Estafa
La mula no quería ser mileurista: La Policía Nacional detiene a un joven que hizo de 'mula' para un grupo criminal
La Policía Nacional detuvo recientemente a un joven de 34 años, con hijos y un empleo mileurista que de repente ingresó 60.000 €. Los agentes cree que ‘alquiló’ sus cuentas a un grupo criminal


Actualizado el 21/03/2021 a las 06:00
Es más importante ser un buen timador que un informático excepcional a la hora de plantear una estafa cibernética, aseguran desde la Policía Nacional. Pero, desde luego, lo que sí está fuera de toda duda que además de virtudes para engatusar y cierto conocimiento o capital para comprar troyanos que materialicen el engaño, lo que más necesitan estos grupos es personas que se presten a ‘mover’ el dinero robado y así impedir a víctimas y policías seguir la pista al botín. Son las ‘mulas’, y prestan sus cuentas bancarias o extraen el efectivo para entregarlo a quien corresponda, exponiéndose a la labor policial. Una de ellas ha sido arrestada recientemente en Tudela por haber ingresado 60.000 euros en su cuenta sin que supiera explicar de forma convincente ese flujo a su favor. La empresa ordenante, de hecho, una firma murciana, creía estar abonando una factura a un proveedor, en un modus operandi clásico de la estafa Man in the Middle (suplantar la identidad de otra empresa para cobrar la transferencia en su lugar).
CONDENAS POR ESTAFA
José Antonio Palacio, inspector jefe de la Policía Judicial en la Policía Nacional de Tudela apuesta por ahondar en el perfil de esta mula detenida recientemente en una operación llevada a cabo en la Ribera para mostrar los riesgos de ponerse al servicio de estas organizaciones criminales que buscan captar mulas para que sean ellas quienes den la cara ante la Justicia. “Son personas aparentemente ajenas a la comisión de los delitos, pero muy útiles para despistar a la policía en el rastro del dinero y, por ende, de los responsables. El detenido en este caso está en la treintena, casado, con hijos, y un empleo. En su nómina mileurista, sin embargo, chirrían dos repentinas transferencias por valor de 30.000 euros, vinculadas a una estafa a una empresa de Murcia. Es probable que,a sabiendas de lo ilícito de la acción, cobrara un dinero de ese montante por jugar ese papel”, señala.
Son sujetos que demandan los grupos realmente responsables, los que se sitúan en la cúspide de la pirámide criminal. “Hoy en día hay grandes grupos transnacionales que viven de actividades ilícitas y que lo que hacen es subcontratar a especialistas en cibercrimen para dar un palo a empresas. Captan también a las mulas y establecen una estrategia para realizar el robo y también para esconder después el dinero. Compran un virus troyano o contratan a un tío en concreto y recurren a la mula”. Esta es muchas veces la cara visible cuando se destapa un fraude y la que más riesgo corre de caer en manos de la policía”. El papel de la mula es controvertido, explica. No forma parte de la consumación de la estafa propiamente dicha. Por su participación, recibe un dinero, además de ser receptor de la transferencia. Con el grueso del capital, recibe órdenes. O bien lo transforma en bitcoins, o debe realizar compras, generalmente de tecnología de alta gama. “Cualquier acción susceptible de un delito de blanqueo de capitales, que es recibir un dinero A y transformarlo en un producto o dinero Z, para que se le pierda la pista”.
Palacio distingue, a grandes rasgos, tres tipos de mula: en un primer caso, un delincuente ‘profesional’ sin empleo conocido al que se le ofrece este papel sin tapujos. Después, una mula ‘involuntaria, generalmente captada por alguien de su entorno, que pone a disposición de ese conocido sus cuentas, sin llegar a cobrar muchas veces por el servicio. Y tercero, una mula víctima, una persona sin recursos, con cierto grado de desesperación, que fía la suerte de encontrar un trabajo a internet y dejan allí su contacto; y entonces reciben una llamada, por ejemplo, resulta que de una supuesta empresa que está estableciéndose en España y que mientras tanto pide a esa persona una cuenta para poder operar a disposición de la empresa. Puede encajar en el concepto de blanqueo de capitales imprudente. “La vida útil de las mulas es muy corta y en comisaría se plantea para ellas una disyuntiva. O bien hablar y declarar quién te ha ‘fichado’ o a quién debes entregar el dinero (colaborar con la policía) o no hacerlo y quedarte tú ese dinero, exponiéndote a una pena por estafa que se puede ir hasta los 5 años de prisión. Incluso, la imputación se puede elevar a estafa y blanqueo de capitales, advierte.