Memoria

Identifican los restos de otro fugado del fuerte de San Cristóbal en mayo de 1938

El Gobierno foral y la Generalitat de Cataluña comparten desde septiembre muestras de sus bancos de ADN, lo que ha permitido identificar a Ramón Haro Gómez

Identifican los restos de un fugado de Ezkaba en mayo de 1938
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Identifican los restos de un fugado de Ezkaba en mayo de 1938GOBIERNO DE NAVARRA
Identifican los restos de un fugado de Ezkaba en mayo de 1938

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Diario de Navarra

Publicado el 03/11/2020 a las 10:13

La colaboración entre el Gobierno de Navarra y la Generalitat de Cataluña ha permitido identificar los restos de Ramón Haro Gómez, uno de los presos que participó en la fuga del fuerte de San Cristóbal, en el monte Ezkaba, en mayo de 1938 y que fue localizado y exhumado en Usetxi (Esteribar) en agosto de 2016 junto con otros dos cuerpos.

La identificación ha sido posible gracias a una muestra aportada por su hijo, quién la depositó en el laboratorio de Genética del Hospital Universitario del Vall d’Hebron de Barcelona, dentro del programa de identificación genética de la Generalitat de Catalunya. En el marco del convenio firmado en septiembre entre el Gobierno de Navarra y la Generalitat, la Direcció General de Memòria Democràtica, con la autorización de la familia, gestionó el envío del perfil genético al Instituto Navarro de la Memoria. De esta forma, tras su cotejo con los restos óseos procedentes de la exhumación, ha sido posible la identificación genética.

Ramón Haro Gómez, jornalero natural de Encinas de Abajo (Salamanca), estaba casado y tenía dos hijos. Llegó al penal del fuerte de San Cristóbal, en el monte Ezkaba, el 19 de junio de 1937, cuando contaba con 25 años, junto con su hermano Hilario y otros cinco vecinos de Encinas de Abajo. Cuatro de ellos participaron en la fuga del 22 de mayo de 1938, fueron detenidos, pero salvaron su vida. Ramón Haro logró llegar hasta Usetxi (Esteribar) con otros dos compañeros, donde fueron detenidos y conducidos a casa del alcalde. Más tarde, los tres presos fueron trasladados al pastizal de Patzaranzokoeta donde fueron asesinados por la guardia civil el 24 de mayo. Varios vecinos se encargaron, posteriormente, del enterramiento en la parte inferior de la ladera del prado, junto a la valla que limita el camino. Gracias a las informaciones obtenidas por el investigador Fermín Ezkieta, la fosa pudo ser localizada y exhumada por los técnicos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi en agosto de 2016.

Con Ramón, son ya cinco los presos asesinados en la fuga que han podido ser identificados. Los trabajos de identificación, desarrollados por el laboratorio genético de la empresa pública NASERTIC, se ven dificultados por el deficiente grado de conservación de buena parte de los restos óseos y por la falta de hipótesis previas sobre la identidad de los restos exhumados. Estas identificaciones son posibles gracias a las muestras genéticas de familiares de las personas asesinadas, dispersados por toda la geografía peninsular. El Banco de ADN de Navarra ha abierto hasta la fecha 243 expedientes para la toma de muestras a familiares de víctimas, entre ellos de 38 de los 206 fugados asesinados.

El Instituto Navarro de la Memoria hace un llamamiento a la colaboración, tanto para la localización de posibles fosas como para encontrar familiares de fugados cuyas muestras genéticas puedan permitir nuevas identificaciones.

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