban su turno en la actividad”, decía Michel Izura Sanz, coordinador del club.
Como medida de prevención para la covid-19 cada participante debe llevar su mascarilla, su botella de agua y su almuerzo al Soto Lezkairu. “Nosotros siempre tenemos de repuesto, pero insistimos en esto porque nos da más seguridad”, decía Marta Elizagaray Aldávez, encargada del campus junto a Ekaitz Irujo Compains.
El deporte siempre ha sido una actividad recomendada para los jóvenes y para garantizar que sea seguro, a la par que divertido, en el Soto dejan claras las medidas. “Los trabajadores deben llevar mascarilla siempre y los alumnos se la pueden quitar si hace mucho calor. Además, hay una puerta de entrada y salida y cada una tiene dos geles, cuando entran deben ir a las gradas directamente y cambiarse las botas para acceder al campo”, explicaba Izura. Una vez finalizado el entrenamiento deben recoger el material, desinfectarlo y salir por la zona acotada.


El campus, que durará hasta septiembre, puede albergar a 60 alumnos y para ayudar a los padres tienen un horario de 8.30 a 15. “Buscamos la conciliación familiar e incluso permitimos que se queden a comer y les damos nosotros mismos el menú. Lo alquilamos en el Bar Bardenas Reales y ayer comieron macarrones y lomo”, explicaba Izura.
COworkids también comparte la misma idea. “Cubrimos las horas no lectivas para que los padres tengan ratos para dedicar a lo que necesiten mientras que sus hijos disfrutan en espacios seguros y conociendo a más niños. Además, aquí, en COworkids también impulsamos prácticas medioambientales sostenibles y concienciamos sobre los derechos humanos. Nuestro lema es: Tan cerca, tan divertido”, contaba Mateo.
PARA CONOCERSE
Los jóvenes que acuden a los campamentos o campus de verano suelen tener diferentes edades y ser de diferentes barrios. “Nos gusta que haya diversidad, sobre todo de culturas y gustos, porque así aprenden mucho. Buscamos la universalidad y traemos a niños empadronados en Pamplona, salvo que haya plazas disponibles, que no suele ser el caso”, decía la coordinadora de COworkids.
En el campus del Soto Lezkairu dividen a los participantes por grupos. “Organizamos según las edades. Los mayores entrenan una hora y media, almuerzan y luego realizan partidos que es lo que más les gusta y los más pequeños suelen hacer juegos como ponerse la cola”, contaba Elizagaray.
Las actividades que se llevan a cabo para fomentar las relaciones son muy variadas. “Organizamos talleres de pulseras, de tatuajes, construimos cometas y gorras, hacemos yincanas... A través de dinámicas de grupos queremos que disfruten, siempre con medidas , pero que lo hagan”, explicaba Torres.
Los jóvenes del campus de fútbol, para afrontar las altas temperaturas, realizan actividades de agua. “Para acabar siempre hacemos juegos con los chorros y para ello es necesario que traigan ropa de baño y de repuesto, chancletas, toalla y otra mascarilla”, decía Elizagaray.
Los campus de verano comenzaron a finales de junio y se mantendrán hasta principios de septiembre. “Tenemos campamentos urbanos para la primera infancia y para niños de 6 a 12, además hemos impulsado otro de adolescentes. Las plazas se han llenado muy rápido, pero para alguno todavía hay disponibilidad”, contaba Conchi Mateo, responsable de COworkids.