Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Obituario

Fallece Lolita Nuin, profesora y directora en el colegio carmelitas Vedruna

Lolita Nuin, profesora y directora en el colegio carmelitas Vedruna
Lolita Nuin, profesora y directora en el colegio carmelitas Vedruna
  • María José Pascual
Actualizada 23/01/2021 a las 10:08

Como diría Miguel Hernández, el 7 de enero se nos murió Lolita.En estos días tristes tras el fallecimiento de mi tía, han llegado hasta mí testimonios de muchas personas cuyas palabras han sido un gran consuelo para todos sus familiares, especialmente sus sobrinos y sobrinos-nietos. Su familia. Pero son incontables sus amigos, excompañeros de trabajo, exalumnos… en los que, en todos ellos, Lolita ha dejado una huella imborrable. Con todos estos testimonios intentaré escribir este obituario, de una mujer extraordinaria en el sentido literal de la palabra, fuera de lo ordinario, de lo normal, “una institución” en palabras de uno de ellos.


María Dolores Nuin Ochoa nació en Pamplona en 1933, pero… “Maria Dolores ya desde pequeña atendía al diminutivo de “Lolita” dejando a un lado los dolores y haciendo de su vida un manantial de alegría”. Era hija de Miguel Nuin y Matilde Ochoa, con una hermana menor, Montse, a la que estuvo muy unida durante toda su vida, llegando a convertirse en una segunda madre para sus tres hijos. La tía Lola.


Su infancia quedó marcada por la guerra civil y la posguerra. Pasó sus primeros años en Pamplona, acudiendo a la escuela Vázquez de Mella, donde ya destacó por una de sus grandes cualidades: su inteligencia, la cual también llamó la atención de su maestra de la escuela de Guadalajara, (cuando la familia se trasladó por motivos de trabajo), que llegó a dudar de que sus cuadernos pudieran ser obra suya.


De los catorce a los dieciocho años combinó trabajo, “había que llevar dinero a casa”, y aprendió contabilidad. Vivía en la calle de la Bajada de Javier, donde pronto empezó a distinguirse, por su participación activa, en la parroquia de San Agustín, dedicándose especialmente a los menores y llegando a ser Delegada de Menores bastante tiempo. Estuvo totalmente entregada a la obra de Acción Católica. Siempre ha hablado de esta época con mucho cariño, recordando, también, cómo se divertía, con sus compañeras y amigas, participando en obritas de teatro en esta parroquia. Porque otra de las grandes cualidades de Lolita era ser capaz de tener una mirada amable, divertida, con un gran sentido del humor; una capacidad de divertirse, como la de un niño, que supo conservar toda su vida.
Empieza su trabajo como administrativa en empresas privadas hasta principios de los años 70. En estos años, Lolita conoce a unos compañeros de trabajo con los que llega a formar una familia; con los que siguió compartiendo buenos y malos momentos hasta sus últimos días.


Paralelamente, su vida religiosa prosigue pasando a la JIC en el ámbito diocesano. El movimiento “Coloquios” también mereció su atención y dedicación. Desde muy joven, su fuerte carácter le llevó a defender las ideas en las que ella creía, a pesar de los sinsabores que le podían causar. Luchó, sobre todo, por los derechos de los trabajadores y de las mujeres, una feminista pionera, adelantada a su tiempo. Una gran luchadora a favor de la justicia, haciendo de ello uno de los valores fundamentales de su vida, de manera callada y abnegada.


En este momento, pasa a trabajar en el archivo del palacio arzobispal, hasta que decide retomar sus estudios a los treinta y dos años. Fue capaz de preparar el Bachillerato, que necesitaba para acceder a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra, gracias a su espíritu de superación, su esfuerzo e inteligencia, con la ayuda desprendida de sus padres.


Al terminar la carrera, empieza a trabajar como profesora de lengua, literatura y filosofía en el colegio Carmelitas Vedruna, hoy colegio FEC Vedruna Pamplona. Pronto pasó a ser tutora y más tarde directora del centro. Las alumnas la llamaban “La terremoto”, por su energía, siempre corriendo de un lugar a otro. Algunas de sus alumnas comentan todavía que “decía cosas que de vez en cuando aún me han dado que pensar”; “¡¡Es que consiguió que nos apasionase la Filosofía!!”.


Otra de sus alumnas nos la describe así: “Con tu mirada bondadosa, tu espíritu cantarín y tus despistes infinitos que nos hacían morirnos de risa, te ganaste inmediatamente un lugar predilecto entre nosotras. Como un flautista de cuento, conseguiste hipnotizarnos con tus historias. Así nos transmitiste tu pasión por “las Letras”, que la gente como tú convirtió en “Humanidades”. Supiste ver más allá de los conocimientos y las calificaciones y nos mostraste que éramos importantes y valiosa. Fuiste una de esas docentes lúcidas y pioneras que, a golpe de vocación, intuición y bondad, transformaron la enseñanza en auténtica pedagogía”.


Como directora del centro, su compañera también quiere describírnosla: “En su trabajo seguía siendo ella: alegre, optimista, creativa, acogedora, luchadora... En su labor como directora, supo crear un buen equipo de trabajo con el que disfrutaba y con el que superaron importantes dificultades gracias a su convencimiento de que lo que se cree se crea.


Quienes trabajaron codo a codo con ella recuerdan ese periodo como una etapa de superación, de logros, de trabajo, de mucho trabajo y también de disfrute, de mucho disfrute, muchas veces sentadas a una mesa con una buena copita de vino.


Lola nos enseñó, con su ejemplo, que el entusiasmo, las ganas de vivir, las ganas de comerte la vida a bocados no tienen por qué perderse con los años”.


Se jubiló en abril del 1997, pero siguió colaborando con el colegio. Uno de sus dichos era: “En comunidad, no muestres la habilidad”. Nunca siguió esta premisa. Al contrario. Lolita vio la necesidad de formar una comisión para incorporar la antena colectiva para los 320 vecinos de la cooperativa Rinaldi. Se ofreció para formar un equipo de voluntarios y llevarlo a cabo durante 12 años, creando estatutos para llevar adelante la comisión. También siguió colaborando con la parroquia de San Juan Bosco en el “Grupos de acompañamientos a personas mayores” de Cáritas.


Un hito en su vida fue la muerte de su hermana, Montse, pero su vida siguió adelante, haciendo nuevas amigas, que ayudaron a alegrar sus últimos años.


Además de lo que ya he escrito, así me definen a Lolita los que la conocieron: sencilla, natural, entregada, siempre dispuesta a ayudar, comprometida, cercana, entrañable, despistada, generosa, vital, siempre sonriente.


Personalmente fue, entre otras muchas cosas, mi inspiración para decidir, con trece años, ser profesora; intentar ser como ella, la mejor profesora que he tenido nunca, como muchas de sus alumnas pensamos. “Modelo y maestra”, como canta el antiguo Himno de Santa Joaquina, la fundadora de nuestro colegio.


Tenía, cómo no, sus defectos, pero, como Jesús, según las palabras de San Pedro, “Pasó por la vida haciendo el bien”.



María José Pascual, sobrina y profesora del colegio FEC Vedruna en nombre de amigos, alumnos, compañeros.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE