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Coronavirus

Una inyección de recuerdos

Ex alumnos del antiguo colegio Maristas, cerrado en 2009, regresan a sus pasillos entre los 1.434 citados ayer por Salud para recibir la primera dosis de AstraZeneca. El desaparecido centro escolar es desde ayer referente en la vacunación

Este sábado, 10 de abril, se ha abierto como centro de vacunación contra el Covid-19 el antiguo Colegio de Maristas, en Pamplona. Se trata de un espacio muy amplio con una importante capacidad para la administración de vacunas. Esta instalación se une a las ya utilizadas con este fin en la comarca de Pamplona, el polideportivo de la UPNA y Forem,
A la derecha, la puerta de entrada a la zona de vacunación con los circuitos de entrada y salida en el patio del antiguo colegio.
J. C. Cordovilla
Fotos del colegio Maristas como centro de vacunación 21 Fotos
Fotos del colegio Maristas como centro de vacunación
Este sábado, 10 de abril, se ha abierto como centro de vacunación contra el Covid-19 el antiguo Colegio de Maristas, en Pamplona. Se trata de un espacio muy amplio con una importante capacidad para la administración de vacunas. Esta instalación se une a las ya utilizadas con este fin en la comarca de Pamplona, el polideportivo de la UPNA y Forem,
Actualizada 11/04/2021 a las 06:00

Hubo ayer espera en el pasillo donde se formaban colas para comprar la entrada al cine de Maristas, mientras se daba el primer mordisco a las chucherías compradas “justo en frente” y la imaginación volaba entre un ligero cosquilleo por ver la película esperada. Como si fuera una retrospectiva de su vida, Luis Ángel Beriáin García, hoy residente en Ibiricu con 62 años de edad, rebobinó en su mente las escenas de su infancia y regresó a aquella taquilla, aún reconocida en un extremo del pasillo, donde se compraban dos horas de entretenimiento inolvidable.

Los recuerdos se agolpaban con dosis de emoción en la memoria de este antiguo estudiante del colegio Santa María La Real que ayer fue citado, como otros 1.433 ciudadanos de 60 a 65 años de edad, para recibir la primera dosis de AstraZeneca.

El primer efecto de la inyección fue una chispa encendida en los recovecos de la memoria cuando el colegio, diseñado por Víctor Eusa, construido por la empresa Huarte entre 1955 y 1958 y cerrado en 2009, volvió a abrirse, reconvertido en fuente de administración de un preparado contra el coronavirus. Los pasillos altos de una entrada lateral desde el patio volvieron a iluminarse como prolongación de un circuito de entrada y salida diferenciada para respetar la distancia de seguridad sanitaria. El nuevo vacunódromo, que en Pamplona y su Comarca se unirá a los existentes en el antiguo Forem y en el pabellón de la UPNA, tiene acceso y salida por la calle Tafalla. La principal de la avenida Galicia queda reservada para las PCR, cuyas muestras se obtienen en una carpa instalada en el frontón cubierto con apertura lateral.

La franja de entrada, acotada con vallas y cintas, desemboca en una puerta lateral, abierta a una estancia que hace las veces de recibidor y donde ayer Diego Reyero Díez, jefe de Sección de Emergencias y transporte de Atención Primaria, orientaba a los recién llegados hacia la zona de vacunación. Antes de seguir las flechas colocadas en el suelo, advertía de la conveniencia de acudir a la cita con las manos limpias con gel hidroalcohólico. El propio responsable sanitario que, como dijo, estudió también en Maristas, “pero en León”, no pudo menos que dar testimonio de alguna que otra expresión de asombro y alegría de quienes, como Luis Ángel Beriáin, anduvieron por aquellos pasillos con algunos años menos.

El que ocupaban con las hileras formadas para ir al cine está reconvertido desde ayer en punto de administración, con cinco mesas diferenciadas, en las que se debía proporcionar los datos personales antes de recibir la vacuna. Justo detrás, aulas en las que aún se podían leer los rótulos de Orientación y Polivalente de la etapa escolar, esperaban cinco enfermeras, apoyadas por otras tres de “punto de carga de vacunación” y una cuarta desde su condición de coordinadora. Dos Técnicos de Emergencia asumieron la encomienda de orientar a cada paso a los citados y posteriormente vacunados. Lógicamente, antes de ser inoculados con la primera dosis fueron informados de que en 71 días deberán repetir hasta completar la pauta. Los quince minutos preceptivos de espera se debieron y deben aguardar en una estancia circular y un segundo pasillo contiguo. Bancos utilizados para el recogimiento en la iglesia del antiguo centro escolar ayudan ahora de reposo en el perceptivo tiempo “para valorar si se produce una reacción adversa. Entre la vacuna y los quince minutos de espera, en veinte minutos está todo listo”, aclaró Cristina Villanueva, de la Jefatura de Sección Asistencial Enfermería.

El circuito acondicionado fue recorrido por José Antonio Arana Azcarate, hoy vecino de Burlada de 61 años, y alumno de Maristas hasta completar el bachillerato en Irubide. Cuando un Técnico de Emergencia le autorizó a levantarse, tras los quince minutos de rigor, se rezagó del grupo con el que había coincidido en horario para vacunarse. En una esquina giró la cabeza hacia al lado contrario de la salida y su mirada se detuvo en una puerta de cristal, por la que se suponía se accedía a las plantas superiores donde estaban las aulas. “Estoy casi lagrimeando al ver el frontón, el patio donde se cogían los bocadillos, los bancos de la iglesia... El último piso era un poco macabro. Recuerdo que nos escapábamos por él y encontrábamos animales disecados”. José Antonio comprobó que “siguen las mismas baldosas” y, en un momento, a su mente llegó la escena de un amigo suyo caído en el patio en una carrera de patines. Tuvo una sensación extraña y al tiempo “dura” con el regreso a la infancia, en la que divisó a un buen profesor del que se acordó “como una bellísima persona”, empeñado en que sus alumnos aprendiesen los ríos y las ciudades del mundo. Ayer, tras recibir la dosis contra el coronavirus, recitó de carrerilla las principales ciudades de China.

EL JUGADOR DE BALONMANO

El alcalde, Enrique Maya, que recibió una llamada el mismo día que cumplió 62 años de edad para presentarse ayer, se educó en los cercanos Jesuitas con la rivalidad con Maristas, reducida, en su caso, al plano deportivo. Como jugador de balonmano defendió a su colegio en el mismo patio donde ayer curiosamente la consejera de Salud Santos Induráin atendió por dos veces a los medios de comunicación. “Jugaba de defensa central duro y de pivote bloqueador pero era muy mal rematador”, confesó.

El presidente de Osasuna, Luis Sabalza, esperó ayer en el exterior a que su mujer, Inmaculada Michel, diese el primer paso en su protección ante la amenaza del coronavirus. No pudo sino sumarse el mandatario del club a los mensajes favorables a la vacunación con una reflexión que sonó a lema de campaña sanitaria: “Esperemos que podamos ir antes al Sadar, pero con la vacuna iremos seguros”.

La mejor manera de sonreír a la vida, tras el año de inquietud pasado, es “vacunarse”, según la respuesta de Isabel Villegas Pozo, de 62 años.

Francisca Ordés Mayo, de 60 años, acudió hasta el antiguo colegio Maristas en silla de ruedas empujada por su marido, José Antonio Osés Moreno, de 62. “No me planteo si esto de vacunarse es bueno o malo. Entiendo que es bueno”, apreciaba él. “A esta marca (por AstraZeneca) se le ha dado mucho bombo”, añadía ella con la alusión a las dudas creadas por las reacciones registradas en Europa en pequeña escala. “Creo que es mejor vacunarse. A ver si funciona de verdad”, zanjó.

El domingo serán 1.667 personas las que puedan seguir sus pasos allá donde hubo enseñanza, también entre 2013 y 2015 con 250 alumnas del colegio Irabia-Izaga, y se proyecta una promoción inmobiliaria completada con un Civivox. Pero eso será otra película.

EN CIFRAS
6.240 vacunas se prevén administrar este fin de semana en Navarra. De este número, 1.434 se esperaban inyectar ayer en el antiguo colegio Maristas. La relación programada para hoy se elevan a 1.667.
150.556 dosis se han administrado en Navarra, de las 172.555 recibidas hasta el momento.
47.350 personas había completado hasta el viernes la pauta en la Comunidad foral. 716 recibieron ese día la segunda dosis.
71 días son los que median, por norma general, entre la primera y segunda dosis de AstraZeneca. La segunda cita se ofrece con esta diferencia de tiempo.
3 centros de vacunación hay en Pamplona y Comarca, además de los habilitados en dependencias sanitarias. El acondicionado en el antiguo colegio Santa María La Real, de los Hermanos Maristas, se une al existente en el antiguo Forem y en el pabellón de la UPNA.

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