Denuncia
La joya del románico que cobijó una discoteca
La Policía Foral investiga una denuncia por daños en la ermita de Vesolla (Ibargoiti), cuya restauración en 2015 costó 500.000 euros. La puerta fue forzada para albergar una fiesta.


Actualizado el 11/03/2021 a las 06:00
A la ermita de Vesolla (Ibargoiti), con una antigüedad de 800 años, se accede por una pista de unos 4 kilómetros que parte de Induráin, en Izagaondoa. El pasado domingo, una mujer que caminaba por la zona con su perro advirtió que se habría celebrado una fiesta en el interior del templo y dio aviso a la Policía Foral. Según trasladó a los agentes, se había topado con restos de un ‘botellón’ de considerables dimensiones. Por el suelo estaban esparcidos licores, neveras de playa, cartones como los que envuelven los packs de botellines de cerveza... Además, la puerta que da acceso a esta joya del románico rural, del siglo XII, había sido forzada.
Hasta el lugar acudió una patrulla de la comisaría de Sangüesa, que inspeccionó el lugar. Desde este cuerpo policial indicaron además que se iba a investigar una denuncia por daños en referencia al acceso forzado al templo, acción que puede ser constitutiva de delito. Sobre identificar a los posibles responsables se mostraron más cautos. “Incurrieron en una o varias sanciones administrativas (botellón, toque de queda, reunión de más de 6 personas, entre otras, posiblemente), pero una vez que se han marchado es difícil realizar un seguimiento”.
No es la primera vez que en este periodo de restricciones covid la Policía Foral tiene conocimiento de que hay personas que se reúnen en ermitas alejadas de cascos urbanos para beber o incluso celebrar una ‘rave’, fiesta que se prolonga varias jornadas. “Buscan la intimidad que les dan estos parajes para sus celebraciones”. A finales de diciembre ya denunció a 8 jóvenes que habían celebrado una fiesta en una ermita en Guirguillano y a la llegada de los agentes cargaban los altavoces en el coche para marcharse del lugar, entre Etxauri y Puente la Reina.
Este miércoles por la tarde, y tras haber recogido la basura un vecino de la zona, los agentes regresaron a Vesolla para realizar una inspección ocular más detenida, aunque a priori no se han detectado daños de importancia más allá del forzamiento de la puerta. La talla de la virgen es una copia de la original, gótica. Como el resto de elementos del interior, incluida la pintura mural del siglo XVI, no se había visto afectada por el acceso al recinto. En 2015 se inauguró la reforma de la ermita, antigua iglesia de la Purificación, a la que el Gobierno foral, con ayuda de fondos europeos, destinó 500.000 euros.
Desde la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa se pronunciaron para censurar lo ocurrido. “Ante el atentado patrimonial perpetrado en la iglesia románica de Besolla, recientemente restaurada con dinero público, la junta directiva de la asociación denuncia y rechaza este injustificable acto de destrucción, a la vez que aconseja a la autoridad municipal competente que tome las medidas necesarias para preservar la integridad de este edificio medieval situado en despoblado”.