UAGN critica que la gran protesta agraria aún no haya dado cosecha
Sigue exigiendo precios dignos y alerta del riesgo real de dejar la alimentación en manos de países terceros


Actualizado el 22/02/2021 a las 06:00
El campo apeló a la conciencia de la ciudad. Más de 200 tractores y 3.000 personas procedentes de todos los puntos de la Comunidad foral se dieron cita en el epicentro de Pamplona, en el corazón de la Comunidad foral, para clamar por su supervivencia. Se acaba de cumplir un año de las revueltas de agricultores y ganaderos por toda España. Un año después, la única organización agraria que se movilizó aquí, el sindicato Unión de Agricultores y Ganaderos de Navarra (UAGN), critica que aquella protesta histórica aún no haya dado cosecha. “Sacamos promesas que todavía no se han concretado en medidas efectivas. La pandemia, es cierto, que no ha ayudado a mejorar temas como lograr lo que quiere cualquier trabajador, unos precios dignos por nuestros productos, pero creo que ha evidenciado más que nunca lo necesarios que somos para la sociedad. ¿Qué hubiera pasado si no hubiésemos suministrado alimentos?”, expone el presidente de la organización, Félix Bariáin. En su retina todavía está caliente el recuerdo de los aplausos que ciudadanos les regalaron desde las aceras.
Bariáin menciona la reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria, prometida por el ministro Luis Planas, con el fin de castigar la venta a pérdidas. Reclama que, en su modificación, se establezca que las industrias que paguen precios por debajo de costes sean excluidas del acceso a fondos europeos.
El líder agrario reclama que la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA), encargada de vigilar el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, cree una delegación en Navarra para, junto con el Observatorio de Precios, sancione de cerca a quienes incumplan la normativa. “Eso sí, esperamos unas sanciones que no sean irrisorias, que de verdad disuadan a la industrias a hacer trampas”, agrega.
En estos doce meses el sector primaria no se ha desprendido de su sensación de ser los “grandes olvidados” de las administraciones. “Estamos abandonados. Por ejemplo, se habla de despoblamiento del mundo rural pero, en verdad, no se hace nada para remediarlo”, apunta.
Bariáin arremete contra los políticos. “Sacan pecho por el sector primario y la industria agroalimentaria de Navarra pero que tengan cuidado porque a ver si están creando un gigante con pies de barro. Lo digo por el ejemplo cercano que tenemos de las ansiadas vacunas. Hemos dependido de terceros, y casi las hemos suplicado. Aquí tenemos tierra, clima, profesionalidad, pero si no nos apoyan pueden faltar activos a no muy lejano plazo. ¿Vamos a depender de terceros para comer?”, indica el dirigente, quien apela de nuevo a los políticos para que tomen cartas y adopten medidas antes de que sea tarde.
LOS PROTAGONISTAS, UN AÑO DESPUÉS
David Mancho: “Seguimos sufriendo al oso y a los buitres”
Desde Ezcaroz (valle de Salazar) llegó el ganadero de ovino de carne David Mancho Layana, de 52 años, lamenta que en un año “no se ha corregido ni solucionada nada”. “Seguimos siendo los malos frente a los medioambientalistas y ecologistas. Seguimos con el problema del oso y de los buitres. Este verano me mataron un animal y me han denegado las ayuda para compensar porque no encontraron vísceras. Si los buitres se comen las partes duras ¿cómo no se van a comer las blandas? Es ilógica la norma, pero ...”. Cuenta que el precio del cordero se desplomó con la llegada de la covid y el cierre de la restauración. “Luego, remontó un poco pero no llegó ni de lejos a los niveles de otros años. Ha sido un mal año. Los ganaderos y agricultores somos ya especie en extinción”.
Mayte Osta: “Los precios siguen en mínimos y todo sube”
Maite Osta Sánchez, tudelana de 28 años, se quejaba hace un año de los márgenes tan escasos que deja la actividad agraria. En su caso, el cultivo de espárrago, alcachofas y bróculi para la industria congeladora. “Llevamos con el mismo precio veinte años. No ha cambiado en este año. Sigue a unos 22 céntimos. El margen es tan bajo que cualquier inconveniente, como estos calores de febrero, lo estropea y te rompe las cuentas. Pero, mientras, todo sube: los salarios de los trabajadores, los plásticos, el combustible... Nos hacen muy difícil la supervivencia. No nos ayudan. Y eso que, durante la pandemia, no hemos parado. De alguna manera, esperas que, de verdad, tomen una medida de apoyo, de que creen en nosotros”.
Francisco Javier García: “Están dejando morir el campo. No hay relevo”
“Tengo 54 años y me he quedado solo en el campo. Soy la cuarta generación de agricultores y, detrás de mí, no hay nadie”. Francisco Javier García Gurpegui, cerealista de Santacara, contaba esto hace un año. Ahora, le sigue doliendo el panorama que tienen los pocos jóvenes que se animan a ser agricultores. “A mi me quedan unos años, pero a ellos... Les sangran por todos los lados. Todo sigue igual o peor. No sé qué futuro les espera. Ahora, con la tributación por módulos. ¡Otro palo a la rueda! Están dejando morir el campo. No lo hacen atractivo”. Sobre la manifestación decía: “Fue un día bonito pero parece que se hace más caso a los que queman contenedores que a los que trabajamos y producimos. No nos escuchan”.