Energía

Viento a favor para los pueblos con parques eólicos

Los más de 50 parques eólicos presentes en Navarra suponen importantes ingresos para los ayuntamientos de las poblaciones donde se implantan, en concepto de licencia de obras, cesión del terreno e impuestos. Un impulso económico que se traduce en más inversiones locales y en mejores servicios para los vecinos. Barasoain, Cabanillas, Ablitas y Cascante son buen ejemplo de ello

Molinos Barasoain
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Publicado el 10/05/2021 a las 16:53

Con más de 50 parques eólicos en servicio con una potencia instalada de 1.089 megavatios, más otros 162 MW de energía fotovoltaica, Navarra se ha convertido en pionera y referente europeo en la producción de energías renovables. Y a todo ello hay que sumarle un importante potencial tecnológico e industrial, de la mano de algunas de las empresas más potentes del sector.

Esta coyuntura evidencia la gran apuesta de Navarra por las energías limpias y se traduce, además, en riqueza para los pueblos que las acogen. De este modo, ayuntamientos como los de Barasoain, Cabanillas, Ablitas o Cascante, que han abierto sus puertas a la eólica, perciben ingresos por licencia de obras, cesión del terreno e impuestos, que les permiten engrosar su presupuesto y acometer inversiones.

CUATRO APUESTAS POR LA EÓLICA

Barasoain tiene en su término 17 aerogeneradores. El parque eólico de San Esteban II acoge 11, a los que habría que añadir uno situado en el llamado ‘Parque de Barasoain’, que engloba también otros municipios, más otras cinco turbinas correspondientes a un parque eólico experimental, destinado a investigación. Asimismo, la localidad cuenta con una fábrica de montaje de aerogeneradores y una planta de almacenamiento de eólica con baterías. Esta apuesta tecnológica e industrial para el desarrollo de este tipo de energía le valió el Premio Eolo a la Integración Rural de la Eólica en España 2019. “Barasoain no puede entenderse hoy sin la fuerte presencia de la eólica, tanto por la generación de energía en los parques como por la producción de componentes para aerogeneradores”, afirma Rita Roldán, alcaldesa del municipio.

No en vano, la energía eólica representa el 10% de las cuentas municipales, que rondan, de media, los 650.000 euros. De este modo, la localidad percibe cada año unos 65.000 euros procedentes de los molinos, que se invierten en infraestructuras y pequeñas obras, tal y como explica Roldán. Gracias a este dinero, el pueblo ha podido mejorar instalaciones como la escuela o el centro de salud; zonas recreativas como el jardín botánico y el paraje de Txapardia; o espacios deportivos, como el campo de fútbol o el frontón, que se ha remodelado este año.

“Barasoain luce cuidado y bonito gracias a los molinos; por eso estamos deseando que lleguen más”, apunta la alcaldesa. Según indica, estas instalaciones eólicas garantizan unos ingresos que “benefician directamente al pueblo”. De lo contrario, la localidad tendría que depender de subvenciones del Gobierno para impulsar dichas inversiones. Y asegura que ya “no existen recelos entre los vecinos”, puesto que la construcción de los molinos ha traído aparejadas mejoras en los caminos y el cultivo de los terrenos colindantes.

Molinos Cabanillas

Cabanillas también es un pueblo modélico en cuanto a tradición eólica y apuesta por las renovables, acogiendo cuatro tipos de energías limpias: una central hidroeléctrica, una planta fotovoltaica, una de cogeneración con tratamiento de purines y dos parques eólicos.

En lo que se refiere a energía eólica, recientemente se ha puesto en funcionamiento el parque Cabanillas II, con 15 aerogeneradores y una potencia total de 50 MW. Una instalación que ha reportado a las arcas municipales 1,2 millones euros por la licencia de obras y 110.000 por la cesión del terreno, a los que se suman 100.000 en concepto de impuestos, que se abonan anualmente mientras los parques están en funcionamiento. A esta cantidad habría que añadirle unos 130.000 euros en impuestos que el Ayuntamiento percibe de un parque eólico anterior, Serralta. Éste cuenta con 51 aerogeneradores, que actualmente están siendo sustituidos por otros de nueva generación.

Molinos Cabanillas pueblo

En total, la energía eólica generada en este término municipal representa en torno a un 16% de los presupuestos, que ascienden hasta los 2.600.000 euros aproximadamente. Unos ingresos considerables, que se traducen en potentes inversiones y en servicios para los vecinos. En concreto, esta cuantía servirá para mejorar las calles y para reformar instalaciones municipales, “como las del polideportivo, que comenzarán en breve”, explica el alcalde de Cabanillas, Gustavo Rodríguez. Asimismo, con estos ingresos, el primer edil planea recomprar el polígono que en su día el pueblo cedió al Gobierno de Navarra a cambio de su acondicionamiento. “La idea es poder disponer de este terreno y ofrecerlo a las empresas a mejores precios que los actuales o incluso a coste cero, con la idea de que se implanten en el pueblo y se generen puestos de trabajo”, explica.

Ablitas es otro de los pueblos que da la bienvenida a la energía eólica. Cuenta con un parque, Ablitas I y Ablitas II, compuesto por 12 aerogeneradores con una potencia de 40 MW en total. Una instalación que le reporta 1.200.000 euros por licencia de obras y alrededor de 100.000 euros anuales por la cesión del terreno. Tal y como asegura el alcalde sustituto en la localidad, Carlos Bonel Soto, este capital “se va a destinar a hacer inversiones, como la realización de un gimnasio, y a quitar deuda”. En un futuro, está previsto que el término de Ablitas acoja un nuevo aerogenerador del futuro parque Volandín, que abarcaría varios municipios.

Molinos Cascante

Cascante, por su parte, también percibirá beneficios económicos como consecuencia de la instalación de parques eólicos y fotovoltaicos. Al no tratarse de un pueblo congozante, es decir, que participa en los derechos y beneficios obtenidos por la gestión de los terrenos rústicos de las Bardenas Reales, “necesita recursos como los que proporcionan las energías renovables”, afirma el alcalde, Alberto Añón. De este modo, la ciudad acogerá en 2022 un parque eólico con 11 aerogeneradores, que arrojarán alrededor de 40 MW de potencia, y un fotovoltaico que dará 50 MW. Dos proyectos declarados por el Gobierno de Navarra de Interés Foral y enmarcados dentro del Plan Estratégico Horizonte 2030, a los que se añadirían los planes de dos parques eólicos más, a largo plazo.

Añón se muestra satisfecho con estas nuevas instalaciones, ya que suponen una “gran fuente de financiación para mejorar la vida de los vecinos”. Además, destaca positivamente que el acuerdo de construcción del parque incluye dar prioridad a los residentes en Cascante para trabajar durante la obra y posterior explotación.

Por otro lado, la ciudad recibirá aproximadamente un millón de euros por la licencia de obra y un canon de 110.000 euros, cantidad a que se sumarían 18.000 euros anuales en impuestos. En cuanto al parque fotovoltaico, supondrá 1.200.000 euros por la licencia de obra, 86.000 euros por cesión del terreno y 31.500 euros al año en concepto de impuestos.

“Todo esto permite invertir en proyectos sociales, culturales y deportivos”, asegura. Ejemplo de ello es ‘Estaciones Sonoras’, un festival musical que cuenta con tres ediciones anuales donde se dan cita destacados artistas del panorama local y nacional. Asimismo, afirma tener pendientes tareas como el arreglo de las calles, hacer una pasarela sobre el Río Queiles, financiar la Escuela de Música, acometer actuaciones de rehabilitación de edificios, adecentamiento de zonas de esparcimiento… En definitiva, “invertir en riqueza y bienestar para el pueblo”, concluye.

HORIZONTE 2030

En un contexto de apuesta por las renovables desde que se pusieron en marcha los primeros molinos de El Perdón, la Comunidad foral impulsa el Plan Energético de Navarra Horizonte 2030, que persigue que en 2030 el 50% de energía total consumida sea renovable, coincidiendo con los objetivos fijados a nivel europeo.

Según el Balance Energético, el consumo total de energías limpias en 2019 fue de un 21,40%, de modo que Navarra necesita incrementar su parque renovable para cumplir el desafío. De momento, con 45 proyectos en tramitación que ofrecerán unos 2.000 MW de energía eólica y fotovoltaica, sumándose a las instalaciones existentes, la Comunidad foral se va acercando a los objetivos marcados, con el fin último de avanzar hacia un estilo de vida cada vez más sostenible.

De igual modo, cuando estas iniciativas vean la luz, los municipios implicados verán también aumentar sus ingresos y, con ello, nuevas posibilidades de inversión local.

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