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COVID

Navarra defiende seguir con el toque de queda para evitar fiestas nocturnas

El Gobierno foral no recurrirá al Supremo si los jueces tumban la medida. Salud alerta de que se “puede perder el control de la pandemia” por reuniones adolescentes y de mediana edad

Noche de incidentes tras desbaratar un botellón en la Txantrea
Noche de incidentes tras desbaratar un botellón en la Txantrea
Publicado el 10/05/2021 a las 06:00
A pesar de la finalización del estado de alarma, el Gobierno foral defiende la continuidad del toque de queda entre las 23.00 y las 6.00 horas en Navarra para evitar la proliferación de reuniones y fiestas de adolescentes y personas de mediana edad en espacios cerrados, con deficiente ventilación y relajación en las medidas sanitarias preventivas. Una combinación que, según subraya, conduciría inevitablemente a un incremento de contagios pese a las últimas restricciones por coronavirus en Navarra.
Tal cual lo expone en la orden foral de la consejera de Salud, Santos Induráin, que entró en vigor a las 00.19 horas del domingo, cuando fue publicada en el Boletín Oficial de Navarra. El documento detalla el escenario de restricciones frente a la covid en la Comunidad foral una vez que ha decaído el estado de alarma, buena parte de ellas continuación de las que ya existían, y las justifica en una amplia primera parte expositiva que tiene además un segundo objetivo: tratar de convencer con argumentos al Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) para que dé su visto bueno. La decisión judicial se ha previsto inicialmente para este martes, aunque fuentes gubernamentales no descartaban que se pueda producir antes. Si el TSJN tumba la orden foral, especialmente en lo que a la continuidad del toque de queda se refiere, el Ejecutivo foral no recurrirá ante el Tribunal Supremo, al igual que ha hecho el lehendakari Iñigo Urkullu tras el auto en contra de la Justicia vasca a su intención de mantener el cierre perimetral en Euskadi. “Estamos evolucionando ya de la fase del control social a la de la vacunación”, justifican desde el Palacio de Navarra para descartar el recurso.
PERSONAS Y EDADES AÚN NO VACUNADAS
Las restricciones van a estar vigentes hasta el 20 de mayo, incluido, pudiendo prorrogarse, modificarse o dejarse sin efecto en función de cómo evolucione la situación epidemiológica. Las dos medidas más relevantes de la orden foral de Induráin, por la restricción de derechos fundamentales que suponen, son la prohibición de circulación entre las 23.00 y las 6.00 horas (el toque de queda), aunque con algunas excepciones; y la limitación de las reuniones a seis personas en el ámbito público y a dos unidades convivenciales, con un máximo de seis personas, en el privado.
Para justificar la prórroga del toque de queda, algo por lo que en España sólo apuesta Navarra junto a Comunidad Valenciana, Canarias y Baleares, el Gobierno de Chivite alega que, al estar el botellón prohibido mediante el decreto ley foral 8/2020 del 17 de agosto, de medidas extraordinarias ante el incremento de casos de covid y la actividad de la hostelería (las terrazas, ya que los interiores siguen cerrados hasta el día 17) está limitada hasta las 22.00 horas, “esto podría incentivar también reuniones, fiestas o similares en estas franjas horarias fundamentalmente de la población joven adulta o de mediana edad, en espacios cerrados, con deficiente ventilación y relajación de medidas sanitarias preventivas, con el consiguiente riesgo de contagios”. La orden foral refuerza que hay datos “objetivos” que avalan esto, como son “las denuncias de los distintos cuerpos y fuerzas de seguridad en relación a la celebración de fiestas o reuniones contraviniendo las normas sanitarias, botellón o incumplimiento de toque de queda”.
De cara al TSJN, el Ejecutivo aporta un informe de la Policía Foral en el que se explica “cómo tienen conocimiento de muchas más reuniones o fiestas de personas vulnerando las medidas sanitarias y de las que no pueden realizar denuncias al ser propiedad privada y no contar con la autorización del propietario para entrar en la propiedad privada o autorización judicial”.
La orden foral acaba sentenciando que, si no se cuenta con el toque de queda entre las 23.00 y las 6.00 y el cierre de la actividad hostelera a las 22.00 horas, “estas reuniones y fiestas van a proliferar con el consiguiente riesgo de contagios en población no protegida con las vacunas y de negativas consecuencias para la estabilidad de la situación”. Ese posible aumento de contagios en personas y franjas de edad todavía no vacunadas “puede desestabilizar la frágil situación actual y hacer perder de nuevo el control de la pandemia”.
Respecto a la limitación del número de personas en reuniones privadas, la orden foral la basa en tres razones: el “alto número” de contagios que se están dando en el ámbito familiar, una “constante en toda la pandemia”; el “alto riesgo” en el que está Navarra por la amenaza de las nuevas cepas detectadas; y que los límites a la actividad de bares y restaurantes pueden incentivar aún más reuniones en el ámbito privado y con relajación de precauciones.
La exposición de la consejera de Salud liga las dos medidas anteriores a la “conveniencia” de seguir con la clausura del interior de la hostelería (cuya apertura, sin embargo, el Gobierno ya ha previsto para dentro de una semana) y la limitación hasta las 22.00 de las terrazas. “Es una actividad de riesgo para contagios”, acentúa.
“NO ES SUSPENSIÓN DEL DERECHO”
Tal y como se lee en la orden foral, el Gobierno de María Chivite entiende que si el TSJN ratificó el pasado 22 de octubre el cierre perimetral de Navarra, “una medida todavía más restrictiva” y “al amparo de la ley orgánica 3/1986 de 14 de abril”, también debe ratificar ahora al amparo de la misma norma el toque de queda entre las 23.00 y las 6.00 horas, pese a que no haya estado de alarma. Defiende que el cierre perimetral “restringía el derecho fundamental a la libertad de movimientos de toda la población navarra”, y que el toque de queda “afectaría a mucha menos población por cuanto se trata de limitar la movilidad para actividades no esenciales durante franjas horarias nocturnas (fundamentalmente ocio de la población joven adulta o en edad laboral de mediana edad)”. “No supone una suspensión del derecho, sino una limitación ya que se contemplan excepciones para las actividades esenciales”, ahonda.
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