El trampantojo de Leitza

Unai Ruiz ha pintado detrás del frontón de la plaza un mural con una técnica que combina dibujo, proporciones, perspectiva y matemáticas. El resultado “transparenta” la pared de piedra

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El trampantojo de LeitzaP. F. L.
El trampantojo de Leitza

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Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 09/06/2021 a las 17:08

La imagen superior tiene trampa. La pintura refleja lo que la pared oculta, lo que hay detrás, de algún modo transparenta el frontis de la plaza de Leitza. Unai Ruiz apuntilla estos días la obra que acabó el sábado, como aquel niño que no salía de casa sin sus lápices de colores y unos cuantos papeles. “Lo que veía, lo pintaba”, recuerda. Ahora ha dibujado lo que no está a la vista.

El Ayuntamiento propuso a Unai Ruiz Galartza, vecino de Leitza y natural de Bera, “vestir” la pared trasera del frontis. Sin una directriz concreta. “La responsabilidad era grande, por la propia arquitectura del entorno, la ubicación, en la parte antigua”, apunta que presentó un proyecto tras descartar una de las dos ideas que maceró: ilustrarla con el Ingurutxo, baile de arraigo en el municipio, se quedó con el paisaje y se decantó por la anamorfosis, técnica pictórica que combina las matemáticas, las proporciones, la perspectiva y el dibujo. “Es un trampantojo, desde de un punto concreto ves lo que hay detrás de la pared”, solo desde ese lugar exacto, situado en la segunda escalera de las tres que tiene la fuente de Aienea”. “Y hay que considerar la altura. “Alguien que mida 1,70 lo aprecia bien, una persona más alta debe hacer un poco de sentadilla, y una más pequeña, de puntillas”, sostiene sobre la singular obra. La firmó el sábado por la noche, “aunque todavía quedan algunos retoques”. Ha sido semana y media de intenso trabajo, con la ayuda de su pareja, Iriber Arangoa Apeztegia.

Unai Ruiz recibió sus primeras clases en Bera con Juan Carlos Olaetxea. Estudió Bellas Artes “por la pintura”. “Pero luego en la carrera hay muchas ramas, es diverso, salseé de aquí y de allá y dejé de lado la pintura que era lo que realmente me gustaba”, describe. Durante un tiempo trabajó en Educación como profesor; en lo últimos años han regentado el albergue Abarun de Aurtitz, pero la pandemia les obligó a detenerlo. Retomó entonces la pintura. Firma trabajos singulares, como los dibujos en chocolate para Txokosfera o el mural en el local de Maite Perurena. Ahora ultima los trámites para abrir Sapai, un estudio en el centro de Leitza.

Unai Ruiz está “emocionado” con la respuesta en Leitza, las sensaciones son positivas, también en las redes sociales, donde firma como @unairg. “Creo que lo entienden en Leitza, pero también quienes la visiten, los turistas...”, explica que colocarán una plaquita en el lugar exacto desde el que se obtiene la mejor perspectiva. “¿La hora?, ahora entre las ocho y las nueve de la noche porque, justo cuando se encienden las farolas”, detalla.

El artista Unai Ruiz ha creado un efecto visual en la pared trasera del frontón de la localidad navarra dando continuidad a la panorámica con su obra de arte.

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El artista Unai Ruiz ha creado un efecto visual en la pared trasera del frontón de la localidad navarra dando continuidad a la panorámica con su obra de arte.P.F.L.

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