Coronavirus

Un matrimonio de Pamplona, 7 meses atrapado en Jordania por el coronavirus

Rosa Mª Sancho Moreno y su marido tuvieron que confinarse en Amán, donde les sorprendió el coronavirus y otros imprevistos. Gracias a las gestiones del consulado pudieron regresar

7 meses atrapados en Jordania
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7 meses atrapados en JordaniaREUTERS
7 meses atrapados en Jordania

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Gabriel González

Actualizado el 23/12/2020 a las 06:00

Lo que iba a ser un viaje de un mes a Jordania para arreglar unos asuntos y hacer algo de turismo acabó en siete meses sin poder salir del país para un matrimonio de Pamplona. El coronavirus, problemas de documentación y la pérdida de un pasaporte dilataron su regreso hasta desesperarlos. “Ha sido durísimo, hemos estado al borde del precipicio”, contaba este martes Rosa Mª Sancho Moreno, de 85 años, ya de vuelta en la capital navarra con su marido, natural de Irak.

El matrimonio partió el 29 de enero. A las 24 horas de llegar a Amán, “empezaron los problemas”: él perdió su pasaporte. Después llegó la covid-19, aunque entonces el país jordano estaba, o eso decían, mejor que España. Y tuvieron que confinarse allí. “Fue durísimo quedarse. Pero por suerte, como todos los hoteles y apartamentos estaban vacíos, conseguimos uno en una buena zona de Amán a muy buen precio”.

En principio, les dijeron que los asuntos que tenían que solucionar allí tardarían de dos a tres meses. Pero al final fueron más de siete, y además de su abogado intervino el consulado. “El cónsul y todos los funcionarios se han volcado con nosotros, no hay palabras para agradecerlo”, apunta. De hecho, una vez expedido un nuevo pasaporte desde Madrid, el propio cónsul les acompañó al aeropuerto para evitar problemas. “Temíamos que al ver un pasaporte sin sellos se preguntaran cómo había entrado y pensaran que había sido de forma ilegal... Al final pudimos salir”, relata ya aliviada Rosa Mª Sancho para rematar la historia.

Un periplo que no desentona en sus biografías. Ella, natural de Zaragoza, fue a estudiar inglés a Inglaterra a principios de los años 60. Un día tuvo que ir al dentista y allí conoció a un joven iraquí que estudiaba periodentista con una beca del gobierno de su país. Se enamoraron y en 1964 se fueron a vivir a Bagdad. “Él tenía que devolver la beca al Estado prestando sus servicios durante 11 años. Yo fui pensando que sería como Las mil y una noches... y me llevé una decepción”. Las cosas mejoraron y al final decidieron seguir allí al finalizar esos 11 años. Tuvieron dos hijos y en la década de los noventa la situación en el país fue empeorando hasta que ella volvió a España en 1997. Y se instaló en Pamplona, donde tenía unas amistades.

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